Dos preguntas que transforman: ¿qué eres y para qué existes?

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

El papa León XIV visitó la Universidad de La Sapienza en Roma, un lugar donde hace casi dos décadas otro pontífice, Benedicto XVI, no pudo ingresar. Pero esta vez fue diferente. El Santo Padre caminó por los pasillos de la ciudad universitaria, observando a los jóvenes que, entre libros y sueños, construyen su camino. Allí, con un corazón de pastor, les hizo dos preguntas que resuenan más allá de las aulas: “¿Qué eres?” y “¿Para qué existes?”.

Dos preguntas que transforman: ¿qué eres y para qué existes?

Estas interrogantes no son nuevas, pero en un mundo lleno de ruido, algoritmos y prisas, cobran una urgencia especial. No se trata de sumar logros ni de dejarse llevar por lo que dicta la sociedad. Se trata de mirar hacia adentro y descubrir la esencia que Dios puso en cada uno.

La primera pregunta: ¿Qué eres?

Cuando el papa preguntó “¿Qué eres?”, no esperaba una respuesta simple como “estudiante” o “ingeniero”. Quería llevar a los jóvenes a una reflexión más profunda: ¿somos solo materia ensamblada al azar? ¿Somos el resultado de algoritmos que nos definen? La fe cristiana responde con claridad: eres una criatura amada por Dios, creada a su imagen y semejanza. Como dice el Salmo 139:14: “Te alabo porque soy una creación admirable; tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien” (NVI).

Ser imagen de Dios no es un título vacío. Significa que tienes dignidad, propósito y capacidad de amar. No importa si vienes de una familia rota, si has cometido errores o si el mundo te dice que no vales. Dios te ve como una obra maestra en proceso. El papa recordó que, incluso en medio de guerras e injusticias, el futuro está por escribirse y nadie te lo puede robar.

Más allá de las etiquetas

Muchas veces nos definimos por lo que hacemos: “soy médico”, “soy madre”, “soy desempleado”. Pero eso es solo una parte. Tu identidad más profunda está en ser hijo o hija de Dios. El papa invitó a los estudiantes a no dejarse atrapar por las etiquetas que el mundo impone. Eres más que un currículum, más que un número en un algoritmo, más que un conjunto de células.

Jesús mismo preguntó a sus discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” (Mateo 16:15, NVI). Esa misma pregunta resuena hoy para cada uno: ¿quién dices que eres tú? No desde la opinión de los demás, sino desde la verdad de Dios.

La segunda pregunta: ¿Para qué existes?

La segunda pregunta del papa fue igualmente poderosa: “¿Para qué existes?”. No es lo mismo que “¿para qué trabajas?” o “¿para qué estudias?”. Existir tiene un propósito más grande que el éxito personal. El Catecismo de la Iglesia Católica dice que “el hombre ha sido creado para alabar, reverenciar y servir a Dios, y así salvar su alma” (CIC 1). Pero también existes para amar al prójimo, para construir un mundo más justo y para ser luz donde haya oscuridad.

El papa León XIV destacó que los estudios y las amistades que surgen en la universidad son promesa de cambio. No solo para mejorar uno mismo, sino para transformar la realidad. Cuando el deseo de verdad se convierte en búsqueda, el estudio se vuelve testimonio de esperanza. Como dice Jeremías 29:11: “Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza” (NVI).

Vocación: más que una carrera

Muchos jóvenes sienten presión por elegir una carrera “exitosa” o que dé dinero. Pero el papa recordó que la vocación no es solo una profesión, sino la respuesta al llamado de Dios. Puede ser a través de la medicina, la enseñanza, el arte o el servicio doméstico. Lo importante es hacerlo con amor y para la gloria de Dios. Como dice Colosenses 3:23: “Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo” (NVI).

El papa también mencionó el corredor humanitario universitario desde Gaza, mostrando que la universidad no es una torre de marfil, sino un lugar de encuentro y solidaridad. Existir para el otro, especialmente para los más necesitados, es parte del propósito cristiano.

Preguntas que transforman la vida diaria

Estas dos preguntas no son solo para filósofos o teólogos. Son para ti, en tu día a día. Cuando te levantas por la mañana, puedes preguntarte: “¿Qué soy? Soy hijo de Dios”. Y luego: “¿Para qué existo hoy? Para amar, servir y dar gloria a Dios”. Esto cambia la perspectiva incluso en las tareas más simples.

Por ejemplo, si eres estudiante, estudiar no es solo para obtener un título. Es una forma de desarrollar los dones que Dios te dio para bendecir a otros. Si eres padre o madre, criar hijos es una vocación sagrada. Si trabajas en una oficina, tu labor puede ser un testimonio de honestidad y dedicación.

El papa también advirtió sobre el peligro de reducir la vida a lo material. No somos la suma de lo que tenemos, ni algoritmos, ni materia ensamblada al azar. Somos espíritu, alma y cuerpo, llamados a una comunión con Dios y con los demás. Como dijo san Agustín: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

Una invitación a la meditación personal

Al final de su discurso, el papa León XIV invitó a los jóvenes a llevar estas preguntas a la oración. No se trata de tener respuestas inmediatas, sino de dejar que Dios hable al corazón. Puedes tomarte unos minutos hoy para reflexionar: ¿Qué soy realmente? ¿Para qué existo? Escribe tus pensamientos o compártelos con un amigo de confianza.

La Biblia nos anima a examinarnos a nosotros mismos. En 2 Corintios 13:5 leemos: “Examínense a sí mismos para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos” (NVI). Este autoexamen no es para condenarnos, sino para alinearnos con el propósito de Dios.

Preguntas para la reflexión

  • ¿Qué te define más: tu identidad en Cristo o tus logros?
  • ¿Cómo puedes vivir hoy con un propósito más grande que tú mismo?
  • ¿Hay áreas de tu vida donde has olvidado que eres imagen de Dios?

El papa cerró su visita con una bendición, recordando que la universidad es un lugar de esperanza. Pero esa esperanza no viene de los diplomas, sino de saber que somos amados y llamados. Que estas dos preguntas te acompañen no solo en la vida académica, sino en toda tu existencia.

“Porque en él vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos 17:28, NVI).

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Preguntas frecuentes

¿Qué significa ser imagen de Dios?
Ser imagen de Dios significa que cada persona tiene dignidad, valor y propósito inherentes. No se basa en logros o apariencia, sino en el amor de Dios que nos creó para reflejar su carácter. Esto nos llama a vivir en santidad y a amar al prójimo.
¿Cómo puedo descubrir mi propósito según la Biblia?
La Biblia enseña que nuestro propósito principal es amar a Dios y al prójimo (Mateo 22:37-39). También podemos descubrirlo mediante la oración, la lectura de la Palabra, y usando nuestros dones para servir a otros. Jeremías 29:11 nos recuerda que Dios tiene planes de bienestar para nosotros.
¿Por qué el papa León XIV visitó la Universidad La Sapienza?
El papa visitó La Sapienza para dialogar con la comunidad universitaria, destacar la importancia de la educación inclusiva, y recordar a los jóvenes que su identidad y propósito van más allá de lo material. También apoyó iniciativas como el corredor humanitario para estudiantes de Gaza.
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