El viernes 8 de mayo, el Papa León XIV realizó una visita pastoral a la región de Campania, en el sur de Italia, donde presidió la Santa Misa en la Plaza Bartolo Longo, frente al Santuario de Nuestra Señora del Santo Rosario de Pompeya. Más de 20 mil fieles se reunieron para participar en la celebración, que también marcó el primer aniversario de su elección como Pontífice, ocurrida el 8 de mayo de 2025.
El ambiente era de gran alegría y devoción. Los peregrinos, llegados de diversas partes de Italia y del mundo, acogieron al Santo Padre con cánticos y oraciones, mientras recorría el trayecto hasta el altar en su papamóvil, bendiciendo a los niños y a los enfermos presentes.
Durante la homilía, León XIV reflexionó sobre la profundidad de la oración del Ave María, destacando cómo esta sencilla súplica nos conecta con el misterio de la encarnación y nos abre a la acción de Dios en nuestras vidas. Enfatizó que, al rezar el Rosario, somos invitados a contemplar los misterios de la vida de Cristo, siempre guiados por la mano materna de María.
El poder de la oración por la paz
En un mundo marcado por conflictos y divisiones, el Papa renovó su llamado a la oración por la paz. Pidió que los fieles intercedan sin cesar para que el Dios de la paz toque los corazones de los líderes de las naciones y de todos los que tienen poder de decisión. "La paz es un don de Dios, pero también una responsabilidad nuestra", dijo el Pontífice, citando el pasaje bíblico de Mateo 5:9: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios".
León XIV recordó que la Virgen María, Reina de la Paz, es un modelo de confianza y entrega a la voluntad divina. Animó a los presentes a recurrir a ella en todo momento, especialmente cuando las dificultades parecen insuperables. "Así como María dijo 'sí' al ángel, nosotros también somos llamados a decir 'sí' al proyecto de amor que Dios tiene para cada uno de nosotros", afirmó.
"Por nada estén angustiados, sino que en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6-7, NVI)
El Rosario: una escuela de oración
El Santo Padre también destacó la importancia del Rosario como una herramienta espiritual para meditar los misterios de la fe. Explicó que cada decena del Rosario nos acerca más a Jesús, a través de los ojos de María. "El Rosario no es una repetición vacía, sino una contemplación amorosa que transforma el corazón", dijo.
Para aquellos que tienen dificultades para mantener una vida de oración constante, León XIV sugirió comenzar con pequeños pasos: "No es necesario rezar todo el Rosario de una vez. Podemos comenzar con una decena al día, con fe y devoción. Lo importante es perseverar y confiar en que María nos guiará".
El ejemplo de Bartolo Longo
La visita a Pompeya también fue una oportunidad para recordar la figura de Bartolo Longo, el beato que dedicó su vida a la difusión del Rosario y a la construcción del Santuario. León XIV elogió el testimonio de fe y caridad de Longo, quien transformó una región marcada por la pobreza y la superstición en un centro de peregrinación mariana.
"Bartolo Longo nos enseña que la oración del Rosario tiene el poder de renovar la sociedad, comenzando por la transformación del corazón de cada persona", afirmó el Papa. Animó a los fieles a seguir el ejemplo de Longo, siendo instrumentos de paz y esperanza en sus comunidades.
Compromiso con la unidad de los cristianos
En sintonía con la misión ecuménica de la plataforma EncuentraIglesias.com, el Papa León XIV reiteró la importancia del diálogo y la colaboración entre las diferentes denominaciones cristianas. Recordó las palabras de Jesús en el Evangelio de Juan: "Que todos sean uno, Padre, como tú estás en mí y yo en ti" (Juan 17:21).
El Pontífice expresó su deseo de que la devoción a María, venerada por muchos cristianos alrededor del mundo, sea un puente de unidad. Invitó a todos a orar juntos por la paz y a trabajar por la reconciliación, siguiendo el ejemplo de María, quien supo acoger el plan de Dios con humildad y valentía. "Que la Virgen del Rosario nos ayude a ser artesanos de paz en nuestros hogares, comunidades y naciones", concluyó.
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