La Mirada de Cristo: Descubriendo el Potencial Divino en los que Te Rodean

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En los últimos meses, hemos caminado juntos en una travesía espiritual profunda, reflexionando sobre lo que significa ser un verdadero discípulo de Cristo. Si antes nuestro enfoque estaba en el "ser" —en la transformación interior que el Espíritu Santo obra en nosotros—, ahora el Señor nos invita a dar un paso más allá. La Gran Comisión registrada en Mateo 28:18-20 no es solo un llamado para unos pocos elegidos, sino una invitación que Jesús extiende a todos los que lo siguen. Cuando comprendemos que tenemos la autoridad del Hijo de Dios y la capacitación del Espíritu Santo, nos damos cuenta de que cada uno de nosotros está llamado a hacer discípulos.

La Mirada de Cristo: Descubriendo el Potencial Divino en los que Te Rodean

El Papa Francisco, que partió a la Casa del Padre en abril de 2025, frecuentemente nos recordaba que la fe no es para guardarla, sino para compartirla. Su sucesor, el Papa León XIV, elegido en mayo de 2025, continúa este legado pastoral, enfatizando la importancia del encuentro personal con Cristo y con el prójimo. Nuestra plataforma ecuménica EncuentraIglesias.com celebra esta diversidad de expresiones de la fe cristiana, uniéndonos en lo esencial: el amor a Dios y al prójimo.

La Mirada que Transforma: Cómo Jesús Veía el Potencial

Jesús, el Maestro por excelencia, tenía una capacidad extraordinaria para ver más allá de las apariencias. No eligió a los más instruidos, los más ricos o los más respetados por la sociedad de su tiempo. Pescadores, recaudadores de impuestos, mujeres marginadas —todos fueron llamados y transformados por su mirada llena de gracia. La narrativa del llamado de Mateo, el publicano, es particularmente reveladora:

"Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el lugar donde cobraba los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Mateo se levantó y lo siguió." (Mateo 9:9, NVI)
Jesús no vio solo a un recaudador de impuestos deshonesto; vio a un futuro evangelista, un discípulo que escribiría uno de los cuatro evangelios.

Esta perspectiva transformadora es lo que necesitamos cultivar en nuestras vidas. ¿Cuántas veces dejamos de acercarnos a alguien porque juzgamos por la apariencia, por los errores pasados o por las limitaciones presentes? El apóstol Pablo nos exhorta:

"Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos. Aunque en otro tiempo consideramos a Cristo de esta manera, ya no lo consideramos así." (2 Corintios 5:16, NVI)
Necesitamos aprender a ver a las personas no solo por lo que son, sino por lo que pueden llegar a ser en Cristo.

Tres Características de la Mirada de Cristo

Primero, Jesús veía con compasión. Ante las multitudes, no veía solo rostros, sino corazones necesitados:

"Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor." (Mateo 9:36, NVI)
Segundo, veía con esperanza. Pedro, que lo negaría tres veces, no fue descartado, sino restaurado y comisionado. Tercero, Jesús veía con propósito. Cada persona tenía un lugar único en el plan de Dios.

Practicando la Mirada del Formador en la Vida Diaria

¿Cómo podemos desarrollar esta capacidad de identificar el potencial en las personas que nos rodean? Comienza cultivando la presencia del Espíritu Santo en tu vida, pues es Él quien nos concede discernimiento espiritual. Ora regularmente pidiéndole a Dios que te dé sus ojos para ver a las personas. Observa más allá de las superficies —en las conversaciones casuales, en las interacciones en el trabajo, en el vecindario, incluso en las redes sociales.

Hazte estas preguntas cuando encuentres a alguien: ¿Qué hay de bueno en esta persona que puedo afirmar? ¿Qué dones o talentos naturales percibo en ella? ¿Cómo podría esta persona crecer en el conocimiento de Cristo? ¿Cómo podría servir al Reino de Dios con sus dones únicos? Recuerda que la formación de discípulos muchas veces comienza con una simple invitación: "Ven y verás" (Juan 1:39).

  • Inicia conversaciones significativas, demostrando interés genuino
  • Observa los dones naturales que las personas demuestran

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