El perfume de la entrega total: cuando adorar a Jesús no necesita explicación

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

¿Alguna vez has sentido ese impulso de hacer algo hermoso para Jesús, pero el miedo a lo que otros puedan pensar te ha detenido? Tal vez levantar las manos en la alabanza, compartir tu fe con un compañero de trabajo o dar un paso de obediencia que parecía demasiado costoso. La historia de María ungiendo a Jesús nos confronta con una pregunta incómoda: ¿estamos dispuestos a adorar sin reservas, incluso cuando eso nos expone al juicio de los demás?

El perfume de la entrega total: cuando adorar a Jesús no necesita explicación

En el Evangelio de Juan, capítulo 12, encontramos un relato que ha inspirado a creyentes por siglos. María, la hermana de Marta y Lázaro, toma una libra de nardo puro, un perfume extremadamente costoso, y unge los pies de Jesús. Luego los seca con sus cabellos. La casa se llena con la fragancia del perfume. Pero no todos quedan contentos. Judas Iscariote, el discípulo que después traicionaría a Jesús, protesta: «¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios y se dio a los pobres?» (Juan 12:5, NVI).

La crítica de Judas sonaba piadosa, pero el texto aclara que en realidad le importaban los pobres: era ladrón y cuidaba la bolsa común para robar de ella. Sin embargo, el punto central no es la hipocresía de Judas, sino la generosidad radical de María. Ella no calculó el costo. No le importó el qué dirán. Solo vio a Jesús y respondió con lo más valioso que tenía.

El valor de lo que entregamos

El nardo puro era un perfume importado de la India, extremadamente caro. Trescientos denarios equivalían al salario de casi un año de trabajo. Para María, ungir a Jesús con ese perfume no era un gesto simbólico; era una ofrenda sacrificial. Ella estaba diciendo: «Jesús, tú vales más que mis ahorros, más que mi seguridad financiera, más que cualquier cosa que pueda poseer».

En nuestra cultura actual, a menudo medimos el valor de nuestra adoración por lo que nos cuesta. No solo en términos económicos, sino en tiempo, reputación y comodidad. ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar por Jesús? La adoración que agrada a Dios no es la que se siente bien, sino la que cuesta algo. Como dijo el rey David: «No ofreceré al Señor mi Dios holocaustos que no me cuesten nada» (2 Samuel 24:24, NVI).

María no solo dio un perfume costoso; también se humilló al desatar su cabello en público, algo que en su cultura era considerado inapropiado para una mujer. Su adoración rompió normas sociales. Pero ella no estaba preocupada por su reputación; estaba absorta en Jesús.

La defensa de Jesús

Cuando Judas criticó a María, Jesús la defendió inmediatamente. Dijo: «Déjala en paz; esto lo ha guardado para el día de mi sepultura. A los pobres siempre los tendrán entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán» (Juan 12:7-8, NVI). Jesús no estaba despreciando a los pobres; estaba afirmando que el acto de María tenía un significado profético. Ella estaba ungiendo su cuerpo para la sepultura, preparándolo para el sacrificio que pronto ocurriría.

Esta defensa nos asegura que cuando adoramos a Jesús de manera sincera y costosa, él mismo nos respalda. No importa lo que otros digan; lo que importa es que nuestro corazón esté enfocado en él. La adoración no es un espectáculo para los humanos, sino una ofrenda para Dios.

Lecciones para nuestra adoración hoy

La historia de María nos enseña varias verdades poderosas:

  • La adoración nace de la intimidad: María conocía a Jesús. Había pasado tiempo a sus pies, escuchando sus enseñanzas (Lucas 10:39). Su adoración no fue un acto impulsivo; brotó de una relación profunda. Cuanto más conocemos a Jesús, más natural se vuelve darle lo mejor.
  • La adoración no calcula costos: María no preguntó cuánto valía el perfume ni si había una forma más económica de mostrar su amor. Dio sin reservas. Nuestra adoración debe ser igualmente generosa, no medida por lo que podemos permitirnos, sino por el valor que le damos a Cristo.
  • La adoración puede incomodar a otros: No todos entenderán por qué dedicamos tiempo, recursos o energía a Jesús. Algunos incluso pueden criticarnos. Pero eso no debe detenernos. La aprobación de Jesús es la única que importa.
  • La adoración tiene un impacto eterno: Jesús dijo que dondequiera que se predicara el evangelio, también se contaría lo que María hizo (Mateo 26:13). Nuestros actos de adoración, aunque parezcan pequeños o privados, pueden tener un eco eterno.

El desafío de la adoración auténtica

En un mundo que nos presiona a encajar, a ser prudentes y a no exagerar, la adoración de María nos reta a salir de nuestra zona de confort. ¿Qué «perfume» tienes tú? ¿Qué es lo más valioso que posees? ¿Tu tiempo, tu talento, tus finanzas, tu reputación? ¿Estás dispuesto a ponerlo a los pies de Jesús, sin importar lo que otros digan?

Tal vez hoy el Espíritu Santo te está invitando a dar un paso de fe: levantar las manos en la iglesia aunque te sientas tímido, ofrecer tu tiempo para servir en un ministerio, o dar una ofrenda sacrificial. No dejes que el miedo al qué dirán te robe la bendición de adorar a Jesús de todo corazón.

Recuerda: la adoración que Dios recibe no es la perfecta, sino la sincera. No es la que todos aplauden, sino la que brota de un corazón agradecido. Como María, puedes derramar todo a sus pies, confiando en que él lo valora más de lo que imaginas.

Reflexión final

Imagina por un momento que estás en esa casa en Betania. Ves a María arrodillada, rompiendo el frasco de alabastro, el perfume inundando el ambiente. Escuchas las críticas de Judas, pero también ves la mirada de Jesús: llena de amor, gratitud y aprobación. ¿Qué harías tú en ese momento? ¿Te unirías a las críticas o te arrodillarías junto a María?

Hoy, Jesús te invita a adorarlo sin reservas. No importa cuán costoso sea el gesto; él lo recibirá con gozo. ¿Te atreves a ser como María?


¿Te gustó este artículo?

Comentarios

Preguntas frecuentes

¿Por qué María ungió los pies de Jesús?
María ungió los pies de Jesús como un acto de adoración profunda y preparación para su sepultura. Ella expresó su amor y gratitud por todo lo que Jesús había hecho, especialmente por resucitar a su hermano Lázaro.
¿Qué significa el perfume de nardo en la Biblia?
El nardo era un perfume extremadamente costoso, importado de la India. Su uso en la unción de Jesús simboliza la entrega total y el reconocimiento de su valor supremo. También tiene un significado profético, anticipando la muerte y sepultura de Jesús.
¿Cómo puedo aplicar la historia de María a mi vida diaria?
Puedes aplicar esta historia preguntándote qué es lo más valioso que tienes y si estás dispuesto a ofrecerlo a Jesús. La adoración auténtica implica sacrificio y no dejarse llevar por el qué dirán. Busca momentos para adorar a Dios con generosidad, ya sea en tiempo, talentos o recursos.
← Volver a Fe y Vida Más en Teología y Doctrina