En una tarde de domingo que quedará grabada en la memoria de los fieles angoleños, el Papa León XIV vivió un momento profundo de espiritualidad en Muxima. El Pontífice, elegido en mayo de 2025 tras el fallecimiento del Papa Francisco en abril del mismo año, se reunió con la comunidad local para rezar el rosario, mostrando desde el inicio de su pontificado un compromiso con la unidad y la piedad popular. La visita tuvo lugar frente al lugar donde se está construyendo un santuario dedicado a Mama Muxima, expresión que significa "Madre del Corazón" en un dialecto local, simbolizando la ternura y el acogimiento divino.
La llegada del Santo Padre estuvo rodeada de alegría y emoción. Mientras recorría el lugar en el papamóvil, se podía ver en los rostros de las personas una mezcla de reverencia y júbilo. Este encuentro no fue solo un evento protocolar, sino un verdadero abrazo pastoral, donde el sucesor de Pedro se hizo cercano a sus hermanos y hermanas en Cristo. La escena recordó la exhortación del apóstol Pablo:
"Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran." (Romanos 12:15, NVI)Allí, en ese momento, la alegría se compartía colectivamente.
La Oración del Rosario: Un Camino Contemplativo
Tras la cálida acogida, se dio inicio al rezo del rosario. Esta práctica devocional, tan querida por millones de cristianos alrededor del mundo, sirvió como hilo conductor para una experiencia comunitaria de meditación de los misterios de la vida de Cristo. En silencio y con fervor, los fieles unieron sus voces, guiados por el Papa, en una oración que trasciende palabras y toca el corazón. El rosario, más que una repetición de avemarías, es una escuela de contemplación que nos invita a fijar la mirada en Jesús a través de los ojos de María.
En este acto de piedad, podemos encontrar un eco de las palabras del salmista:
"En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti." (Salmo 119:11, NVI)Cada cuenta del rosario es una oportunidad de guardar en el corazón los momentos decisivos de nuestra salvación, desde la Anunciación hasta la Glorificación de Jesús y María. Es un ejercicio de memoria espiritual que fortalece la fe y alimenta la esperanza, especialmente en tiempos de desafío y transición para la Iglesia.
El Legado de San Juan Pablo II
En su discurso, el Papa León XIV hizo referencia a San Juan Pablo II, quien definió el rosario como la oración del corazón. Esta herencia es preciosa, pues nos recuerda que la verdadera oración nace de la interioridad y del encuentro personal con Dios. No se trata de mera formalidad, sino de un diálogo amoroso que transforma a quien ora. En un mundo muchas veces ruidoso y disperso, el rosario ofrece un espacio de quietud y escucha, donde podemos sintonizar nuestra vida con el ritmo del Evangelio.
La Llamada al Amor: La Exhortación del Papa
Al final del rosario, el Santo Padre se dirigió a los presentes con un mensaje centrado en el mandamiento del amor. Inspirándose en el ejemplo de la Virgen María, exhortó a todos a amarse unos a otros con un amor genuino y desinteresado. Esto no es una novedad, sino el centro del mensaje cristiano, como nos recuerda Jesús:
"Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado." (Juan 13:34, NVI)El Papa León XIV, con un tono pastoral y acogedor, reafirmó que el amor fraterno es el testimonio más elocuente de nuestra fe.
En un contexto global marcado por divisiones y conflictos, esta llamada al amor resuena con urgencia profética. El Pontífice destacó que María, como Madre del Corazón, nos muestra el camino: un corazón abierto, compasivo y disponible para servir. Ella, que guardaba todas las cosas en su corazón (Lucas 2:51), nos enseña a hacer del amor la lente a través de la cual vemos el mundo y nos relacionamos con los demás. Este amor no es un sentimiento vago, sino una decisión concreta de buscar el bien del prójimo, incluso cuando eso exige sacrificio.
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