Cuidar la Creación: Lecciones de un Naturalista para los Cristianos de Hoy

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

Cuando una figura como Sir David Attenborough alcanza un siglo de vida, sus palabras llevan el peso de décadas de observación. Aunque su cosmovisión no sea explícitamente cristiana, su llamado urgente a proteger nuestro planeta resuena profundamente con el mandato bíblico de administrar la creación de Dios. Como cristianos, estamos llamados a escuchar, no solo a otros creyentes, sino a toda voz que hable verdad sobre el mundo que Dios nos ha confiado.

Cuidar la Creación: Lecciones de un Naturalista para los Cristianos de Hoy

El obispo de Norwich, el Reverendísimo Graham Usher, comentó recientemente que el mensaje de Attenborough "debe ser escuchado y puesto en práctica, para el bien de la creación de Dios". Este sentimiento nos invita a reflexionar sobre cómo nosotros, como cuerpo de Cristo, podemos involucrarnos con las preocupaciones ambientales sin comprometer nuestra fe. Después de todo, la tierra es del Señor y todo lo que hay en ella (Salmo 24:1).

Fundamentos Bíblicos para el Cuidado del Medio Ambiente

Desde el principio, las Escrituras establecen el papel de la humanidad como cuidadores de la creación. En Génesis 2:15, leemos que Dios puso a Adán en el Jardín del Edén "para que lo cultivara y lo cuidara". Las palabras hebreas avad (servir) y shamar (proteger) implican una relación de servicio humilde y protección activa, no de explotación.

Este tema continúa a lo largo de la Biblia. El profeta Oseas lamenta que la tierra misma sufre por el pecado humano (Oseas 4:1-3), mientras que Pablo escribe que toda la creación gime esperando la redención (Romanos 8:19-22). Si creemos que la redención de Cristo se extiende a todo el cosmos, entonces nuestro cuidado del medio ambiente es un acto de esperanza y anticipación.

La Mayordomía como Adoración

Cuidar la tierra no es solo un deber práctico; es un acto de adoración. Cuando protegemos bosques, limpiamos ríos y reducimos los desechos, honramos al Creador que declaró su creación "muy buena" (Génesis 1:31). Los Salmos llaman repetidamente a toda la creación —montañas, mares, campos y árboles— a alabar a Dios (Salmo 96:11-12). Como administradores, nos unimos a ese coro al preservar la belleza y la salud de nuestro mundo.

Lecciones de un Naturalista

Sir David Attenborough ha pasado una vida documentando las maravillas del mundo natural. Su trabajo revela la intrincada interconexión de los ecosistemas, una complejidad que apunta a un Diseñador inteligente. Como cristianos, podemos apreciar esta revelación de la obra de Dios. Romanos 1:20 nos dice que las cualidades invisibles de Dios se ven claramente en lo creado.

Las advertencias de Attenborough sobre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación no son solo declaraciones políticas; son gritos proféticos sobre las consecuencias de la codicia y el descuido humanos. Aunque no estemos de acuerdo con todas sus conclusiones filosóficas, podemos aceptar los hechos que presenta y responder con sabiduría bíblica.

Terreno Común para el Bien Común

La crisis ambiental es un área donde los cristianos pueden encontrar terreno común con personas de otras religiones e incluso con aquellos sin fe. Esto no significa comprometer nuestras creencias, sino asociarnos con otros para cuidar el planeta que nos sostiene a todos. Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo, y eso incluye a las generaciones futuras que heredarán la tierra que dejemos.

En el libro de Apocalipsis, Juan describe un cielo nuevo y una tierra nueva (Apocalipsis 21:1). Esta esperanza futura debe inspirarnos a tratar la tierra presente con reverencia, como un anticipo de la restauración que vendrá.

Pasos Prácticos para la Iglesia

Entonces, ¿qué pueden hacer las iglesias locales para responder a este llamado? Aquí hay algunas ideas que se pueden adaptar a cualquier congregación:

  • Oración centrada en la creación: Incluye oraciones por el medio ambiente en los servicios de adoración, pidiendo a Dios sabiduría para cuidar su creación.
  • Reducir los desechos: Implementa programas de reciclaje, usa iluminación eficiente y minimiza los plásticos de un solo uso en los eventos de la iglesia.
  • Huertos comunitarios: Usa el terreno de la iglesia para cultivar alimentos para la comunidad y fomentar la conexión con la tierra.
  • Educación ambiental: Ofrece talleres sobre cuidado de la creación, integrando la perspectiva bíblica con la ciencia actual.
  • Defensa profética: Anima a la iglesia a alzar la voz por políticas que protejan el medio ambiente, como parte de nuestro llamado a buscar justicia.

Al final, cuidar la creación no es una opción sino una respuesta de amor al Dios que nos dio todo. Que nuestras iglesias sean lugares donde la esperanza se siembre y la tierra se renueve.


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