La paz que desarma corazones: El llamado del Papa León XIV y la respuesta de la Iglesia en Perú

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En medio de un mundo que a menudo parece fragmentarse por conflictos y divisiones, la voz del Papa León XIV emerge como un llamado claro y profético hacia una paz diferente. Desde su elección en mayo de 2025, el sucesor de Pedro ha insistido en que la verdadera paz no se construye con armas, sino con gestos concretos de reconciliación y encuentro. Este mensaje ha encontrado un eco especial en la Iglesia peruana, que a través de su Conferencia Episcopal ha expresado su respaldo y cercanía al Santo Padre.

La paz que desarma corazones: El llamado del Papa León XIV y la respuesta de la Iglesia en Perú

La figura del Papa León XIV, cuyo nombre de pila es Robert Francis Prevost, representa para muchos cristianos una continuidad en el compromiso por la justicia y la fraternidad universal. Su elección tras el fallecimiento del Papa Francisco en abril de 2025 marcó el inicio de un pontificado que busca tender puentes en un mundo lleno de muros. La respuesta de los obispos peruanos no es solo un gesto protocolario, sino una adhesión profunda a una visión evangélica de las relaciones humanas.

Cuando Jesús dijo en el Evangelio:

"Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9, RVR1960)
, estaba señalando un camino activo, no pasivo. Ser pacificador implica trabajar activamente por la reconciliación, incluso cuando esto signifique nadar contra la corriente de la violencia y la venganza que tantas veces domina nuestras sociedades.

¿Qué significa una paz "desarmada y desarmante"?

La expresión que ha utilizado el Papa León XIV —"paz desarmada y desarmante"— merece una reflexión profunda desde nuestra fe cristiana. No se trata simplemente de ausencia de conflicto, sino de una presencia activa de justicia, verdad y amor. Una paz "desarmada" renuncia voluntariamente a los instrumentos de violencia, mientras que una paz "desarmante" tiene el poder de transformar los corazones endurecidos por el odio o el resentimiento.

Esta visión encuentra sus raíces en el mensaje de Jesús, quien en la cruz mostró el poder del amor que vence al mal sin replicar su violencia. Como nos recuerda el apóstol Pablo:

"No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal" (Romanos 12:21, RVR1960)
. La paz cristiana no es ingenua —reconoce la existencia del mal— pero confía en que el bien tiene una fuerza transformadora mayor.

En el contexto latinoamericano, donde muchas comunidades han experimentado décadas de conflicto y violencia, este llamado adquiere una relevancia particular. La paz que propone el Papa no es la que impone el más fuerte, sino la que brota del diálogo respetuoso y la búsqueda común del bien. Es una paz que comienza en el corazón de cada persona y se extiende hacia las relaciones familiares, comunitarias y sociales.

Las raíces bíblicas de la paz activa

La Biblia está llena de referencias a una paz que va más allá de la simple tranquilidad superficial. El shalom hebreo implica integridad, plenitud y relaciones restauradas. En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como el Príncipe de Paz (Isaías 9:6) que viene a reconciliar a la humanidad con Dios y entre sí. Esta paz no es estática, sino dinámica y transformadora.

Cuando el apóstol Pablo escribe a los efesios sobre "el evangelio de la paz" (Efesios 6:15), está hablando de un mensaje que calza nuestros pies para caminar hacia el encuentro con el otro, incluso con quien consideramos adversario. La paz evangélica es calzado para el camino, no un sillón para la comodidad.

La respuesta de la Iglesia peruana: Comunión y misión

La Conferencia Episcopal Peruana, al expresar su respaldo al Papa León XIV, está reafirmando su compromiso con esta visión de paz activa y transformadora. Los obispos peruanos reconocen en el llamado del Santo Padre no solo palabras elocuentes, sino un programa concreto para la acción pastoral en un país que conoce bien los desafíos de la reconciliación post-conflicto.

Esta adhesión episcopal se manifiesta en varios niveles:

  • Unidad en la diversidad: Perú es un país multicultural y plurireligioso donde la Iglesia católica convive con otras expresiones de fe. El llamado a la paz del Papa León XIV fortalece el diálogo ecuménico e interreligioso.
  • Compromiso social: La paz "desarmada y desarmante" implica trabajar por la justicia social, el cuidado de la creación y la defensa de los más vulnerables.
  • Formación de agentes de paz: Las comunidades eclesiales están llamadas a formar discípulos que sean constructores de paz en sus ambientes cotidianos.

La carta de los obispos peruanos no es un documento aislado, sino que se enmarca en una tradición eclesial que en América Latina ha destacado por su opción preferencial por los pobres y su búsqueda incansable de reconciliación. Desde las comunidades cristianas de base hasta las instituciones educativas y caritativas, la Iglesia en Perú tiene múltiples espacios donde encarnar este llamado a una paz transformadora.

Testimonios que inspiran

En diversas regiones del Perú, ya existen experiencias concretas de esta paz "desarmante". Comunidades que han sufrido la violencia del conflicto armado interno y que hoy trabajan por la memoria y la reconciliación. Parroquias que promueven diálogos entre vecinos en conflicto. Movimientos juveniles que organizan actividades para superar prejuicios y construir amistad social. Estos testimonios son como semillas del Reino que ya están brotando en nuestra tierra.

De las palabras a los hechos: Nuestro compromiso cotidiano

El llamado del Papa León XIV y el respaldo de los obispos peruanos nos interpelan personalmente. ¿Cómo podemos ser constructores de esta paz "desarmada y desarmante" en nuestra vida diaria? La respuesta comienza reconociendo que la paz es primero una gracia que recibimos de Dios, pero también una tarea que nos compromete.

Algunas actitudes concretas que podemos cultivar:

  1. Escucha activa: Antes de juzgar o condenar, buscar entender al otro en su realidad y sus motivos.
  2. Perdón: Romper el círculo vicioso de la ofensa y la venganza, siguiendo el ejemplo de Jesús que perdonó desde la cruz.
  3. Diálogo respetuoso: En las redes sociales, en la familia, en el trabajo, optar por el lenguaje que construye puentes en lugar de trincheras.
  4. Compromiso por la justicia: La paz auténtica requiere condiciones de vida digna para todos, especialmente los más pobres.

Como nos anima el apóstol:

"Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos" (Romanos 12:18, NVI)
. Notemos la sabiduría de esta exhortación: "si es posible" reconoce que no siempre depende solo de nosotros, pero "en cuanto dependa de ustedes" nos responsabiliza de hacer todo lo que esté a nuestro alcance.

Una pregunta para tu reflexión

Al concluir esta reflexión, te invito a hacer una pausa y preguntarte: ¿En qué relación o situación de tu vida estás llamado a ser instrumento de esa paz "desarmada y desarmante" que propone el Papa León XIV? Tal vez sea en tu familia, donde hay heridas antiguas que necesitan sanación. O en tu comunidad, donde existen divisiones que requieren diálogo. O incluso en tu propio corazón, donde quizás albergas resentimientos que necesitas soltar en las manos misericordiosas de Dios.

La paz del Reino no es un ideal abstracto, sino una realidad que comienza a construirse aquí y ahora, en los gestos pequeños y grandes de cada día. Que el Espíritu Santo nos dé la sabiduría para reconocer las oportunidades de ser pacificadores y la valentía para actuar con el amor desarmado de Cristo.


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Preguntas frecuentes

¿Quién es el Papa León XIV y cuándo fue elegido?
El Papa León XIV, cuyo nombre de pila es Robert Francis Prevost, fue elegido en mayo de 2025 como sucesor del Papa Francisco, quien falleció en abril de ese mismo año. Su pontificado se caracteriza por un fuerte llamado a la paz y la reconciliación.
¿Qué significa exactamente "paz desarmada y desarmante"?
La expresión utilizada por el Papa León XIV describe una paz que renuncia a la violencia ("desarmada") y que tiene el poder de transformar los corazones endurecidos ("desarmante"). Se basa en el mensaje evangélico de vencer el mal con el bien, no con más violencia.
¿Cómo puede la Iglesia local promover esta paz en contextos de conflicto?
La Iglesia promueve esta paz a través del diálogo comunitario, la formación de agentes de reconciliación, el apoyo a procesos de memoria y justicia, y gestos concretos de encuentro entre personas y grupos en conflicto, siempre inspirados en el ejemplo de Jesús.
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