Cuando el Papa León XIV, entonces Robert Francis Prevost, fue elegido en mayo de 2025, el mundo cristiano observó con expectativa. Pocos meses después, su primera exhortación apostólica, Dilexi Te (“Te he amado”), estableció un tono que resonaría durante todo su primer año de pontificado. Más que un documento teológico, la exhortación reveló un corazón pastoral profundamente sintonizado con los dolores y las esperanzas de la humanidad. En este artículo, reflexionamos sobre cómo este primer año ha estado marcado por una fe que dialoga abiertamente con las heridas del mundo, inspirando a cristianos de todas las tradiciones a vivir el amor en acción.
La Exhortación Dilexi Te: Amor a los Pobres como Eje Central
El título en latín, Dilexi Te, tomado del Salmo 18 (o 17 en la Vulgata), expresa una declaración personal e íntima de amor. En la exhortación, el Papa León XIV aplica esta declaración a la relación de Dios con los pobres y marginados. El documento no es solo una carta de principios; es una invitación para que la Iglesia se ponga al lado de los que sufren, reconociendo en ellos el rostro de Cristo.
Monseñor Vicente de Paula Ferreira, obispo de Livramento de Nuestra Señora (Bahía), destacó que la exhortación evidencia “una atención particular a las vulnerabilidades de nuestro tiempo”. La paz, la primera palabra pronunciada por el Pontífice tras su elección, converge con este eje. La recurrencia de las temáticas de la pobreza y la paz revela no solo una preocupación social, sino una ley fundamental del Evangelio: el amor que se traduce en servicio.
Qué nos Enseña la Dilexi Te sobre el Pontificado
La exhortación no es un documento aislado. Señala una dirección: la Iglesia está llamada a ser una comunidad sanadora, que no huye de las heridas del mundo, sino que las abraza con compasión. El Papa León XIV, conocido por su trabajo pastoral en comunidades necesitadas, trae esa experiencia al centro de su magisterio.
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:3, NVI)
Este versículo, tan familiar, cobra nueva profundidad cuando leemos la Dilexi Te. El Papa nos recuerda que la pobreza no es solo material, sino también espiritual, y que todos necesitamos del amor de Dios.
Fe en Diálogo con las Heridas del Mundo
El primer año de pontificado de León XIV ha estado marcado por gestos concretos de diálogo con las realidades dolorosas de nuestro tiempo. Desde conflictos armados hasta crisis migratorias y desigualdad económica, el Papa ha usado su voz para clamar por justicia y reconciliación.
En septiembre de 2025, durante una visita a un campo de refugiados en la frontera entre Polonia y Ucrania, declaró: “La fe no nos aleja del sufrimiento; nos capacita para entrar en él con esperanza”. Estas palabras resonaron fuertemente en un mundo cansado de guerras y divisiones.
El Papel de la Iglesia en la Cura Social
La Dilexi Te nos desafía a pensar: ¿cómo podemos, como cuerpo de Cristo, ser agentes de sanación? El Papa sugiere que la Iglesia debe ser un lugar donde las heridas se exponen a la luz del amor de Dios, no se esconden. Esto implica escuchar a los que sufren, defender a los oprimidos y trabajar por la paz.
El obispo auxiliar de São Paulo, monseñor João Carlos, comentó en una entrevista reciente: “El Papa nos muestra que la teología no puede divorciarse de la vida real. La exhortación es un llamado a salir de nuestras zonas de confort y encontrarnos con el Cristo sufriente en los pobres”.
Reflexiones Bíblicas para Nuestro Tiempo
La Biblia está llena de pasajes que resuenan con el tema de la Dilexi Te. En Isaías 61, el profeta anuncia: “El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque el Señor me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres” (Isaías 61:1, NVI). Jesús retoma este pasaje en Lucas 4, declarando que se cumplía en él.
El Papa León XIV nos invita a ver esa misma unción sobre la Iglesia hoy. Somos llamados a ser portadores de buenas nuevas, a sanar corazones quebrantados y a proclamar libertad a los cautivos. En un mundo marcado por la división y el dolor, la Dilexi Te nos recuerda que el amor de Dios es la única fuerza capaz de transformar las heridas en esperanza.
Que este primer año de pontificado nos inspire a todos, sin importar nuestra tradición cristiana, a vivir con mayor compasión y a ser instrumentos de la paz de Cristo.
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