Credo (Símbolo de los Apóstoles): La Oración que Profesa Nuestra Fe Católica

El Credo (Símbolo de los Apóstoles) es la oración que resume las verdades fundamentales de la fe cristiana. Recitado en la Misa, el Rosario y en momentos de oración personal, une a los creyentes en una misma confesión. Conocido también como el Símbolo de los Apóstoles, su origen se remonta a los primeros siglos de la Iglesia, cuando los apóstoles transmitían la fe a los nuevos cristianos. Esta oración es un tesoro espiritual que nos conecta con la Tradición y nos ayuda a meditar en los misterios de nuestra salvación.

Credo (Símbolo de los Apóstoles): La Oración que Profesa Nuestra Fe Católica

Texto de la Oración

Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Origen y Significado

El Credo de los Apóstoles no fue escrito directamente por los apóstoles, pero recoge fielmente la enseñanza que ellos predicaron. Su nombre proviene de la tradición que atribuye su composición a los doce apóstoles, quienes antes de dispersarse por el mundo habrían resumido la fe en doce artículos. Aunque históricamente se desarrolló a partir del antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma (el llamado Symbolum Romanum), su contenido es enteramente bíblico y refleja las verdades esenciales reveladas en la Escritura. La Iglesia lo ha utilizado desde los primeros siglos como profesión de fe en el bautismo y como regla de fe para los fieles.

La Oración Explicada Parte por Parte

Primera Parte: Dios Padre

«Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.» Esta afirmación nos recuerda que Dios es nuestro Padre amoroso y todopoderoso, origen de todo lo que existe. Creer en Él es poner nuestra confianza en su bondad y poder.

Segunda Parte: Jesucristo

La sección más extensa del Credo se centra en Jesucristo, desde su concepción virginal hasta su segunda venida. Cada frase nos invita a meditar en el misterio de la Encarnación, la Pasión, la Resurrección y la Ascensión del Señor. Es el corazón de nuestra fe: Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, nos salva con su muerte y resurrección.

Tercera Parte: El Espíritu Santo y la Iglesia

La última parte confiesa la fe en el Espíritu Santo, que santifica a la Iglesia y nos concede el perdón de los pecados, la comunión de los santos y la esperanza de la resurrección y la vida eterna. La Iglesia es la comunidad de los creyentes, el Cuerpo de Cristo, donde recibimos los sacramentos y crecemos en la fe.

Cuándo y Cómo Rezar el Credo (Símbolo de los Apóstoles)

El Credo se reza en diversos momentos de la vida cristiana:

  • En la Misa: los domingos y solemnidades, después de la homilía, como profesión de fe comunitaria.
  • En el Rosario: al inicio, después de las oraciones iniciales, para disponer el corazón a la meditación de los misterios.
  • En el bautismo: los padres y padrinos responden a las preguntas del celebrante con las palabras del Credo, manifestando la fe de la Iglesia.
  • En la oración personal y familiar: se puede rezar al comenzar el día, al terminar la jornada o en momentos de dificultad, para fortalecer la confianza en Dios.
  • En tiempos de prueba: recitarlo con fe nos recuerda las verdades que sostienen nuestra esperanza, especialmente la resurrección y la vida eterna.

Para rezarlo bien, conviene hacerlo despacio, meditando cada frase, y si es posible, en familia o en comunidad, como signo de unidad en la fe.

Preguntas Frecuentes


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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre el Credo de los Apóstoles y el Credo Niceno-Constantinopolitano?
El Credo de los Apóstoles es más breve y antiguo, usado especialmente en el bautismo y el Rosario. El Credo Niceno-Constantinopolitano es más extenso y se recita en la Misa dominical. Ambos expresan la misma fe, pero con diferente desarrollo teológico.
¿Por qué se llama Símbolo de los Apóstoles?
Porque resume la fe predicada por los apóstoles. La palabra 'símbolo' significa 'signo' o 'profesión de fe', y recuerda que esta oración es la señal distintiva de los cristianos.
¿Cuándo se reza el Credo en el Rosario?
Se reza al inicio del Rosario, después de la señal de la cruz y las oraciones iniciales (Padrenuestro, Avemarías y Gloria). Es la profesión de fe que prepara el corazón para meditar los misterios.
¿Qué significa 'descendió a los infiernos'?
Significa que Jesús, después de morir, fue al lugar de los muertos (el 'seno de Abraham' o 'limbo de los patriarcas') para liberar a las almas justas que esperaban la redención. No se refiere al infierno de los condenados, sino al estado de los difuntos antes de Cristo.
¿Es obligatorio rezar el Credo en la Misa?
En la Misa dominical y en las solemnidades, la asamblea reza el Credo (generalmente el Niceno-Constantinopolitano) después de la homilía. Es una respuesta de fe a la Palabra de Dios escuchada.
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