El Papa León XIV se reunió recientemente con un grupo de jóvenes que se preparaban para recibir el sacramento de la confirmación en la Arquidiócesis de Génova, Italia. Durante el encuentro, el Santo Padre compartió un mensaje lleno de calidez y cercanía, pero también de preocupación pastoral. Señaló que, aunque la confirmación es una de las celebraciones más gozosas para un obispo, muchos jóvenes, después de recibir este sacramento, se alejan de la vida parroquial. “A veces, cuando el obispo da la Confirmación, el don del Espíritu Santo, ¡no se vuelve a ver a los niños! Desaparecen de la parroquia”, lamentó.
Esta realidad, que no es nueva pero sigue siendo dolorosa, llevó al Papa a hacer un llamado especial a los confirmandos: prestar atención a uno de los dones del Espíritu Santo que quizás no siempre se destaca: la perseverancia. “Les pido que presten especial atención a uno de los dones del Espíritu Santo, que se llama perseverancia”, dijo el Pontífice, subrayando que este don es clave para mantener viva la llama de la fe a lo largo de la vida.
La confirmación: un don que transforma
La confirmación, junto con el bautismo y la eucaristía, forma parte de los sacramentos de iniciación cristiana. En la tradición de la Iglesia, este sacramento fortalece la gracia bautismal y sella al creyente con el don del Espíritu Santo, capacitándolo para ser testigo de Cristo en el mundo. Como leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles: “Cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y por los apóstoles y ancianos, y contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos” (Hechos 15:4, NVI). El Espíritu Santo no solo nos da poder, sino que nos une como comunidad de fe.
El Papa León XIV destacó que la confirmación es “verdaderamente un don del Espíritu Santo” y que trae consigo entusiasmo, fuerza y capacidad para seguir a Jesucristo. “Es muy hermoso recibir este Sacramento, porque la plenitud del Espíritu Santo nos da este entusiasmo, esta fuerza, esta capacidad de seguir a Jesucristo, de decirle siempre ‘sí’ al Señor, de no tener miedo de seguirlo con valentía”, expresó. Sin embargo, el desafío está en mantener ese fervor inicial y no dejarse llevar por las distracciones del mundo.
El riesgo del abandono después del sacramento
Es común que, después de recibir la confirmación, muchos jóvenes sientan que han cumplido con una etapa y que su compromiso con la Iglesia queda en segundo plano. Las actividades escolares, las amistades, el trabajo y otras responsabilidades pueden ir desplazando la vida de fe. El Papa reconoció esta tendencia y pidió a los jóvenes que no se olviden de lo vivido durante su preparación. “No olviden lo que han vivido durante este tiempo, incluyendo la alegría de venir a Roma, para celebrar juntos, para orar juntos: que esta alegría viva en sus corazones y continúen siendo fieles discípulos de Jesucristo”, instó.
La perseverancia, entonces, se convierte en un antídoto contra el abandono. No se trata de una virtud que se logra de la noche a la mañana, sino de un don que se cultiva día a día. Como dice la Escritura: “El que persevere hasta el fin será salvo” (Mateo 24:13, RVR1960). Esta promesa nos anima a no rendirnos, incluso cuando la fe parece difícil o cuando el mundo nos ofrece caminos más fáciles.
La comunidad como apoyo para la perseverancia
El Papa también destacó la importancia de la comunidad en la vida de fe. “No vivimos la fe solos, la vivimos juntos. Y formar estas relaciones de amistad, de comunidad, es una manera de vivir la perseverancia como discípulos de Jesús”, afirmó. La parroquia, los grupos juveniles, los movimientos eclesiales y las pequeñas comunidades de fe son espacios donde los jóvenes pueden encontrar apoyo, acompañamiento y motivación para seguir adelante.
La Biblia nos recuerda que “no dejemos de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino animémonos unos a otros” (Hebreos 10:25, NVI). La comunión con otros creyentes fortalece nuestra fe y nos ayuda a mantener el rumbo. Cuando compartimos nuestras luchas y alegrías, descubrimos que no estamos solos en el camino.
Actividades parroquiales para jóvenes
Muchas parroquias ofrecen diversas actividades para mantener a los jóvenes comprometidos: retiros espirituales, grupos de oración, servicio social, campamentos de verano y estudios bíblicos. Estas iniciativas no solo ayudan a profundizar en la fe, sino que también crean lazos de amistad que perduran. El Papa invitó a los jóvenes a aprovechar estas oportunidades: “Que perseveren en la fe, que regresen a la parroquia —hay tantas actividades, tantas oportunidades— pero sobre todo en la vida de fe, porque Jesucristo quiere caminar con ustedes”.
Si tu parroquia no ofrece programas juveniles, quizás puedas ser tú quien inicie algo. Habla con tu sacerdote o con otros jóvenes de tu comunidad. A veces, una simple invitación a reunirse para orar o estudiar la Biblia puede ser el comienzo de un grupo vibrante.
El don de la perseverancia en la vida cristiana
La perseverancia no es un esfuerzo meramente humano; es un don del Espíritu Santo. En la carta a los Gálatas, el apóstol Pablo enumera el fruto del Espíritu: “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gálatas 5:22-23, NVI). La fidelidad, que incluye la perseverancia, es parte de ese fruto. Por eso, podemos pedir al Espíritu Santo que nos conceda la gracia de perseverar, especialmente en los momentos de prueba.
El Papa León XIV, con su estilo pastoral, nos recuerda que la confirmación no es un punto de llegada, sino un punto de partida. Es el inicio de una vida adulta en la fe, donde cada día podemos crecer en nuestra relación con Dios y con los demás. “Hagan una promesa al Señor: que realmente desean seguir siendo sus amigos, sus discípulos, sus misioneros, y que desean perseverar en la fe”, concluyó el Santo Padre.
Reflexión final: ¿Cómo estás viviendo tu confirmación?
Si recibiste la confirmación hace algunos años, ¿qué ha pasado desde entonces? ¿Sigues conectado con tu parroquia? ¿Participas en alguna comunidad de fe? Tal vez sea un buen momento para renovar tu compromiso. Puedes empezar por algo sencillo: asistir a misa con más frecuencia, unirte a un grupo de jóvenes o simplemente dedicar unos minutos al día para orar y leer la Biblia.
Si estás próximo a recibir la confirmación, tómate en serio este llamado a la perseverancia. No se trata solo de un requisito, sino de una oportunidad para abrir tu corazón al Espíritu Santo y dejar que Él guíe tus pasos. Como dice el salmista: “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud” (Salmo 143:10, RVR1960).
Que el ejemplo de los primeros cristianos, que perseveraban en la enseñanza de los apóstoles y en la comunión (Hechos 2:42), nos inspire a mantenernos firmes en la fe, sabiendo que el Señor camina con nosotros todos los días.
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