Defensores de la creación: cuando cuidar la tierra cuesta la vida

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En los últimos años, hemos sido testigos de un fenómeno que nos duele profundamente como comunidad cristiana: personas que dedican su vida a proteger los dones de Dios están siendo silenciadas. Según organizaciones de derechos humanos, más de 190 defensores ambientales han perdido la vida en México desde 2015, la mayoría de ellos indígenas y líderes comunitarios que protegían sus tierras, bosques y aguas. Esta realidad nos confronta con una pregunta esencial: ¿cómo respondemos cuando el cuidado de la creación se convierte en un camino de cruz?

Defensores de la creación: cuando cuidar la tierra cuesta la vida

Como cristianos, recordamos que "la tierra es del Señor y todo lo que hay en ella" (Salmo 24:1, NVI). Esta verdad bíblica nos llama a reconocer que no somos dueños absolutos de la creación, sino administradores responsables. Cuando vemos a hermanos y hermanas dando su vida por proteger estos dones, estamos presenciando un testimonio profético que nos interpela directamente.

El Papa León XIV, en continuidad con el magisterio de Papa Francisco, ha insistido en que "el grito de la tierra y el grito de los pobres son un solo grito". Estos defensores ambientales encarnan precisamente esa conexión, pues protegen tanto los ecosistemas como las comunidades que dependen de ellos para sobrevivir.

Rostros detrás de las estadísticas

Detrás de cada número hay una historia, una familia, una comunidad que llora. El informe más reciente documenta diez vidas truncadas en 2025: líderes como Marcos Aguilar en Jalisco, Aroldo Nicolás en Oaxaca, Silvia Hernández en Michoacán y José Luis en Puebla. No eran activistas profesionales lejanos, sino vecinos, padres, madres, abuelos que veían amenazado el futuro de sus hijos.

La mayoría pertenecía a pueblos originarios, guardianes ancestrales de territorios que han cuidado por generaciones. Su defensa no era abstracta: protegían ríos que dan agua a sus comunidades, bosques que proveen medicina y alimento, tierras que son patrimonio familiar y comunitario. Como nos recuerda el libro del Levítico: "La tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía, y ustedes no son más que forasteros y huéspedes míos" (Levítico 25:23, NVI).

Estos defensores entendían esta verdad en lo más profundo de su ser. Su lucha no era por ideologías políticas, sino por la vida misma. Protegían lo que Dios les había confiado, conscientes de que "al Señor pertenece la tierra y todo cuanto hay en ella" (Salmo 24:1, RVR1960).

Formas de violencia que silencian

El informe revela patrones alarmantes: además de los asesinatos, hay 135 casos documentados de agresiones en 2025. Las más frecuentes incluyen estigmatización (90 casos), donde se daña la imagen pública de los defensores ante sus propias comunidades; intimidación (42 casos) para frenar la defensa territorial; y difamación (37 casos) mediante información falsa.

Estas agresiones psicológicas y sociales suelen preceder a las físicas. Luego vienen amenazas directas (28 casos), hostigamiento constante (24 casos), criminalización mediante procesos judiciales falsos (14 casos) y finalmente agresión física (11 casos). Lo más preocupante es que más de la mitad de estas agresiones provienen de autoridades municipales, estatales y federales.

Como comunidad de fe, no podemos permanecer indiferentes ante esta realidad. El profeta Isaías nos desafía: "¡Busquen la justicia, reprendan al opresor! ¡Aboguen por el huérfano, defiendan a la viuda!" (Isaías 1:17, NVI). Los defensores ambientales muchas veces dejan familias que quedan en situación de vulnerabilidad, viudas y huérfanos que necesitan nuestra solidaridad.

Una respuesta desde la fe

¿Cómo respondemos como cristianos ante esta realidad? Primero, reconociendo que el cuidado de la creación es parte integral de nuestro discipulado. La encíclica Laudato Si' nos recordó que "no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental". Los mártires ambientales son testigos de esta verdad.

Segundo, orando por ellos y sus familias. La oración no es escapismo, sino el primer acto de solidaridad. Oramos pidiendo justicia, consuelo para los dolientes, y conversión para los agresores. Como nos enseña Jesús: "Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen" (Mateo 5:44, NVI).

Tercero, informándonos y denunciando. La indiferencia es complicidad. Podemos apoyar organizaciones serias que documentan estos casos, escribir a autoridades responsables, y usar nuestras voces en espacios públicos y privados. El libro de Proverbios nos advierte: "El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará y no será oído" (Proverbios 21:13, RVR1960).

Modelos bíblicos de defensa

La Biblia está llena de ejemplos de personas que defendieron la tierra y su pueblo. Moisés confrontó al faraón para liberar a su pueblo de la opresión. Los profetas denunciaron a quienes "cubrían de iniquidad a los pobres" (Amós 2:7). Jesús defendió a los vulnerables y criticó a quienes acumulaban riquezas a costa de los demás.

Estos defensores ambientales contemporáneos siguen esta tradición profética. Como nos recuerda el Papa León XIV: "Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla".

"Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mateo 5:10, RVR1960).

Este versículo adquiere un significado profundamente concreto cuando pensamos en estos hermanos y hermanas asesinados. Su bienaventuranza no romantiza el sufrimiento, sino que nos señala el valor eterno de dar la vida por lo que es justo.

Un llamado a la acción concreta

Como comunidad cristiana en EncuentraIglesias.com, te invitamos a:

  1. Informarte sobre la situación de defensores ambientales en tu región.
  2. Ora específicamente por las familias de los defensores asesinados.
  3. Apoya económicamente o como voluntario a organizaciones que los protegen.
  4. Educa en tu familia e iglesia sobre el cuidado de la creación como mandato cristiano.
  5. Exige a autoridades que investiguen estos crímenes y protejan a los defensores.

Pequeñas acciones multiplicadas crean olas de cambio. Como nos dice el apóstol Pablo: "No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos" (Gálatas 6:9, NVI).

Reflexión final

Hoy te pregunto: ¿Qué parte de la creación Dios te ha confiado para cuidar? ¿Cómo puedes protegerla? ¿Estás dispuesto a defender a quienes arriesgan su vida por proteger los dones de Dios para todos?

Los mártires ambientales nos recuerdan que la fe no es solo creencias privadas, sino compromiso público con la justicia y la vida. Su sangre clama desde la tierra, y como Abel, pide justicia (Génesis 4:10). Nuestra respuesta no puede ser silencio.

Que el Dios de la vida, que creó la tierra y la declaró buena, nos dé valor para ser custodios fieles de su creación y defensores solidarios de quienes la protegen con su vida.


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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre el cuidado del medio ambiente?
La Biblia enseña que la tierra pertenece a Dios y nosotros somos sus administradores (Salmo 24:1). Desde Génesis, donde Dios encarga al ser humano "cultivar y cuidar" el jardín (Génesis 2:15), hasta el Apocalipsis, donde Dios promete "hacer nuevas todas las cosas" (Apocalipsis 21:5), las Escrituras muestran que el cuidado de la creación es parte integral de nuestra fe.
¿Por qué la Iglesia debería interesarse en defensores ambientales?
Porque el cuidado de la creación y la defensa de los pobres están inseparablemente unidos. Los defensores ambientales protegen tanto los ecosistemas como las comunidades que dependen de ellos, especialmente pueblos indígenas y campesinos. La Iglesia tiene el deber de proteger la vida en todas sus formas y denunciar las estructuras que la amenazan.
¿Cómo puedo apoyar a defensores ambientales desde mi fe?
Puedes: 1) Orar por ellos y sus familias, 2) Informarte sobre su situación, 3) Apoyar organizaciones cristianas y civiles que los protegen, 4) Educar en tu comunidad sobre la doctrina del cuidado de la creación, 5) Exigir a autoridades que cumplan su deber de protección. Cada acción, por pequeña, cuenta.
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