El 12 de junio de 2025, el Vaticano fue escenario de un encuentro que quedará registrado en los anales del diálogo ecuménico. El Papa León XIV recibió a la Arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, en el Palacio Apostólico, en una reunión que simboliza la búsqueda continua por la unidad entre católicos y anglicanos. Este fue el primer encuentro entre el nuevo pontífice, elegido en mayo de 2025, y la primera mujer en liderar la Iglesia Anglicana, lo que hace el momento aún más significativo.
El encuentro comenzó con una oración conjunta en la Capilla Urbano VIII, donde ambos líderes se arrodillaron en oración silenciosa y luego leyeron pasajes bíblicos. El Salmo 133, que habla de la belleza de la unidad entre hermanos, fue citado como inspiración para el diálogo que seguiría. El Papa León XIV expresó su alegría al recibir a la arzobispa, destacando que "la unidad de los cristianos no es una opción, sino una vocación dada por Cristo".
¿Qué se discutió en el encuentro?
Después de la oración, los dos líderes se reunieron en una sala privada para conversaciones que duraron cerca de una hora. Los temas abordados incluyeron desafíos globales como la guerra en Ucrania, la crisis migratoria y la necesidad de cuidar la creación. Ambos coincidieron en que las iglesias cristianas tienen un papel profético que desempeñar en la promoción de la paz y la justicia.
Sarah Mullally enfatizó que "en un mundo dividido, los cristianos deben ser constructores de puentes, no de muros". También destacó la importancia de testificar juntos el amor de Cristo, especialmente en áreas donde el cristianismo es perseguido. El Papa León XIV respondió afirmando que "las diferencias teológicas no deben impedirnos caminar juntos en la misión".
Otro punto de discusión fue el papel de las mujeres en la iglesia. Aunque la ordenación femenina sigue siendo un tema de divergencia entre las dos tradiciones, ambos reconocieron la importancia de valorar la contribución de las mujeres en todos los niveles de la vida eclesiástica. La arzobispa Mullally, como la primera mujer en liderar la Comunión Anglicana, aportó una perspectiva única sobre liderazgo y servicio.
El significado ecuménico del encuentro
Este encuentro no ocurrió en el vacío. Es parte de un diálogo que comenzó oficialmente en el siglo XX, con el Concilio Vaticano II y la creación del Grupo de Trabajo Anglicano-Católico (ARCIC). Desde entonces, ha habido avances y retrocesos, pero la voluntad de buscar la unidad ha permanecido viva.
El Papa León XIV, conocido por su compromiso con el ecumenismo, ya había señalado en su primer discurso tras la elección que deseaba "intensificar el diálogo con todos los cristianos". La visita de Sarah Mullally fue vista como una respuesta a ese llamado. La arzobispa, por su parte, tiene una larga trayectoria de participación en iniciativas ecuménicas, habiendo asistido a encuentros con líderes católicos en todo el mundo.
Durante la reunión, se anunció la creación de una comisión conjunta para estudiar temas de ética social, como bioética y justicia económica, donde católicos y anglicanos puedan trabajar juntos sin comprometer sus diferencias teológicas. Esta comisión tendrá su primer encuentro en septiembre de 2025, en Canterbury.
El encuentro también tuvo un momento simbólico de intercambio de regalos. El Papa obsequió a Sarah Mullally con una réplica de la "Cruz de San Gregorio", un símbolo de la misión evangelizadora. La arzobispa, a su vez, le dio al Papa una edición rara del "Libro de Oración Común", utilizado en la tradición anglicana.
Desafíos y esperanzas para el futuro
A pesar del clima de cordialidad, ambos líderes reconocieron que aún hay desafíos significativos en el camino hacia la unidad plena. La ordenación de mujeres, la visión sobre la autoridad papal y temas de moral sexual continúan siendo puntos de tensión. Sin embargo, el mensaje principal del encuentro fue de esperanza.
En una declaración conjunta publicada tras la reunión, los dos líderes afirmaron: "Aunque todavía no podemos compartir
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