En un tiempo marcado por conflictos y divisiones, hay quienes no se rinden. Representantes de más de ochenta organizaciones israelo-palestinas se reunieron en Tel Aviv para la tercera 'Cumbre Popular por la Paz', afirmando que el actual alto el fuego debe ser la última guerra. La coalición 'It's time' (Ya es hora) une a judíos y árabes, israelíes y palestinos, unidos por un sueño común: la paz. No una paz abstracta, sino basada en la justicia y los derechos mutuos.
Como cristianos, estamos llamados a ser constructores de paz, siguiendo el ejemplo de Jesús que derribó el muro de separación (Efesios 2:14). La Escritura nos recuerda: 'Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios' (Mateo 5:9, NVI).
El camino de la paz: desafíos y oportunidades
La cumbre se realiza en un momento crucial: faltan menos de seis meses para las elecciones israelíes del 27 de octubre, y el gobierno actual es el más derechista en la historia de Israel. Sin embargo, los organizadores no se dejan desanimar. Raluca Ganea, fundadora de Zazim, movimiento cívico árabe-judío, afirma: 'La paz no madura de un día para otro, requiere un proceso. Nosotros estamos decididos a llevarlo adelante, con paciencia y determinación'.
El primer paso es mostrar a la opinión pública que existe un amplio sector movilizado por la paz. No un concepto vago, sino un acuerdo político que ponga fin a la ocupación y permita el nacimiento de un Estado palestino junto al israelí. 'No puede haber un Medio Oriente estable sin una solución justa para la cuestión palestina', subraya Ganea.
El papel de la sociedad civil
La sociedad civil es a menudo la primera en pagar el precio de los conflictos, pero también la más resiliente en construir puentes. Organizaciones como Zazim, Standing Together y otras trabajan diariamente para crear diálogo y cooperación. La cumbre incluyó diálogos, actuaciones y conferencias para involucrar a un público amplio.
El salmista nos invita a 'buscar la paz y seguirla' (Salmo 34:14, NVI). Esta es una tarea que concierne a cada creyente, dondequiera que se encuentre.
Una perspectiva cristiana sobre la paz
La Biblia no es ajena a los conflictos, pero ofrece una visión de reconciliación. En Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo mismo (2 Corintios 5:18-19). Como embajadores de reconciliación, estamos llamados a llevar esperanza incluso en las situaciones más difíciles.
El conflicto israelo-palestino toca fibras profundas para los cristianos, que ven en Tierra Santa la cuna de su fe. Orar por la paz de Jerusalén (Salmo 122:6) no es una opción, sino un compromiso espiritual.
Un llamado a la acción
Mientras el mundo a menudo mira con resignación, 'It's time' nos recuerda que el cambio es posible. Cada uno de nosotros puede contribuir: informándose, orando, apoyando organizaciones de paz y promoviendo el diálogo en sus propias comunidades.
El profeta Isaías anuncia un tiempo en que 'forjarán sus espadas en arados' (Isaías 2:4, NVI). Ese tiempo puede comenzar hoy, si tenemos el coraje de soñar y actuar.
Reflexionemos: ¿qué podemos hacer, en nuestro pequeño ámbito, para ser instrumentos de paz? La paz no es solo un sueño, sino una responsabilidad que Dios nos confía.
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