¿Jesús discriminó a los samaritanos? Una mirada a su estrategia divina

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

Al leer el Evangelio de Mateo, nos encontramos con una instrucción de Jesús que puede resultar chocante. En Mateo 10:5-6, leemos:

«A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: «No vayan por camino de gentiles ni entren en ciudad de samaritanos. Sino vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel».
¿Cómo es posible que el Salvador, que vino a salvar al mundo, diera una orden tan restrictiva? ¿Acaso Jesús tenía prejuicios contra los samaritanos? Para responder, necesitamos entender el contexto histórico y el plan divino detrás de esta aparente exclusión.

¿Jesús discriminó a los samaritanos? Una mirada a su estrategia divina

El contexto histórico: siglos de división

Para comprender la prohibición, debemos retroceder varios siglos. Después de la muerte del rey Salomón, el reino de Israel se dividió en dos: el reino del norte (Israel) y el reino del sur (Judá). En el año 722 a.C., el Imperio Asirio conquistó el reino del norte y deportó a muchos israelitas. Los asirios trajeron colonos de otras naciones para repoblar la tierra. Con el tiempo, estos colonos se mezclaron con los israelitas que quedaron, dando origen a los samaritanos.

Los samaritanos adoptaron una forma de adoración que combinaba elementos del judaísmo con prácticas paganas. Aceptaban solo el Pentateuco (los cinco libros de Moisés) como Escritura, y construyeron su propio templo en el monte Gerizim, en lugar de adorar en Jerusalén. Esto generó un profundo conflicto religioso y étnico entre judíos y samaritanos que duró siglos.

Para un judío del primer siglo, los samaritanos eran considerados impuros y se evitaba cualquier contacto con ellos. Sin embargo, Jesús no compartía esos prejuicios. En Juan 4, vemos a Jesús conversando con una mujer samaritana, algo que escandalizó a sus discípulos. Él rompió barreras culturales y religiosas, mostrando que su amor no conocía fronteras.

Una estrategia temporal, no un rechazo eterno

La restricción en Mateo 10 no era un juicio contra los samaritanos, sino una estrategia temporal. Jesús estaba cumpliendo el plan de Dios: primero, el Mesías debía presentarse a Israel, el pueblo del pacto, para cumplir las profecías del Antiguo Testamento. Como dice Romanos 1:16:

«Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego».
El orden era importante: primero a Israel, luego a todas las naciones.

Además, los discípulos aún no estaban preparados para enfrentar la oposición que encontrarían entre los samaritanos. Jesús sabía que el mensaje debía ser proclamado primero en un contexto más familiar. Después de su resurrección, Jesús mismo dio la Gran Comisión:

«Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones» (Mateo 28:19).
La puerta se abrió para todos, incluidos los samaritanos.

El ejemplo de los samaritanos en el Nuevo Testamento

Lejos de discriminarlos, Jesús usó a un samaritano como ejemplo de amor al prójimo en la parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37). También sanó a un leproso samaritano (Lucas 17:11-19) y, después de su ascensión, los apóstoles llevaron el evangelio a Samaria (Hechos 8). Pedro y Juan oraron por los samaritanos para que recibieran el Espíritu Santo, mostrando que eran plenamente aceptados en la comunidad cristiana.

Lecciones para hoy

Esta historia nos enseña que Dios tiene un plan soberano y tiempos perfectos. A veces, sus instrucciones pueden parecer extrañas o incluso contradictorias, pero siempre están fundamentadas en su sabiduría y amor. También nos reta a examinar nuestros propios prejuicios. ¿Hay personas o grupos que evitamos por diferencias culturales o religiosas? Jesús nos llama a amar a todos, sin distinción.

La orden de Jesús no fue un acto de discriminación, sino una estrategia misionera. Hoy, como seguidores de Cristo, estamos llamados a llevar el evangelio a todas las naciones, empezando por nuestro propio círculo, pero sin excluir a nadie. Reflexiona: ¿a quién necesitas acercarte con el amor de Dios?


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Preguntas frecuentes

¿Por qué Jesús prohibió a sus discípulos ir a los samaritanos?
No fue un rechazo, sino una estrategia temporal. Primero debía cumplirse el ministerio a Israel, el pueblo del pacto, para luego extender el mensaje a todas las naciones. Jesús mismo mostró amor a los samaritanos en otras ocasiones.
¿Los samaritanos eran considerados impuros en tiempos de Jesús?
Sí, los judíos del primer siglo consideraban a los samaritanos impuros debido a su origen mixto y su adoración diferente. Sin embargo, Jesús desafió esos prejuicios al interactuar con ellos.
¿Cómo se reconciliaron judíos y samaritanos en la iglesia primitiva?
Después de la resurrección, los apóstoles predicaron en Samaria (Hechos 8) y los samaritanos recibieron el Espíritu Santo, demostrando que eran incluidos plenamente en el plan de salvación.
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