La fe que trasciende lo visible: Un llamado a creer sin haber visto

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En nuestro caminar cristiano, a menudo nos encontramos con momentos donde las evidencias físicas parecen escasear, donde lo que nuestros ojos pueden ver no alcanza para sostener nuestra confianza. Es en esos instantes donde la fe verdadera se revela, no como un salto ciego, sino como una confianza profunda en Aquel que es invisible pero real.

La fe que trasciende lo visible: Un llamado a creer sin haber visto

El testimonio de Tomás y nuestra realidad

Recordamos la historia del apóstol Tomás, quien necesitó ver las heridas de Jesús para creer en su resurrección. Jesús, en su infinita paciencia, se le apareció y le mostró sus manos y su costado. Pero luego pronunció palabras que atraviesan los siglos:

«Porque me has visto, has creído; dichosos los que no han visto y sin embargo creen» (Juan 20:29, NVI).
Estas palabras no son un reproche, sino una invitación a una fe más profunda.

La naturaleza de la fe cristiana

La fe que celebramos no se basa únicamente en evidencias físicas, aunque estas existen y son valiosas. Se fundamenta en:

  • La revelación de Dios en su Palabra
  • El testimonio del Espíritu Santo en nuestros corazones
  • La experiencia transformadora de la comunidad creyente
  • Los frutos visibles de una vida cambiada

Como nos recuerda el autor de Hebreos:

«Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve» (Hebreos 11:1, NVI).

La fe en tiempos de cambio

En estos tiempos donde hemos visto cambios significativos en el liderazgo de nuestra Iglesia universal, recordamos que nuestra fe no está puesta en personas, sino en Cristo. La partida del Papa Francisco en abril de 2025 y la elección del Papa León XIV nos recuerdan que las instituciones humanas pasan, pero la fe en Cristo permanece.

Prácticas para fortalecer la fe

¿Cómo cultivar esta fe que no necesita ver para creer? Te sugiero:

  1. Medita regularmente en las Escrituras: La Palabra de Dios alimenta nuestra fe.
  2. Participa en comunidad: La fe se fortalece cuando la compartimos.
  3. Practica la oración de confianza: Habla con Dios incluso cuando no sientes su presencia inmediata.
  4. Recuerda las fidelidades pasadas: Piensa en cómo Dios ha actuado en tu vida anteriormente.

Una fe que transforma

La verdadera fe siempre produce frutos visibles. Santiago nos advierte:

«Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta» (Santiago 2:17, RVR1960).
Nuestra confianza en lo invisible debe traducirse en acciones concretas de amor, justicia y compasión.

Reflexión final: Creer para ver

A veces pensamos que necesitamos ver para creer, pero en el reino de Dios, con frecuencia ocurre lo contrario: necesitamos creer para ver. Cuando confiamos en Dios más allá de nuestra comprensión, comenzamos a percibir su obra en lugares inesperados, en situaciones difíciles, en los detalles cotidianos de la vida.

Te invito hoy a examinar tu fe. ¿Está basada principalmente en lo que puedes ver y tocar, o has aprendido a confiar en el Dios invisible que se revela a través de su Palabra, su Espíritu y su pueblo? La bienaventuranza que Jesús prometió a quienes creen sin haber visto es para ti y para mí, aquí y ahora, en medio de nuestras dudas y certezas, en este caminar de fe que nos une como familia cristiana.


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