En estos tiempos donde las noticias suelen estar llenas de conflictos y divisiones, es refrescante encontrar puntos de encuentro que nos inspiren a construir un mundo mejor. Recientemente, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, expresó públicamente su coincidencia con la visión del Papa León XIV sobre la importancia fundamental de apoyar y trabajar por la paz. Este momento nos invita a reflexionar, más allá de las figuras públicas, sobre el llamado universal que tenemos como cristianos a ser artesanos de la paz en nuestro entorno.
La paz no es simplemente la ausencia de guerra o conflicto. Como nos recuerda la Biblia, es un don de Dios que debemos cultivar activamente. En el Evangelio de Juan, Jesús nos dice: "La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden" (Juan 14:27, NVI). Esta paz que Cristo nos ofrece es transformadora y nos capacita para ser agentes de reconciliación en medio de un mundo fragmentado.
El legado pastoral del Papa León XIV
Desde su elección en mayo de 2025, el Papa León XIV ha mantenido un mensaje constante sobre la importancia de la paz, continuando el legado de su predecesor, el Papa Francisco, quien falleció en abril de ese mismo año. El nuevo pontífice, cuyo nombre de pila es Robert Francis Prevost, ha enfatizado en múltiples ocasiones que la construcción de la paz es una responsabilidad cristiana fundamental que trasciende fronteras, culturas y denominaciones.
En su primer mensaje Urbi et Orbi, León XIV señaló: "La paz es fruto de la justicia, pero también de la misericordia. No podemos construir una sociedad pacífica si no atendemos primero las heridas de los más vulnerables". Esta perspectiva resuena profundamente con la enseñanza bíblica que encontramos en el libro de Miqueas: "Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda Jehová de ti, sino sólo hacer justicia, amar misericordia, y humillarte ante tu Dios?" (Miqueas 6:8, RVR1960).
Un pontificado con énfasis ecuménico
Como plataforma ecuménica, en EncuentraIglesias.com valoramos especialmente el enfoque inclusivo del Papa León XIV. Su llamado a la paz no se limita a la comunidad católica, sino que se extiende a todos los cristianos y personas de buena voluntad. Esta visión amplia refleja el espíritu de unidad que Jesús pidió para sus seguidores cuando oró: "Para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:21, NVI).
La respuesta desde México: una visión cristiana de gobierno
Cuando la presidenta Sheinbaum calificó la posición del Papa como "muy cristiana", estaba reconociendo una verdad profunda: los principios del Evangelio tienen aplicación concreta en la esfera pública. La fe cristiana no es un asunto meramente privado, sino que ilumina nuestra manera de relacionarnos con la sociedad y de buscar el bien común.
El apóstol Pablo nos exhorta: "Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos" (Romanos 12:18, NVI). Este versículo nos recuerda que la paz requiere esfuerzo intencional y compromiso activo. No es un estado pasivo que simplemente ocurre, sino una realidad que debemos construir día a día en nuestras familias, comunidades y naciones.
La paz como proyecto social
La coincidencia entre la visión de la presidenta mexicana y el mensaje papal nos invita a considerar cómo podemos aplicar los principios de paz en diferentes niveles de la vida social. La paz verdadera implica:
- Respeto por la dignidad de cada persona
- Búsqueda de justicia para los más vulnerables
- Diálogo constructivo entre diferentes perspectivas
- Compromiso con la reconciliación donde hay heridas
- Promoción del bien común sobre intereses particulares
Como nos enseña Santiago: "Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz" (Santiago 3:18, RVR1960). La paz y la justicia están íntimamente relacionadas, y como cristianos estamos llamados a cultivar ambas en nuestra vida personal y comunitaria.
Nuestro llamado como cristianos hoy
Este encuentro de visiones entre líderes políticos y religiosos nos recuerda que todos tenemos un papel que jugar en la construcción de la paz. No necesitamos ocupar posiciones de poder para hacer una diferencia. Cada gesto de reconciliación, cada palabra de entendimiento, cada acto de perdón contribuye a tejer una cultura de paz en nuestro entorno.
Jesús nos llamó "bienaventurados" cuando promovemos la paz: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9, RVR1960). Esta bienaventuranza no es solo una promesa futura, sino una identidad que vamos asumiendo cuando nos comprometemos activamente con la paz.
Reflexión práctica para tu vida
Te invito a hacer una pausa y reflexionar: ¿En qué áreas de tu vida estás llamado a ser un artesano de paz? Tal vez en tu familia hay tensiones que necesitan sanación. Quizás en tu trabajo hay conflictos que requieren mediación. O en tu comunidad existen divisiones que piden puentes de entendimiento.
Recuerda las palabras del apóstol Pedro: "Procuren vivir en paz con todos" (1 Pedro 3:11, NVI). Este "procurar" implica intencionalidad, esfuerzo y perseverancia. La paz no siempre es fácil, pero siempre vale la pena.
Un camino hacia adelante
El hecho de que una líder política y el líder de la Iglesia Católica coincidan en la importancia de apoyar la paz nos muestra que este valor trasciende diferencias ideológicas y confesionales. Como cristianos de diferentes tradiciones, tenemos una base común en las enseñanzas de Jesús sobre la paz, la reconciliación y el amor al prójimo.
En EncuentraIglesias.com, creemos que estos momentos de convergencia nos ayudan a recordar lo que nos une como seguidores de Cristo. Más allá de nuestras diferencias denominacionales, compartimos el llamado a ser instrumentos de paz en un mundo que tanto la necesita.
"Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:7, NVI).
Esta paz que viene de Dios es nuestra fortaleza y nuestro horizonte. Nos sostiene en los desafíos y nos guía en nuestra misión de construir un mundo más justo y reconciliado.
Para reflexionar y actuar
Te dejo con esta pregunta para tu reflexión personal o comunitaria: ¿Qué paso concreto puedes dar esta semana para promover la paz en tu círculo de influencia? Puede ser tan simple como tender un puente hacia alguien con quien tienes diferencias, o tan significativo como iniciar un proyecto que promueva la reconciliación en tu comunidad.
La paz comienza con cada uno de nosotros, pero su impacto puede transformar el mundo. Que el Espíritu Santo nos guíe y fortalezca en este hermoso llamado a ser pacificadores dondequiera que estemos.
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