Gastos militares récord: ¿Dónde está la paz que Jesús nos pidió?

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

Los gastos militares globales alcanzaron un nuevo récord en 2025. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), los países del mundo gastaron alrededor de 2,887 billones de dólares en fines militares, un aumento que ya acumula once años consecutivos. En Europa, los gastos crecieron un 14%, y en Asia y Oceanía un 8,1%. Estas cifras no solo son políticas, sino también éticamente significativas. Como cristianos, estamos llamados a discernir los signos de los tiempos y a trabajar por la paz y la justicia.

Gastos militares récord: ¿Dónde está la paz que Jesús nos pidió?

El arzobispo Udo Markus Bentz, presidente de la Comisión Alemana Justitia et Pax, calificó esta tendencia como "síntoma de un orden internacional debilitado". En una declaración a la Agencia Católica de Noticias, subrayó que el aumento del gasto militar refleja un crecimiento de la incertidumbre y la desconfianza entre las naciones. Esta dinámica es preocupante porque fomenta una carrera armamentista y desvía la atención hacia aspectos militares de la seguridad.

Estados Unidos sigue siendo el país con mayor gasto militar, con 954 mil millones de dólares, seguido de China (336 mil millones) y Rusia (190 mil millones). Alemania ocupa el cuarto lugar con 114 mil millones. Mientras que EE.UU. redujo sus gastos un 7,5% respecto a 2024, en Europa siguieron aumentando considerablemente. El experto del SIPRI Xiao Liang comentó: "Los gastos militares globales aumentaron nuevamente en 2025, ya que los países respondieron a otro año de guerras, incertidumbre y agitación geopolítica con masivas campañas de rearme".

La perspectiva cristiana: la paz como misión

El mensaje de la Biblia es claro: la paz es un anhelo central de Dios para la humanidad. Jesucristo dice en el Sermón del Monte: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9, Nueva Versión Internacional). Este llamado a la paz no es ingenuo, sino una invitación activa a trabajar por la reconciliación y la justicia. El aumento del gasto militar nos desafía a reflexionar sobre nuestras prioridades: ¿invertimos en herramientas de muerte o en caminos de vida?

El profeta Miqueas presenta una visión que sigue siendo relevante hoy: "Convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra" (Miqueas 4:3, NVI). Esta visión nos recuerda que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino la construcción activa de justicia y bien común.

El arzobispo Bentz señaló que las dinámicas de amenaza derivadas del aumento del gasto militar también afectan a Alemania y Europa. Abogó por responder de manera adecuada, incluso militarmente, pero al mismo tiempo iniciar un proceso político que genere confianza y seguridad, reduzca las amenazas mutuas y restaure el respeto al derecho internacional. Esta postura refleja la ética cristiana, que enfatiza tanto la necesidad de protección como el compromiso con la promoción de la paz.

El papel de la Iglesia en tiempos de rearme

La Iglesia cristiana está llamada mundialmente a ser una voz por la paz. En un momento en que el gasto militar alcanza niveles récord, la Iglesia no puede callar. Debe profetizar y apoyar pasos prácticos hacia la paz. Esto incluye fomentar el diálogo y la reconciliación entre las partes en conflicto, apoyar iniciativas de desarme y sensibilizar a las comunidades sobre las implicaciones éticas de las políticas armamentistas.

Un ejemplo de ese compromiso es el trabajo de la Comisión Justitia et Pax, que promueve la paz y la justicia. En un mundo donde la inversión en armas supera cualquier otra prioridad, los cristianos estamos llamados a ser constructores de paz, siguiendo el ejemplo de Cristo. La paz no es un sueño utópico, sino una tarea concreta que comienza en nuestros corazones y se extiende a nuestras comunidades y naciones.


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