Fe y ciencia: aliadas en la búsqueda de la verdad, según el Papa León XIV

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En un encuentro marcado por la profundidad y la esperanza, el Papa León XIV recibió en el Palacio Apostólico, en la Sala del Consistorio, a un grupo de colaboradores de la Fundación Observatorio del Vaticano (VOF). El Pontífice, que ha demostrado un gran aprecio por el diálogo entre fe y razón, aprovechó la ocasión para reafirmar un principio muy querido por la tradición cristiana: la fe y la ciencia no son opuestas, sino que caminan juntas en la búsqueda de la verdad.

Fe y ciencia: aliadas en la búsqueda de la verdad, según el Papa León XIV

El Papa recordó las palabras de su predecesor, León XIII, quien hace 135 años ya defendía que la Iglesia no se opone "a la ciencia verdadera y sólida, sea humana o divina". Por el contrario, la Iglesia la abraza, la alienta y la promueve con dedicación. Esta enseñanza, tan relevante en el pasado, sigue siendo actual y necesaria en nuestros días, cuando muchos aún ven un conflicto donde debería haber cooperación.

La audiencia, que contó con unos 30 participantes, fue un momento de gratitud y aliento. El Santo Padre agradeció el apoyo fiel y generoso que la VOF ha recibido, permitiendo que el Observatorio Vaticano continúe su importante misión de investigación y educación científica. Para el Papa, el trabajo del Observatorio es un testimonio vivo de que la Iglesia valora el conocimiento y la investigación como dones de Dios.

El peligro del relativismo moderno

En su discurso, el Papa León XIV alertó sobre una amenaza diferente y quizás más insidiosa que el viejo conflicto entre fe y ciencia: la negación de la existencia de una verdad objetiva. Muchos, hoy, se niegan a reconocer que tanto la ciencia como la Iglesia tienen la responsabilidad de cuidar la verdad y de servir a la humanidad.

El relativismo, que afirma que cada uno tiene su propia verdad, termina por debilitar tanto la fe como la ciencia. La ciencia, sin la búsqueda de la verdad objetiva, pierde su sentido y se convierte en mera técnica. La fe, sin el compromiso con la verdad, se reduce a un sentimiento subjetivo. El Pontífice recordó que Jesucristo se presentó como "el camino, la verdad y la vida" (Juan 14:6, NVI), y que la verdad no es una construcción humana, sino un don divino que se nos da a conocer.

El Papa también destacó que la Iglesia, a lo largo de los siglos, siempre ha apoyado el desarrollo científico, desde los monasterios medievales que preservaron el saber hasta los modernos institutos de investigación. La ciencia, cuando está bien orientada, puede ayudar a la humanidad a comprender mejor la creación y a vivir de manera más justa y fraterna.

El Observatorio Vaticano: un faro de conocimiento

El Observatorio Vaticano, conocido como Specola Vaticana, es una de las instituciones científicas más antiguas del mundo. Fundado en el siglo XVI, tiene su sede en Castel Gandolfo, en las afueras de Roma, y mantiene un centro de investigación en Tucson, Arizona, en Estados Unidos. Sus astrónomos estudian el universo y publican en revistas científicas de alto impacto, demostrando que la Iglesia está a la vanguardia de la investigación.

La Fundación Observatorio del Vaticano (VOF) fue creada para apoyar este trabajo, captando recursos y promoviendo la educación científica. Durante la audiencia, el Papa animó a los miembros del Consejo a continuar en esta misión, recordando que el conocimiento del cosmos puede llevar a las personas a alabar al Creador, como dice el Salmo 19:1: "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (RVR1960).

Para el Pontífice, la investigación científica es una forma de contemplación, un modo de admirar la belleza y el orden del universo, que reflejan la sabiduría del Creador. Citó también el libro de la Sabiduría 11:20: "Pero todo lo dispusiste con medida, número y peso", indicando que las matemáticas y la física son lenguajes que nos ayudan a descifrar la creación.

Fe y ciencia al servicio de la persona humana

El Papa León XIV enfatizó que tanto la fe como la ciencia deben estar al servicio de la persona humana, especialmente de los más pobres y vulnerables. La ciencia no puede ser usada para oprimir o para crear desigualdades, sino para promover el bien común. En un mundo marcado por rápidos avances tecnológicos, el Pontífice llamó a los científicos y a los creyentes a trabajar juntos para construir una sociedad más justa y fraterna, donde el conocimiento y la fe se complementen mutuamente.


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