En los últimos días, ha circulado en redes sociales la postura del pastor brasileño Sandro Rocha, quien defiende que las parejas que viven en unión estable —sin matrimonio civil— puedan recibir el bautismo. Esta afirmación ha generado un intenso debate entre líderes cristianos y congregaciones. Pero más allá de la controversia, esta situación nos invita a reflexionar: ¿qué enseña realmente la Biblia sobre el bautismo y las relaciones de pareja? ¿Es el matrimonio civil un requisito indispensable para acceder a este sacramento?
En EncuentraIglesias.com, queremos abordar este tema con un corazón pastoral, reconociendo que muchas familias viven realidades complejas. No se trata de juzgar, sino de buscar juntos la voluntad de Dios para nuestras vidas. Como dice Romanos 14:19: "Así que esforcémonos por promover todo lo que conduce a la paz y a la edificación mutua" (NVI).
El bautismo en el Nuevo Testamento: un llamado al arrepentimiento y la fe
Para entender el lugar del bautismo, debemos volver a sus raíces bíblicas. El bautismo no es un premio a la perfección, sino una respuesta pública a la gracia de Dios. En Hechos 2:38, Pedro declara: "Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados" (NVI). El requisito central es el arrepentimiento y la fe, no el estado civil.
Jesús mismo fue bautizado por Juan en el Jordán, y su ejemplo nos muestra que el bautismo es un paso de obediencia y identificación con la muerte y resurrección de Cristo (Romanos 6:3-4). En ningún pasaje del Nuevo Testamento se exige un certificado de matrimonio para ser bautizado. La iglesia primitiva bautizaba a personas de todo contexto social y familiar, incluyendo a aquellos que vivían en situaciones moralmente complejas.
¿El matrimonio civil es un requisito bíblico?
La Biblia no menciona el matrimonio civil como lo conocemos hoy. En tiempos bíblicos, el matrimonio era un pacto entre familias, a menudo celebrado con una ceremonia religiosa y social, pero sin intervención del estado. La carta a los Hebreos dice: "Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal" (Hebreos 13:4, NVI), pero no especifica que deba ser registrado ante autoridades gubernamentales.
Esto no significa que el matrimonio civil sea malo; al contrario, puede ser una bendición para la protección legal y el testimonio público. Sin embargo, convertirlo en un requisito para el bautismo puede estar añadiendo una carga que la Escritura no impone. El pastor Rocha señala que el matrimonio formal es una construcción cultural occidental, y aunque su afirmación es provocadora, nos recuerda que la iglesia debe discernir entre tradición humana y mandato divino.
Unión estable y bautismo: ¿qué hacer como iglesia?
Muchas iglesias evangélicas han establecido políticas que exigen el matrimonio civil antes de bautizar a una pareja que vive en unión libre. Esta postura busca promover la santidad del matrimonio y evitar el escándalo público. Pero también puede cerrar la puerta a personas que sinceramente desean seguir a Cristo pero que, por diversas razones, no han formalizado su relación ante el estado.
Es importante recordar que la iglesia no es un club de perfectos, sino un hospital para pecadores. Jesús comió con publicanos y pecadores, y llamó a todos al arrepentimiento. Si una pareja en unión estable reconoce su necesidad de salvación y está dispuesta a someterse a la enseñanza bíblica sobre el matrimonio, ¿debemos negarle el bautismo? Tal vez la respuesta no sea un simple sí o no, sino un acompañamiento pastoral que los guíe hacia la madurez espiritual.
El papel de la iglesia en el acompañamiento
En lugar de imponer requisitos extra-bíblicos, las iglesias pueden ofrecer cursos prematrimoniales, consejería y apoyo para que las parejas comprendan el diseño de Dios para el matrimonio. El bautismo podría administrarse después de un período de discipulado en el que la pareja demuestre un genuino deseo de honrar a Dios en su relación. Esto no es rebajar el estándar, sino aplicar la gracia de manera sabia.
El apóstol Pablo aconseja: "Examínense cada uno a sí mismo, y entonces coman del pan y beban de la copa" (1 Corintios 11:28, NVI). Aunque se refiere a la Cena del Señor, el principio aplica: la responsabilidad del creyente es examinar su corazón, no cumplir con una lista de requisitos humanos.
Reflexión final: gracia y verdad en equilibrio
La controversia en torno al bautismo para parejas en unión estable nos desafía a buscar un equilibrio entre gracia y verdad. No podemos ignorar el llamado de Dios a la santidad, pero tampoco podemos poner barreras que Él no puso. El bautismo es un regalo de Dios para todos los que se arrepienten y creen en Jesús, independientemente de su situación legal o social.
Te invitamos a reflexionar: ¿estás poniendo tu confianza en Cristo o en un estatus civil? Si eres líder de iglesia, ¿cómo puedes pastorear a las parejas en unión estable sin comprometer la verdad bíblica? Que el Señor nos dé sabiduría para amar como Él ama, extendiendo gracia sin diluir el evangelio.
"Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios" (Efesios 2:8, NVI).
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