Abt benedictino clama por los cristianos nativos en Tierra Santa

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

La presencia de cristianos en Tierra Santa ha sido durante siglos un testimonio vivo de la fe. Pero esta comunidad se está reduciendo drásticamente. El abad de la Abadía de la Dormición en Jerusalén, Nikodemus Schnabel, ha alertado en un reciente llamado sobre la situación precaria. Advierte que Tierra Santa podría convertirse en una mera atracción turística si los creyentes nativos siguen emigrando. «No puede ser que los lugares santos sean visitados solo por peregrinos mientras las familias cristianas desaparecen», dice el benedictino.

Abt benedictino clama por los cristianos nativos en Tierra Santa

Los desafíos son múltiples: inestabilidad política, necesidad económica y tensiones sociales afectan a las comunidades cristianas. No se trata solo de preservar edificios de iglesias, sino de la supervivencia de una cultura de fe viva. El abad enfatiza que los cristianos nativos son indispensables para la autenticidad del testimonio cristiano en Tierra Santa.

«Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se hará salada?» (Mateo 5:13, RV60)

Esta palabra de Jesús recuerda que los creyentes están llamados a estar presentes en el mundo. En Tierra Santa, esa presencia está en juego.

Los tres grupos de la Iglesia católica en Tierra Santa

Para aclarar la situación, el abad Nikodemus distingue tres grupos principales dentro de la Iglesia latina. Cada uno enfrenta desafíos específicos.

Católicos palestinos de habla árabe

Este grupo incluye cristianos con ciudadanía israelí, residentes de Jerusalén sin derechos políticos, creyentes en Cisjordania con restricciones de movimiento y la comunidad en la Franja de Gaza. Especialmente los cristianos en Gaza sufren una doble carga: la guerra y el bloqueo por un lado, y la opresión de Hamás por el otro. Muchos ya han abandonado el país o están en gran necesidad.

Católicos de habla hebrea

Esta comunidad pequeña pero creciente está compuesta por familias mixtas y está integrada en la sociedad israelí. El abad Nikodemus describe este fenómeno como nuevo y plantea la pregunta de qué significa ser israelí y católico al mismo tiempo. Este grupo podría ser un puente entre culturas.

Migrantes y solicitantes de asilo

Con más de 100.000 personas, este grupo es el más grande. Muchos vienen de Filipinas, India, Sri Lanka, África, Europa del Este y América Latina. Trabajan en cuidados, construcción y agricultura. Su situación es descrita por el abad como «esclavitud moderna». Las condiciones laborales son a menudo inhumanas: se les quitan los pasaportes, es casi imposible cambiar de empleador, las familias son separadas, y las madres que deciden no abortar son castigadas.

«Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.» (Marcos 10:14, RV60)

Este evangelio contrasta fuertemente con las experiencias de muchas trabajadoras migrantes cristianas que son castigadas por su sí a la vida.

El papel de la comunidad internacional

El abad Nikodemus hace un llamado a la Iglesia mundial a no olvidar a los cristianos nativos. Se necesita apoyo concreto, tanto espiritual como material. «Ayuda a la Iglesia Necesitada» y otras obras de caridad ya están haciendo un trabajo importante, pero la presión sigue siendo alta. Los cristianos en Tierra Santa necesitan solidaridad para poder vivir su fe en este entorno desafiante.

Pasos prácticos para los lectores

¿Qué podemos hacer? Oren por los cristianos en Tierra Santa. Infórmense sobre las obras de caridad que trabajan allí. Y si planean una peregrinación, busquen


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