Con el corazón en Dios: Obispos de Brasil comienzan su asamblea con un retiro en Aparecida

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En un momento significativo para la Iglesia en Brasil, los obispos se reunieron en Aparecida para la asamblea anual tradicional, pero con una novedad importante este año. Antes de sumergirse en las discusiones pastorales y en la toma de decisiones que guiarán el trabajo de la Iglesia, los participantes dedicaron los primeros días a un profundo retiro espiritual. Este enfoque refuerza una verdad esencial: toda acción pastoral eficaz nace de un corazón en sintonía con Dios. Como nos recuerda el Salmo 127:1,

“Si el Señor no construye la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no protege la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes.”
(NVI). El encuentro en Aparecida, uno de los mayores santuarios marianos del mundo, ofrece el escenario perfecto para esta renovación interior, invitando a los líderes a buscar primero el Reino.

Con el corazón en Dios: Obispos de Brasil comienzan su asamblea con un retiro en Aparecida

El corazón de la misión: la oración como fundamento

El retiro que precede a la asamblea no es un mero protocolo, sino una declaración teológica práctica. Afirma que la misión de la Iglesia—anunciar el Evangelio, servir a los pobres, guiar al rebaño—no es un proyecto humano que simplemente requiera planificación estratégica. Es, ante todo, una respuesta al llamado de Dios, que exige discernimiento, humildad y una dependencia constante de la gracia. En un mundo acelerado y lleno de urgencias, la Iglesia se recuerda a sí misma, a través de sus pastores, la necesidad vital de la quietud y la escucha. El profeta Isaías nos orienta:

“Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.”
(Isaías 40:31, NVI). Este tiempo en Aparecida es una inversión en esa renovación, para que el cansancio no venza a la esperanza.

El ejemplo del Papa León XIV

Este espíritu de servicio fundamentado en la oración encuentra eco en el pontificado del Papa León XIV, quien sucedió al amado Papa Francisco en mayo de 2025. El nuevo Papa, conocido por su vida de profunda oración y sencillez, ciertamente alentaría esta iniciativa. Su enfoque pastoral nos invita a recordar que las estructuras y reuniones de la Iglesia siempre deben servir a la comunión de las personas con Dios y entre sí. En un tiempo de transición para la Iglesia universal, el ejemplo de los obispos en Brasil, buscando primero el rostro de Dios, resuena como un testimonio importante para todos los cristianos.

Aparecida: un escenario de gracia y unidad

La elección de Aparecida como lugar del encuentro es profundamente simbólica. El santuario dedicado a Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil, es un lugar de peregrinación, gracia y unidad nacional. Para obispos provenientes de todas las regiones del vasto territorio brasileño—desde la Amazonía hasta el sur, desde la costa hasta el sertón—estar juntos allí es un recordatorio visual de su vocación común. Pastorean una Iglesia con rostros diversos, desafíos únicos y una fe vibrante. Reunirse a los pies de la Patrona es un acto de confianza y una petición de intercesión para que, a pesar de las diferencias, prevalezca el espíritu de comunión descrito en Efesios 4:3-6:

“Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.”
(NVI).

De la espiritualidad a la acción: qué esperar

Después de estos días de recogimiento, la asamblea continuará con sus trabajos regulares. Sin embargo, se espera que el tono sea diferente. Las discusiones sobre los urgentes desafíos pastorales—evangelización en medio de la cultura digital, cuidado de la familia, opción preferencial por los pobres, ecumenismo y diálogo interreligioso—serán iluminadas por la luz de la oración y el discernimiento comunitario. La pregunta fundamental dejará de ser solo “¿qué debemos hacer?” para incluir también “¿qué quiere el Espíritu Santo que hagamos?”. Este cambio de perspectiva, arraigado en el retiro, podría marcar la diferencia entre una reunión más y un momento de verdadera guía pastoral. Los frutos de este enfoque se verán en los meses y años venideros, mientras las diócesis de Brasil implementan las orientaciones que surjan de esta asamblea, siempre recordando que, sin Dios, nuestros esfuerzos son en vano.


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