Querido hermano, querida hermana, en estos tiempos donde la creación gime (Romanos 8:22), el Consejo Mundial de Iglesias ha lanzado una iniciativa que nos invita a despertar: el Decenio Ecuménico de Acción por la Justicia Climática 2025-2034. Este no es solo un programa más; es una respuesta de fe, esperanza y amor ante la crisis que afecta a toda la humanidad y a cada rincón de la Tierra. Como cristianos, sabemos que Dios nos confió el cuidado de su creación (Génesis 2:15), y ahora más que nunca es momento de actuar juntos, sin importar nuestra denominación.
Este decenio comenzó oficialmente en la reunión del Comité Central del CMI en Johannesburgo, Sudáfrica, y nos desafía a una "metanoia ecológica": un cambio profundo de mentalidad y corazón. No se trata solo de reciclar o plantar árboles, sino de transformar nuestra relación con Dios, con el prójimo y con la tierra. La justicia climática es, ante todo, una cuestión de fe.
¿Qué es el Decenio Ecuménico de Acción por la Justicia Climática?
Es un llamado a las iglesias, organizaciones ecuménicas y a todas las personas de buena voluntad a unir esfuerzos durante diez años para enfrentar la emergencia climática. El CMI nos invita a orar, reflexionar y actuar, reconociendo que el cambio climático afecta desproporcionadamente a los más vulnerables: los pobres, las comunidades indígenas y los países en desarrollo. Como dice Santiago 2:15-16, la fe sin obras está muerta.
Objetivos principales
- Promover la justicia climática como parte integral del testimonio cristiano.
- Fomentar la conversión ecológica en las comunidades de fe.
- Impulsar acciones concretas de mitigación y adaptación al cambio climático.
- Crear redes de solidaridad entre iglesias de diferentes tradiciones.
¿Cómo puedes participar?
Quizás te preguntes: "Yo, solo una persona, ¿qué puedo hacer?" La respuesta es: mucho. Cada pequeño gesto cuenta cuando se hace en comunidad. Aquí hay algunas ideas prácticas:
- Ora y reflexiona: Dedica tiempo a leer la Biblia sobre el cuidado de la creación. Salmo 24:1 nos recuerda: "De Jehová es la tierra y su plenitud".
- Reduce tu huella ecológica: Ahorra energía, evita el plástico, consume responsablemente.
- Únete a grupos ecológicos en tu iglesia: Muchas congregaciones ya tienen ministerios verdes.
- Aboga por cambios: Escribe a tus líderes locales pidiendo políticas ambientales justas.
- Comparte con otros: Habla con tu familia y amigos sobre la importancia de cuidar la creación.
Base bíblica para la acción climática
La Biblia está llena de pasajes que nos llaman a ser buenos administradores de la tierra. En el principio, Dios puso al ser humano en el jardín para que lo "cultivara y lo cuidara" (Génesis 2:15). El profeta Isaías anuncia juicio contra aquellos que destruyen la tierra (Isaías 24:4-5). Y en el Nuevo Testamento, Pablo nos recuerda que toda la creación espera con ansias la redención (Romanos 8:19-22).
"La tierra está llena de la bondad de Jehová" (Salmo 33:5, RVR1960).
Este versículo nos invita a ver la creación como un regalo de Dios que debemos proteger. No podemos amar a Dios y despreciar su obra.
Reflexión final
Hoy te invito a tomar un momento para reflexionar: ¿Cómo estás cuidando la creación? ¿Hay algo que puedas cambiar en tu vida diaria para ser un mejor administrador? El Decenio Ecuménico es una oportunidad para crecer en fe y en acción. Como dice Miqueas 6:8, "ya se te ha declarado lo que es bueno... el hacer justicia, y amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios". La justicia climática es parte de esa justicia que Dios demanda. ¡Anímate a ser parte del cambio!
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