En la pequeña aldea de Sukma, en el estado indio de Chhattisgarh, la fe cristiana fue puesta a prueba de forma violenta. El pastor Motu Sodi, su esposa, su hermana y una sobrina fueron agredidos durante dos noches consecutivas, el 13 de abril, bajo la acusación de estar convirtiendo a los aldeanos al cristianismo. El ataque, liderado por dos extremistas de una religión tribal tradicional, dejó marcas profundas — no solo físicas, sino también emocionales y espirituales.
El relato, divulgado por Morning Star News, revela la realidad de muchos cristianos en India, donde la libertad religiosa está garantizada por la Constitución, pero en la práctica la persecución es una amenaza constante. Según la organización Puertas Abiertas, India ocupa actualmente el 11º lugar en el Ranking de Persecución Cristiana, y casos como el de Motu Sodi muestran que la intolerancia religiosa sigue siendo una herida abierta.
Para la iglesia latinoamericana, que a menudo vive en un ambiente de libertad religiosa, esta noticia es un llamado a la oración y la solidaridad. Como está escrito en Hebreos 13:3: "Acuérdense de los que están presos, como si ustedes estuvieran presos con ellos; y de los que son maltratados, como si ustedes mismos estuvieran siendo maltratados" (NVI).
Los detalles del ataque: violencia y amenazas
En la primera noche, los dos agresores llegaron a la casa del pastor, acompañados por un grupo de aldeanos. La multitud acusó a Motu Sodi de realizar conversiones forzadas — una afirmación que, según el propio pastor, es completamente falsa. "Nunca forcé a nadie a convertirse. Predicamos el amor de Cristo, y quien decide seguirlo lo hace por libre voluntad", explicó a Morning Star News.
Los líderes del ataque usaron trozos de madera para agredir al pastor, a su esposa, a su hermana (que no es cristiana) y a su sobrina. La esposa del pastor sufrió un traumatismo craneal y perdió mucha sangre, sin recibir atención médica inmediata. "No puedo describir con palabras la cantidad de sangre que brotaba de su cabeza. Estaba empapada en sangre", recordó el pastor, visiblemente afectado.
Además de las agresiones físicas, los extremistas amenazaron con expulsar a la familia de la comunidad: "No vamos a dejar que se queden en la aldea ni en sus propiedades. Queremos echarlos de aquí", dijeron. La hermana del pastor sufrió daños en su audición tras los golpes, y la sobrina también resultó herida.
La segunda noche de ataques
En la noche siguiente, la violencia se repitió. Los mismos agresores regresaron, esta vez con aún más furia. El pastor y su familia, ya debilitados, tuvieron que enfrentar nuevamente la hostilidad. "No nos dieron tregua. Querían intimidarnos para que abandonáramos la fe y la aldea", dijo Motu Sodi.
A pesar del miedo, la familia decidió no huir. "Nuestra fe es más grande que el miedo. Dios nos dio fuerzas para quedarnos", afirmó el pastor. Él presentó una denuncia ante la policía local, pero lamentablemente la respuesta de las autoridades ha sido lenta. En muchas regiones de India, los cristianos enfrentan dificultades para obtener justicia, especialmente cuando los agresores son miembros de grupos religiosos mayoritarios.
El contexto de la persecución en India
India es un país de inmensa diversidad religiosa, pero el crecimiento del nacionalismo hindú ha generado un ambiente de hostilidad hacia las minorías religiosas, especialmente cristianos y musulmanes. Las leyes anticonversión, presentes en varios estados, se usan a menudo para justificar ataques y arrestos arbitrarios. En Chhattisgarh, donde ocurrió el ataque, la ley estatal prohíbe las conversiones religiosas mediante "fuerza, fraude o persuasión", pero el concepto de "fuerza" se interpreta de manera amplia, criminalizando a menudo la simple predicación del evangelio.
Según el informe de 2025 de Puertas Abiertas, más de 5,000 cristianos fueron víctimas de violencia en India durante el último año, incluyendo agresiones, destrucción de iglesias y asesinatos. El caso de la familia Sodi es un recordatorio de que la persecución no es un fenómeno del pasado, sino una realidad presente para millones de creyentes en todo el mundo.
Como comunidad cristiana, estamos llamados a orar por nuestros hermanos y hermanas perseguidas, a alzar la voz contra la injusticia y a apoyar a quienes sufren por causa del evangelio. Que el testimonio de fe del pastor Motu Sodi y su familia nos inspire a ser más solidarios y a no olvidar a quienes padecen por su fe.
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