Hace casi dos décadas, María Sangalli recibió una noticia que transformaría su existencia para siempre: le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas motoras y, con el tiempo, paraliza los músculos del cuerpo. En lugar de sumergirse en la desesperación, María decidió entregar su vida a Dios y, desde entonces, ha experimentado una alegría que ella describe como "solo existente en el Paraíso". Su historia es un faro de esperanza para quienes enfrentan enfermedades terminales o momentos de profunda dificultad.
La entrega total a Dios
María relata que, al principio, sintió miedo e incertidumbre. Sin embargo, en medio de la oscuridad, encontró consuelo en la oración y en las promesas de la Biblia. Un versículo que la sostuvo fue Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (RVR1960). Poco a poco, su perspectiva cambió: en lugar de enfocarse en lo que perdía, comenzó a agradecer por cada día de vida y por el amor de su familia y comunidad de fe.
"El Señor es mi pastor; nada me faltará" (Salmo 23:1, NVI).
El poder de la comunidad cristiana
La iglesia local de María jugó un papel fundamental en su camino. Los hermanos en la fe la visitaban regularmente, oraban con ella y la ayudaban con las tareas cotidianas. Esta red de apoyo le recordó que no estaba sola y que el cuerpo de Cristo se manifiesta en el servicio mutuo. Como dice Gálatas 6:2: "Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo" (NVI).
La alegría que sobrepasa el entendimiento
Una de las lecciones más poderosas que María comparte es que la alegría verdadera no depende de las circunstancias externas. A pesar de que su cuerpo se debilita día a día, su espíritu se fortalece. Ella cita a menudo el Salmo 16:11: "Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo" (RVR1960). Para ella, la presencia de Dios es una fuente inagotable de gozo, incluso en medio del sufrimiento.
Consejos para quienes cuidan de pacientes con ELA
María también ofrece palabras de aliento para los cuidadores. Recomienda:
- Buscar momentos de descanso y renovación espiritual.
- No descuidar la propia salud física y emocional.
- Recordar que el amor y la paciencia son frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23).
Un mensaje de esperanza para todos
La historia de María no es solo sobre la ELA; es sobre cómo la fe puede transformar cualquier prueba en una oportunidad para crecer y glorificar a Dios. Ella anima a quienes están pasando por dificultades a aferrarse a la promesa de Romanos 8:28: "Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, de aquellos que han sido llamados según su propósito" (NVI).
Al final, María sonríe y dice: "No sé cuánto tiempo me queda, pero sé que cada día es un regalo. Mi alegría no está en mi cuerpo, sino en mi Salvador". Su testimonio nos invita a reflexionar: ¿estamos buscando la alegría en las cosas temporales o en la presencia eterna de Dios?
Preguntas para reflexionar
¿Cómo puedes entregar tus cargas a Dios hoy? ¿De qué manera puedes ser un apoyo para alguien que enfrenta una enfermedad? ¿Estás dispuesto a encontrar gozo en medio de las pruebas, confiando en que Dios tiene un plan mayor?
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