En el cuarto domingo de Pascua, la Iglesia nos invita a meditar sobre Jesús como el Buen Pastor. En el Evangelio de Juan (10,1-10), Jesús usa dos imágenes fuertes: Él es la puerta del redil y también el pastor que cuida de las ovejas. Muchas veces, podemos pensar que seguir a Dios significa perder la libertad, pero el mensaje de Cristo es exactamente lo opuesto.
El Papa León XIV, en su reciente reflexión, destacó que Jesús no viene a robarnos la libertad, sino a guiarnos con amor. Él es el pastor que conoce a cada oveja por nombre y las llama a una vida plena. Al contrario del ladrón que escala el muro para robar y destruir, Jesús entra por la puerta, porque tiene autoridad y una relación de confianza con su rebaño.
“Yo soy la puerta; el que entre por mí, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos.” (Juan 10:9, RVR 1960)
Este pasaje nos recuerda que la verdadera libertad no es hacer lo que queremos, sino vivir en comunión con Aquel que nos creó. Jesús nos ofrece pastos verdes, es decir, una vida abundante y llena de propósito.
Pastor o mercenario: la diferencia está en el amor
Jesús contrasta al buen pastor con el mercenario. El mercenario trabaja por dinero y, cuando ve venir al lobo, abandona a las ovejas y huye. No tiene un vínculo afectivo con el rebaño. En cambio, el pastor verdadero da la vida por las ovejas. Está dispuesto a enfrentar el peligro para proteger a cada una.
Esta diferencia nos ayuda a entender el tipo de relación que Dios desea con nosotros. No es una relación de miedo ni de obligación, sino de amistad y confianza. Jesús nos conoce profundamente – nuestras debilidades, miedos y sueños – y nos guía con mansedumbre.
El Papa León XIV, en su homilía, enfatizó que Jesús está unido a nosotros por una relación de amistad. Nos llama por nombre, nos busca cuando nos perdemos y cuida nuestras heridas. Esta imagen es profundamente consoladora, especialmente en tiempos de incertidumbre.
“El buen pastor su vida da por las ovejas.” (Juan 10:11, RVR 1960)
Confiar en Dios es el camino a la verdadera libertad
Muchas personas tienen miedo de entregarse a Dios porque piensan que Él les quitará su libertad. Pero, en realidad, el pecado es lo que nos esclaviza. Jesús vino a liberarnos del egoísmo, del miedo y de la muerte. Seguir al Buen Pastor no es una pérdida, sino una ganancia inmensa.
León XIV recordó que el pastor guía a las ovejas a pastos seguros. De la misma manera, Jesús nos guía a una vida de paz, alegría y propósito. Cuando confiamos en Él, descubrimos que la verdadera libertad está en hacer la voluntad de Dios, que es amor.
La oración del Regina Caeli, hecha por el Papa, es una invitación a entregar nuestras vidas a Cristo. Así como María, que dijo “sí” a Dios, somos llamados a confiar en el plan divino, aunque no entendamos todo.
¿Cómo aplicar este mensaje en el día a día?
Puedes empezar reservando algunos minutos al día para orar y escuchar la voz del Buen Pastor. Lee la Biblia, especialmente los Salmos y los Evangelios, y nota cómo Dios habla a tu corazón. Participa en una comunidad de fe, donde puedas ser apoyado y animado. Recuerda: Jesús no fuerza la puerta de tu corazón; Él llama y espera que tú abras.
Si te sientes perdido o abrumado, sabe que el Buen Pastor te está buscando. Él no abandona a ninguna oveja. Solo permítele que te encuentre y te lleve de vuelta al redil.
Reflexión final: ¿confías en el Pastor?
Hoy, la invitación es a examinar tu relación con Dios. ¿Ves a Jesús como alguien que quiere controlarte o como un guía amoroso? El mensaje del Evangelio es claro: Jesús vino para que tengamos vida, y vida en abundancia. No tengas miedo de seguirlo. Él es la puerta que lleva a la verdadera libertad.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10, RVR 1960)
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