Un templo en Suecia: la misión que regresa a casa

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

La inauguración de un nuevo templo de la Asamblea de Dios en Suecia fue recibida con gran emoción por líderes y fieles. El momento tiene un simbolismo especial: el país que envió misioneros a Brasil a principios del siglo XX ahora recibe de vuelta el mensaje del Evangelio. El pastor José Wellington Bezerra da Costa, visiblemente conmovido, destacó la importancia de este movimiento. "Es algo que toca el corazón saber que la obra comenzó allí y hoy tenemos la oportunidad de sembrar de nuevo en esa tierra", afirmó.

Un templo en Suecia: la misión que regresa a casa

Los orígenes de la Asamblea de Dios en Brasil están directamente ligados a Suecia. En 1910, los misioneros Gunnar Vingren y Daniel Berg dejaron Escandinavia rumbo a Brasil, donde fundaron la denominación que hoy cuenta con millones de miembros. Ahora, más de un siglo después, la iglesia regresa al país de origen, en un gesto que muchos interpretan como un cierre de ciclo y una nueva apertura.

La nueva congregación está ubicada en Estocolmo, la capital sueca, y tiene como objetivo atender tanto a la comunidad brasileña que vive en el país como a los propios suecos. Los líderes locales esperan que el templo sirva como base para la expansión del trabajo evangelístico en toda la región escandinava.

Suecia: un país de contrastes espirituales

Suecia es conocida mundialmente por sus altos índices de secularización. Investigaciones recientes indican que más de la mitad de la población sueca se identifica como atea, agnóstica o sin religión. De acuerdo con un estudio del Pew Research Center realizado en 2025, el 52% de los suecos se encuentran en esta categoría, y el 28% se declara ateo convencido, rechazando cualquier creencia en Dios o en la vida después de la muerte.

Este escenario representa un gran desafío para las iglesias cristianas, pero también una oportunidad única de testimonio. En medio de una sociedad que valora la razón y la ciencia, el mensaje del Evangelio puede encontrar corazones abiertos, especialmente cuando se presenta de manera amorosa y respetuosa.

La Biblia nos recuerda en Romanos 10:14: "¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?" (NVI). La apertura del templo en Suecia es una respuesta a ese llamado, llevando la Palabra a una nación que necesita redescubrir la esperanza en Cristo.

El papel de la iglesia en contextos seculares

Actuar en un país con alto índice de ateísmo requiere estrategias diferentes a las usadas en naciones de mayoría cristiana. La iglesia en Suecia necesitará ser creativa y sensible al contexto local. En lugar de enfoques agresivos, el testimonio personal y el servicio a la comunidad pueden abrir puertas para el diálogo.

El apóstol Pedro nos instruye: "Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto" (1 Pedro 3:15-16, NVI). Este pasaje es una guía esencial para la acción en entornos seculares.

La iglesia también puede aprender de ejemplos bíblicos de misión en tierras extranjeras. El apóstol Pablo, al predicar en Atenas, una ciudad llena de ídolos y filosofías, usó la cultura local como punto de partida para anunciar al Dios desconocido (Hechos 17:22-31). De la misma manera, la Asamblea de Dios en Suecia puede encontrar puentes de comunicación con la sociedad sueca.

Esperanza en medio del escepticismo

A pesar de los números desafiantes, hay motivos para la esperanza. El propio crecimiento del ateísmo ha generado un movimiento de búsqueda espiritual en algunos sectores. Muchos suecos, insatisfechos con el vacío existencial, están abiertos a explorar cuestiones de fe. La iglesia local puede ser un faro de luz en este escenario.

Jesús dijo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12, NVI). Esta promesa es para todos los pueblos, incluidos los suecos. La nueva congregación no es solo un edificio; es un testimonio vivo de que el Evangelio sigue transformando vidas, incluso en las sociedades más secularizadas.

La apertura de este templo nos recuerda que la misión de la iglesia no conoce fronteras. Como dice Jesús en Mateo 28:19: "Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones" (NVI). Y Suecia, con todos sus desafíos, es también una nación que necesita escuchar el mensaje de amor y esperanza que solo Cristo puede dar.


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