El domingo pasado, durante la 16ª Asamblea General de la Comunidad Canción Nueva, Mons. Alberto Taveira, arzobispo emérito de Belém do Pará, presidió la Santa Misa y compartió un mensaje profundo sobre la importancia de preservar el carisma recibido de Dios. En su homilía, destacó que el carisma es un don divino que debe cultivarse con celo y transmitirse a las generaciones futuras, recordando a todos que la fidelidad al llamado original es esencial para la vitalidad de la Iglesia.
Mons. Alberto, quien durante muchos años acompañó de cerca la formación de los sacerdotes de Canción Nueva y contribuyó al Reconocimiento Pontificio de la comunidad, enfatizó la necesidad de mantener viva la llama del carisma concedido al padre Jonas Abib. Resaltó que este don no es solo para la comunidad, sino para toda la Iglesia, y que todos los cristianos están llamados a vivir en unidad y amor.
“Mantengan encendida la llama del carisma que Dios les ha dado. Es un regalo para la Iglesia y para el mundo.” – Mons. Alberto Taveira
El Carisma Como Don de Dios
El carisma de Canción Nueva, fundada por el padre Jonas Abib, es un ejemplo de cómo Dios actúa en la historia, suscitando dones especiales para la renovación de la Iglesia. Mons. Alberto recordó que el carisma no es una invención humana, sino una inspiración divina que debe vivirse con humildad y gratitud. Citó la Primera Carta de Pedro: “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas” (1 Pedro 4:10, NVI).
Para Mons. Alberto, la fidelidad al carisma implica no desviarse de los propósitos originales, pero también estar abierto a las nuevas direcciones del Espíritu Santo. Exhortó a los miembros de la comunidad a permanecer unidos en torno al carisma, evitando divisiones y buscando siempre la edificación mutua.
La Importancia de la Unidad
En un mundo marcado por conflictos y divisiones, la unidad cristiana es un testimonio poderoso del amor de Dios. Mons. Alberto pidió que la comunidad sea un signo de comunión, donde las diferencias se superen por el amor fraterno. Recordó las palabras de Jesús: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros” (Juan 13:35, NVI).
La asamblea general de Canción Nueva es un momento de reflexión y planificación, donde los miembros buscan discernir la voluntad de Dios para el futuro. Mons. Alberto animó a todos a perseverar en la oración y en la escucha de la Palabra, pues es a través de ellas que el carisma se renueva y se fortalece.
Desafíos y Esperanzas para el Futuro
Mons. Alberto también abordó los desafíos que enfrenta la Iglesia actualmente, como el secularismo, la falta de vocaciones y la necesidad de una evangelización más incisiva. Recordó que el carisma de Canción Nueva, centrado en la comunicación y la evangelización a través de los medios de comunicación, es una herramienta poderosa para alcanzar a las personas que están lejos de la fe.
El arzobispo emérito expresó su esperanza de que la comunidad continúe siendo una luz en el mundo, llevando el mensaje de Cristo a todos los rincones. Citó al apóstol Pablo: “Por lo tanto, queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58, NVI).
Reflexión para el Lector
Que podamos reflexionar sobre el carisma que Dios nos ha dado, sea cual sea, y preguntarnos: ¿estamos siendo fieles a ese don? ¿Cómo podemos contribuir a la unidad de la Iglesia y a la evangelización del mundo? Que el ejemplo de Mons. Alberto y de la Comunidad Canción Nueva nos inspire a vivir con pasión y dedicación el llamado de Dios en nuestras vidas.
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