La 61.ª Bienal Internacional de Arte de Venecia, que se llevará a cabo del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2026, contará con un pabellón de la Santa Sede que propone una experiencia única: detenerse y escuchar. En un mundo acelerado, donde la información y los estímulos visuales nos bombardean constantemente, el pabellón titulado «El oído es el ojo del alma» nos invita a redescubrir la importancia de la escucha como camino hacia la contemplación y el encuentro con Dios.
La inspiración de esta propuesta viene de Santa Hildegarda de Bingen, una mujer del siglo XII que fue abadesa, mística, compositora, escritora y doctora de la Iglesia. Ella entendió que la escucha es una puerta hacia la sabiduría divina. En sus escritos, Hildegarda describe cómo el oído puede percibir la armonía de la creación y la voz de Dios. Este concepto se vuelve central en el pabellón, que busca ofrecer un espacio de silencio y atención en medio del bullicio artístico de la Bienal.
El cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación y comisario del pabellón, explicó que la iniciativa es «un observatorio del mundo», un lugar para reflexionar sobre el ritmo de la vida y la necesidad de volver a la armonía con la creación. La exposición se presenta como una respuesta a las palabras del Papa León XIV, quien en un rezo del Rosario por la paz advirtió sobre la aceleración de un mundo que no sabe lo que persigue.
Santa Hildegarda: una guía para la contemplación
Santa Hildegarda de Bingen es una figura fascinante para los cristianos de hoy. Nacida en 1098 en Alemania, desde pequeña experimentó visiones místicas que la llevaron a escribir sobre teología, medicina, música y naturaleza. Fue una mujer adelantada a su tiempo, que supo integrar la fe con el conocimiento científico y artístico. Su legado nos recuerda que la creación entera habla de Dios y que, al escucharla, podemos encontrar pistas para vivir en plenitud.
En la Biblia, encontramos numerosos pasajes que nos invitan a escuchar. Por ejemplo, en 1 Reyes 19:11-12, el profeta Elías experimenta a Dios no en el viento fuerte, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en un «silbo apacible y delicado» (RVR1960). Esta imagen nos muestra que Dios habla en la quietud, y que para oírlo necesitamos cultivar la escucha atenta. El pabellón de la Santa Sede recoge esta enseñanza y la traduce en una experiencia artística que busca tocar el alma.
Hildegarda también nos dejó un valioso legado musical. Compuso himnos y secuencias que expresaban su visión de la armonía celestial. En sus propias palabras, «la música es el eco de la armonía divina que resuena en el alma». Por eso, el pabellón incluye instalaciones sonoras que invitan a sumergirse en un ambiente de oración y recogimiento.
Arte contemporáneo y fe: un diálogo necesario
La participación de la Santa Sede en la Bienal de Venecia no es nueva, pero cada edición busca tender puentes entre el arte contemporáneo y la fe cristiana. En esta ocasión, el pabellón ha sido curado por Hans Ulrich Obrist, director artístico de la Serpentine Gallery de Londres, y Ben Vickers, en colaboración con Soundwalk Collective, una plataforma de arte sonoro. Esta alianza demuestra que la Iglesia quiere dialogar con las expresiones artísticas más actuales, sin temor a lo nuevo.
El arte puede ser un vehículo poderoso para la evangelización. Como cristianos, creemos que la belleza es un camino hacia Dios. El Salmo 27:4 dice: «Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: que more yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor» (RVR1960). La contemplación de la belleza, ya sea en la naturaleza o en el arte, nos eleva y nos conecta con lo trascendente.
El pabellón no solo ofrece obras para ser vistas, sino también para ser escuchadas. En un mundo dominado por lo visual, la propuesta de poner el oído como protagonista es un acto contracultural. Nos recuerda que la fe no es solo cuestión de ver, sino de oír la Palabra de Dios y ponerla en práctica (Santiago 1:22).
Una invitación a la reflexión personal
¿Qué significa para ti escuchar a Dios en medio del ruido diario? Tal vez esta exposición sea un recordatorio de que necesitamos momentos de silencio para sintonizar con la voz del Creador. La próxima vez que visites una galería de arte o simplemente te sientes en tu lugar favorito, prueba a cerrar los ojos y escuchar. Puede que Dios tenga algo que decirte.
La Bienal de Venecia es un evento global, pero la lección del pabellón vaticano es universal: la escucha es un acto de amor y de fe. Como dice Proverbios 2:2, «Haz que tu oído atienda a la sabiduría; inclina tu corazón al entendimiento» (NVI). Que esta invitación a escuchar transforme nuestra manera de relacionarnos con Dios, con los demás y con la creación.
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