Recordando a Francisco: El legado de cercanía que sigue guiándonos

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En abril de 2025, la comunidad cristiana mundial despidió al querido Papa Francisco, quien partió a la casa del Padre. Ahora, al cumplirse el primer año de su partida, el actual Pontífice, León XIV, comparte palabras de profunda gratitud y reconocimiento por el legado que dejó su predecesor. Durante su viaje apostólico por África, el Papa León XIV reservó un momento especial para recordar a quien tanto marcó a la Iglesia con su testimonio de vida.

Recordando a Francisco: El legado de cercanía que sigue guiándonos

Las palabras del actual Papa, llenas de afecto pastoral, reflejan lo que sienten muchos corazones alrededor del mundo. Francisco no fue solo un líder religioso; fue un padre espiritual que tocó vidas con su sencillez, su énfasis en la misericordia divina y su mirada siempre puesta en los más necesitados. Su partida dejó una gran nostalgia, pero también una semilla de esperanza que sigue dando fruto.

Como nos recuerda la carta a los Hebreos:

"Acuérdense de sus dirigentes, que les comunicaron la palabra de Dios. Consideren cuál fue el resultado de su estilo de vida, e imiten su fe." (Hebreos 13:7, NVI)
Este versículo nos invita precisamente a mirar la vida de Francisco como un ejemplo a seguir, un testimonio concreto del amor de Cristo en el mundo.

El corazón pastoral de Francisco

Lo que más caracterizó el pontificado de Francisco fue, sin duda, su corazón profundamente pastoral. No se conformaba con hablar desde los muros del Vaticano; salía al encuentro de las personas, especialmente de aquellas en los márgenes de la sociedad. Sus gestos sencillos – abrazar a personas con discapacidad, lavar los pies de reclusos, visitar campos de refugiados – hablaron más fuerte que mil discursos.

Francisco vivía lo que predicaba: una Iglesia en salida, una Iglesia que huele a oveja, como le gustaba decir. Su cercanía con los pobres, los enfermos, los ancianos y los niños no era una estrategia de comunicación, sino una expresión auténtica de su fe. Él entendía que el Evangelio necesita encarnarse, necesita bajar a las realidades concretas de la vida de las personas.

Esta postura resuena con las palabras del profeta Miqueas:

"Ya se te ha declarado lo que es bueno, y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios." (Miqueas 6:8, RVR1960)
Justicia, misericordia y humildad – tres pilares que sostuvieron el ministerio de Francisco y que siguen desafiando a cada cristiano hoy.

El abrazo que llegó al mundo

Muchos recuerdan las imágenes del Papa Francisco abrazando a personas con diferentes condiciones físicas, visitando comunidades necesitadas o simplemente deteniéndose para conversar con alguien en la calle. Estos gestos, aparentemente pequeños, llevaban una teología profunda: la teología de la cercanía. Para Francisco, Dios no es un concepto distante, sino un Padre que se inclina hacia sus hijos, especialmente los más frágiles.

Esta visión hace eco del ejemplo de Jesús, quien constantemente se acercaba a aquellos que la sociedad rechazaba: los leprosos, los recaudadores de impuestos, las mujeres en situación vulnerable. Francisco nos mostró que la autoridad pastoral genuina se expresa en el servicio, no en el dominio; en la compasión, no en el juicio.

El legado que perdura

Un año después de su partida, ¿qué queda del Papa Francisco? Más que recuerdos, queda un llamado. Su pontificado nos invita a repensar nuestra manera de vivir la fe, de relacionarnos con los diferentes, de cuidar la creación. La encíclica "Laudato Si'" sigue inspirando acciones en defensa del medio ambiente, mientras que su constante llamado al diálogo interreligioso y a la cultura del encuentro sigue siendo más necesario que nunca en un mundo fragmentado.

León XIV, al honrar la memoria de su predecesor, asume también la responsabilidad de dar continuidad a este legado. No se trata de copiar gestos, sino de captar el espíritu que los animaba: el espíritu del Evangelio.


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