En la noche del domingo 27 de abril, el pueblo de Guyaku, en la zona de Gombi (estado de Adamawa), al noreste de Nigeria, fue escenario de un violento ataque. Hombres armados dispararon indiscriminadamente contra los residentes, causando al menos 29 muertes entre civiles. El ataque fue reivindicado por el Estado Islámico a través de un mensaje en Telegram, aunque no se identificó la facción exacta. En esta región, la rama Islamic State West Africa Province es particularmente activa, aunque también operan otros grupos vinculados a la organización.
El gobernador del estado de Adamawa, Ahmadu Umaru Fintiri, visitó el lugar al día siguiente. Calificó el ataque de trágico e inaceptable y prometió reforzar la seguridad en la zona. Este hecho se suma a un contexto de violencia recurrente en el norte de Nigeria, donde una insurgencia armada lleva más de veinte años. Las autoridades enfrentan múltiples desafíos: grupos yihadistas, bandas criminales y tensiones locales que alimentan una inestabilidad persistente, especialmente en las zonas rurales aisladas.
Un orfanato atacado en el centro del país
El mismo día, ocurrió otro trágico incidente en el estado de Kogi, en el centro de Nigeria. Hombres armados atacaron un orfanato y secuestraron a 23 estudiantes. Quince de ellos fueron rescatados posteriormente, pero ocho siguen desaparecidos. Según las autoridades locales, el centro funcionaba sin autorización oficial. Nadie reivindicó el secuestro, que refleja la vulnerabilidad de las poblaciones más frágiles, especialmente los niños.
La persecución de los cristianos en Nigeria: un grito de alerta
Nigeria es uno de los países donde los cristianos son más perseguidos en el mundo. Según la ONG Puertas Abiertas, el país ocupa el sexto lugar en el Índice Global de Persecución de Cristianos en 2025. Los ataques suelen dirigirse a comunidades rurales, iglesias y escuelas. Los cristianos del norte de Nigeria viven con el temor constante de ser blanco de grupos extremistas.
La Biblia nos recuerda que estamos llamados a ser luz en las tinieblas. Jesús dice en el Evangelio según Mateo:
«Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.» (Mateo 5:14, RVR1960)Esta palabra nos anima a no dejarnos abrumar por el miedo, sino a irradiar el amor de Dios, incluso en los momentos más oscuros.
¿Qué dice la Biblia ante la violencia y la persecución?
La Palabra de Dios nos ofrece palabras de consuelo y esperanza. En el libro de los Salmos leemos:
«Jehová es refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia.» (Salmo 9:9, RVR1960)Dios nunca abandona a su pueblo, incluso cuando las pruebas parecen insuperables. Él es nuestra roca y fortaleza.
El apóstol Pablo, en su carta a los Romanos, nos exhorta a no dejarnos vencer por el mal, sino a vencer el mal con el bien (Romanos 12:21, RVR1960). Esta actitud de resistencia pacífica es un testimonio poderoso en un mundo marcado por la violencia.
Orar y actuar: nuestra respuesta como cristianos
Ante estas tragedias, nuestra primera reacción debe ser la oración. Oremos por las familias enlutadas, por los niños secuestrados y por la paz en Nigeria. Pero la oración no debe quedarse sin acciones. Podemos apoyar a organizaciones cristianas que trabajan en el terreno, como Puertas Abiertas o Ayuda a la Iglesia Necesitada, que asisten a los cristianos perseguidos.
También podemos sensibilizar a nuestro entorno y a nuestras iglesias sobre la situación de los hermanos y hermanas en Nigeria. El libro de Hebreos nos recuerda:
«No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.» (Hebreos 13:2, RVR1960)
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