La guerra en Irán: una puerta abierta para la iglesia perseguida

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, la situación de los cristianos en Irán ha dado un giro inesperado. Mientras que la iglesia clandestina solía ser perseguida por las autoridades, la guerra ha desviado la atención del gobierno, abriendo una ventana de oportunidad para la evangelización. Según informes de organizaciones cristianas, las casas-iglesia ahora pueden reunirse con mayor libertad y la distribución de Biblias se ha intensificado.

La guerra en Irán: una puerta abierta para la iglesia perseguida

«El Señor actúa de manera misteriosa», compartió un responsable de Puertas Abiertas, una organización que apoya a los cristianos perseguidos. «El gobierno iraní ahora está concentrado en la guerra, lo que deja menos tiempo para vigilar las reuniones cristianas o impedir la entrada de Biblias al país». Esta relativa calma es vista como una señal de la providencia divina por muchos creyentes locales.

Un optimismo sorprendente entre los creyentes

Lo que llama la atención de los observadores es el optimismo de los cristianos iraníes a pesar de las dificultades. Mientras muchos podrían haber buscado huir a Europa o Estados Unidos, ellos eligen quedarse y dar testimonio de su fe. «Ni un solo cristiano nos ha contactado pidiendo ayuda para salir del país», reporta un responsable de Puertas Abiertas. «Al contrario, dicen: “Es un momento espiritual clave para Irán. Queremos estar aquí para ver la cosecha”».

Esta confianza en el futuro es aún más notable considerando que los conversos al cristianismo se arriesgan a prisión o incluso a la pena de muerte en Irán. Pero la guerra ha creado una situación donde la gente está más abierta al evangelio, buscando sentido al sufrimiento y la muerte. Los cristianos aprovechan para compartir su esperanza, a menudo en encuentros individuales en cafés o casas.

La Palabra de Dios en el centro de la resistencia

La distribución de Biblias se ha convertido en una prioridad para la iglesia clandestina. Desde el inicio del conflicto, se han distribuido miles de ejemplares, a pesar de los riesgos. Una comunidad cristiana, obligada a huir de su ciudad, transformó ese exilio en un retiro espiritual. «Pasaron tiempo fuera de la ciudad, estudiando la Palabra de Dios, adorando juntos y animándose mutuamente», explica un responsable. «Eso realmente los hizo crecer como cuerpo de creyentes».

La Biblia, especialmente el Nuevo Testamento, es una fuente de consuelo y fortaleza para estos cristianos. Como dice el apóstol Pablo en Romanos 8:28: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» (RVR1960). Esta promesa les ayuda a ver la mano de Dios incluso en circunstancias difíciles.

Un testimonio activo en medio del caos

Los cristianos iraníes no se limitan a sobrevivir; dan testimonio activo de su fe. «En un momento donde todo es caótico, donde la gente muere y reflexiona sobre la eternidad, ellos aprovechan cada oportunidad para hablar de Jesús», afirma un observador. Estas conversaciones suelen darse cara a cara, en un ambiente informal, pero dan fruto.

La iglesia primitiva, enfrentada a la persecución, también experimentó un crecimiento rápido. En el libro de los Hechos leemos que «los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando la palabra» (Hechos 8:4, RVR1960). Hoy, los cristianos iraníes siguen el mismo modelo, usando la dispersión causada por la guerra para difundir el evangelio.

Un llamado a la oración y la solidaridad

Ante esta situación, los cristianos iraníes piden oraciones. «Creo que, especialmente ahora, nuestros hermanos y hermanas iraníes apreciarían nuestras oraciones por protección, por las necesidades materiales, y también por


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