Robo y vandalismo en capilla de Quillota: la comunidad se une en oración

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

La capilla Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, ubicada en el sector El Bajío de Quillota y perteneciente a la parroquia San Martín de Tours, fue víctima de un lamentable robo y vandalismo. Durante la madrugada del jueves, desconocidos ingresaron al templo y se llevaron diversos objetos litúrgicos, además de causar daños en el interior.

Robo y vandalismo en capilla de Quillota: la comunidad se une en oración

El párroco, padre Andrés Valenzuela, confirmó que los delincuentes sustrajeron copones, portacirios y el asiento presidencial, así como utensilios de cocina como fogones, un termo grande y ollas. La pérdida total se estima en cerca de cuatro millones de pesos, un golpe duro para una comunidad que ya enfrenta desafíos económicos.

Este hecho no solo representa una pérdida material, sino también una herida espiritual. Un lugar sagrado, donde los fieles se reúnen para adorar a Dios, fue profanado. Sin embargo, en medio del dolor, la comunidad ha respondido con fe y solidaridad.

La respuesta de los fieles: unidad y esperanza

Desde que se conoció la noticia, los miembros de la capilla y de la parroquia han organizado cadenas de oración y han ofrecido apoyo al padre Valenzuela. Muchos han expresado su indignación, pero también su deseo de perdonar y de confiar en que la justicia se hará.

La Biblia nos recuerda en Romanos 12:21:

No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.
Esta es la actitud que la comunidad quiere adoptar: no dejarse consumir por la amargura, sino responder con amor y oración por los responsables.

Además, se ha hecho un llamado a los vecinos de Quillota para que, si tienen información sobre el robo, la denuncien a Carabineros. También se pide no comprar los objetos robados si estos aparecen a la venta, ya que son artículos consagrados para el culto.

Reflexión: ¿qué nos enseña esta situación?

Como cristianos, sabemos que vivimos en un mundo marcado por el pecado y la violencia. Sin embargo, cada prueba es una oportunidad para crecer en fe y en comunidad. El salmista escribió:

Cerca está Jehová de los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu (Salmo 34:18, RVR1960).
Dios no nos abandona en el dolor; Él camina con nosotros.

Este incidente nos invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestros espacios de culto y de apoyarnos mutuamente. También nos recuerda que nuestra verdadera riqueza no está en los objetos materiales, sino en el amor de Dios y en la comunión de los santos.

Un llamado a la acción

Si eres parte de una comunidad de fe, te animamos a estar atento a las necesidades de tu iglesia local. Tal vez puedas ofrecer tu tiempo para ayudar en la seguridad del templo, o contribuir con una ofrenda para reponer lo perdido. La solidaridad entre hermanos es un testimonio poderoso para el mundo.

También te invitamos a orar por la capilla Nuestra Señora del Rosario de Pompeya y por todas las comunidades que han sufrido actos similares. Que el Señor les dé fortaleza y provea para sus necesidades.

Finalmente, reflexiona en tu propio corazón: ¿hay algún área de tu vida donde necesites perdonar o pedir perdón? La experiencia de la comunidad de Quillota nos muestra que, incluso en la adversidad, podemos elegir el camino del amor y la reconciliación.


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Preguntas frecuentes

¿Qué objetos fueron robados de la capilla?
Los delincuentes sustrajeron copones, portacirios, el asiento presidencial, fogones, un termo grande y ollas, entre otros artículos litúrgicos y de cocina.
¿Cómo puedo ayudar a la comunidad de la capilla?
Puedes orar por ellos, denunciar cualquier información sobre el robo a Carabineros, y evitar comprar los objetos robados si se ofrecen a la venta. También puedes contactar a la parroquia San Martín de Tours para ofrecer apoyo material.
¿Qué dice la Biblia sobre el robo y la violencia?
La Biblia condena el robo (Éxodo 20:15) y nos llama a vencer el mal con el bien (Romanos 12:21). También nos recuerda que Dios está cerca de los que sufren (Salmo 34:18).
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