Fe entre escombros: iglesia bombardeada en Ucrania y su mensaje de esperanza

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

El pasado 16 de abril, un ataque aéreo ruso dañó gravemente la iglesia bautista «La Casa del Evangelio» en la región de Zaporiyia. Entre los escombros, un versículo bíblico fue inscrito en una pared improvisada, convirtiéndose en un poderoso símbolo de resistencia espiritual. El texto de Romanos 8:31 – «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» – fue escrito en tablas de madera, reemplazando así el muro destruido. Esta iniciativa, difundida por el medio ucraniano United24 el 25 de abril, conmovió a creyentes de todo el mundo.

Fe entre escombros: iglesia bombardeada en Ucrania y su mensaje de esperanza

Meagan Mobbs, directora de la Fundación R.T. Weatherman, compartió la foto en su cuenta X el 23 de abril, explicando que este gesto era un llamado a dar testimonio del Evangelio frente a la adversidad. «Estamos llamados a dar testimonio», declaró, destacando que la Palabra de Dios permanece firme incluso cuando los muros caen.

«Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8:31, RVR1960)

El pastor asesinado, una comunidad afligida

El ataque no solo destruyó edificios: también cobró la vida del pastor de la iglesia, Ruslan Utyuzh. Otras ocho personas resultaron heridas. La embajada de Ucrania en Estados Unidos calificó el ataque como «deliberado», con el objetivo de debilitar la fe de los creyentes. Colby Barrett, responsable del proyecto «Una fe bajo asedio», declaró a Baptist Press que el presidente ruso Vladimir Putin busca aniquilar la esperanza cristiana que sostiene al pueblo ucraniano.

Esta tragedia recuerda las persecuciones que sufrieron los primeros cristianos. Como dice el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:8-9: «Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos».

Resiliencia a través de la fe

A pesar de la violencia, la comunidad cristiana de Ucrania continúa sacando fuerzas de las Escrituras. El versículo de Romanos 8:31, exhibido en las ruinas, no es un simple eslogan: es una confesión de fe que ha atravesado los siglos. En un contexto de guerra, este mensaje recuerda que la presencia de Dios es más fuerte que cualquier amenaza humana.

El libro de los Salmos también ofrece palabras de consuelo: «Jehová es mi roca, mi fortaleza y mi libertador; mi Dios, mi fortaleza, en él confiaré» (Salmo 18:2, RVR1960). Estos versículos se convierten en una fuente de valor para quienes soportan la prueba.

Un llamado a la solidaridad cristiana

Este trágico evento invita a los creyentes de todo el mundo a la oración y al apoyo concreto. La Iglesia universal es un solo cuerpo, como recuerda 1 Corintios 12:26: «Si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él». En estos tiempos difíciles, es esencial recordar a nuestros hermanos y hermanas ucranianos.

Varias organizaciones humanitarias cristianas están brindando ayuda sobre el terreno, pero las necesidades siguen siendo inmensas. La reconstrucción de la iglesia «La Casa del Evangelio» requiere fondos, así como oraciones para que la luz del Evangelio brille aún en medio de las tinieblas.

Reflexión y aplicación práctica

¿Qué podemos aprender de esta historia? Primero, que la Palabra de Dios es un ancla en la tormenta. Segundo, que nuestra fe no depende de las circunstancias externas. Finalmente, que estamos llamados a ser testigos, incluso en la adversidad. Tómate un momento para meditar en Romanos 8:31: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?». Deja que esta verdad penetre en tu corazón y ora por los cristianos perseguidos en Ucrania.

Si lo deseas, comprométete a apoyar una obra humanitaria cristiana en Ucrania. Cada gesto cuenta, ya sea una donación, una oración o compartir su historia.


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