Asistencia espiritual en cárceles: ¿igualdad religiosa o discriminación?

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

El derecho a la asistencia religiosa en las prisiones latinoamericanas, garantizado por la Constitución, ha sido motivo de debate y preocupación. Un reciente informe presentado al Vaticano por la Pastoral Carcelaria, vinculada a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), señala las dificultades que enfrentan los representantes de la Iglesia Católica y de otras tradiciones religiosas para acceder a los detenidos, mientras que los pastores evangélicos, especialmente de iglesias pentecostales, tendrían mayor facilidad. Este panorama plantea interrogantes sobre la igualdad religiosa y el papel de la iglesia en la defensa de los derechos humanos.

Asistencia espiritual en cárceles: ¿igualdad religiosa o discriminación?

El derecho a la asistencia religiosa en el sistema penitenciario

La libertad religiosa es un derecho fundamental, y en el ámbito carcelario se materializa a través de la asistencia espiritual. El artículo 5°, inciso VII, de la Constitución Brasileña asegura la prestación de asistencia religiosa en entidades civiles y militares de internación colectiva. Además, el acuerdo Brasil-Santa Sede, firmado en 2008, refuerza este compromiso en el ámbito católico. Sin embargo, el informe de la Pastoral Carcelaria sugiere que, en la práctica, este derecho no se aplica de manera equitativa.

El documento, titulado "Dossier Nacional sobre las Restricciones a la Asistencia Religiosa en las Unidades Penitenciarias Brasileñas", fue entregado al papa León XIV en diciembre de 2025. Según el informe, sacerdotes, hermanas y obispos católicos enfrentan obstáculos burocráticos y, en ocasiones, discriminación para realizar visitas y celebraciones. En contraste, los pastores evangélicos tendrían acceso más frecuente y menos restricciones, lo que caracterizaría un desequilibrio.

Posibles causas de las restricciones

El dossier señala que las dificultades se intensificaron a partir del gobierno del expresidente Jair Bolsonaro y continuaron después de la pandemia de COVID-19. Una de las hipótesis planteadas es la influencia política de grupos vinculados a iglesias evangélicas, que habrían facilitado el acceso de sus representantes en detrimento de otras confesiones. Además, la labor de la Pastoral Carcelaria en la defensa de los derechos humanos podría generar incomodidad en algunas esferas del poder, resultando en represalias.

Es importante señalar que el informe no menciona denominaciones evangélicas específicas ni unidades penitenciarias, pero presenta fotos y ejemplos de situaciones consideradas arbitrarias. La Iglesia Católica, a través de la CNBB, ya había manifestado preocupaciones similares en otras ocasiones, pero este dossier representa un registro formal llevado a la más alta instancia de la Iglesia.

Lo que la Biblia dice sobre el cuidado de los presos

La Biblia nos exhorta a visitar y cuidar a los encarcelados. En Mateo 25:36-40, Jesús enseña: "Estuve preso, y vinieron a visitarme" (NVI). Y continúa: "Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí". Este llamado es para todos los cristianos, independientemente de su denominación. La asistencia religiosa no es solo un derecho legal, sino una expresión del amor de Cristo.

El apóstol Pablo, que experimentó la prisión, escribió en Hebreos 13:3: "Acuérdense de los presos, como si ustedes estuvieran presos con ellos" (NVI). Esta solidaridad espiritual debe guiar la acción de la iglesia, llamada a ser luz donde hay oscuridad.

Desafíos para la igualdad religiosa

La diversidad religiosa en Brasil es una riqueza que debe ser respetada también en el sistema penitenciario. El Estado tiene el deber de garantizar que todas las confesiones tengan condiciones equivalentes de acceso. El informe de la Pastoral Carcelaria enciende una alerta sobre posibles violaciones de este principio. Aunque el enfoque del dossier es la Iglesia Católica, la preocupación debe ser ecuménica: cualquier discriminación religiosa hiere la dignidad humana y los valores cristianos.

Es necesario que las autoridades investiguen las denuncias y promuevan la transparencia. Las iglesias, por su parte, deben unir esfuerzos en defensa de la libertad religiosa, sin competencia ni privilegios. El ejemplo de Jesús, que visitó a los presos y llamó a sus seguidores a hacer lo mismo, nos recuerda que el cuidado de los encarcelados es una prioridad del Reino.


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