Humildad y amor: claves para estudiar la historia como cristiano

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

A menudo pensamos que la historia es una materia que podemos tomar o dejar. Tal vez te gustó en la escuela, o quizás te pareció aburrida. Pero la verdad es que la historia nos moldea, le prestemos atención o no. Las decisiones que tomaron personas mucho antes de que naciéramos siguen afectando nuestras vidas hoy. Las leyes, las tecnologías, las creencias e incluso la distribución de nuestras ciudades son dones —o cargas— del pasado.

Humildad y amor: claves para estudiar la historia como cristiano

Para los cristianos, esto es aún más profundo. Nuestra fe se basa en eventos que realmente sucedieron: un pueblo llamado a salir de Egipto, un Salvador nacido en Belén, una resurrección que lo cambió todo. No podemos entender quiénes somos sin entender de dónde venimos. Como nos recuerda el escritor de Hebreos, estamos rodeados de una gran nube de testigos (Hebreos 12:1). Sus historias no son solo relatos antiguos; son testimonios que aún hablan.

Acuérdense de sus dirigentes, que les hablaron la palabra de Dios; consideren el resultado de su conducta e imiten su fe. (Hebreos 13:7, NVI)

Las virtudes que necesitamos para estudiar el pasado

Estudiar historia no es una actividad neutral. Requiere ciertas virtudes si queremos hacerlo bien y de una manera que honre a Dios. Sin estas virtudes, corremos el riesgo de mal usar el pasado —ya sea idolatrándolo o descartándolo.

Humildad

La humildad es esencial porque no somos los primeros en recorrer el camino de la fe. Estamos sobre los hombros de quienes nos precedieron. El orgullo nos hace pensar que somos más sabios o más fieles que las generaciones anteriores. Pero la humildad reconoce que tenemos mucho que aprender tanto de los éxitos como de los fracasos de nuestros antepasados espirituales. Como dice Proverbios: "El temor del Señor es el principio del conocimiento" (Proverbios 1:7, NVI). Un corazón humilde está abierto a la corrección y a la sabiduría del pasado.

Amor

El amor a Dios y al prójimo debe guiar nuestro estudio de la historia. El amor a Dios significa que buscamos entender su obra en la historia, dándole gloria por su fidelidad. El amor al prójimo significa que nos acercamos a las personas del pasado con caridad, no con juicio. Podemos aprender de sus errores sin condenarlos, porque nosotros también somos imperfectos. El apóstol Pablo escribe que el amor "no se alegra de la injusticia, sino que se alegra con la verdad" (1 Corintios 13:6, NVI). Estudiar la historia con amor significa que buscamos la verdad sin usarla como un arma.

Gratitud

La gratitud dirige nuestra atención a lo que Dios ha hecho. Cuando leemos sobre los mártires, los reformadores, los misioneros y los santos comunes, vemos la gracia de Dios en acción. La gratitud nos impide dar por sentada nuestra fe. Nos recuerda que somos parte de una historia mucho más grande que nosotros mismos. Como dice el salmista: "Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre" (Salmo 118:1, NVI).

Cómo involucrarse con la historia de la iglesia hoy

Involucrarse con la historia de la iglesia no requiere un título universitario. Puede comenzar con pasos pequeños e intencionales. Aquí hay algunas formas prácticas de dejar que el pasado enriquezca tu fe.

  • Lee una biografía de un cristiano de otra época. Elige a alguien de un siglo o tradición diferente a la tuya. Deja que sus luchas y alegrías te hablen.
  • Visita una iglesia histórica o un cementerio. Tómate el tiempo para leer las inscripciones e imaginar las vidas de quienes están enterrados allí. Ora por la misma fidelidad.
  • Únete a un grupo pequeño que estudie un texto cristiano clásico. Obras como las Confesiones de Agustín o Sobre la encarnación de Atanasio son accesibles y profundas.
  • Reflexiona sobre tu propia herencia espiritual. Habla con creyentes mayores en tu iglesia. Pregúntales cómo ha obrado Dios en sus vidas.
Una generación contará a otra tus obras, y proclamará tus hechos poderosos. (Salmo 145:4, NVI)

Aplicación práctica: una pregunta para llevar contigo

Mientras avanzas en tu semana, considera esto: ¿Qué historia


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