Sarah Mullally en Roma: un hito ecuménico entre anglicanos y católicos

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

Por primera vez, una mujer al frente de la Iglesia anglicana visita el Vaticano. Sarah Mullally, arzobispa de Canterbury desde hace un mes, fue recibida por el papa León XIV en una visita de cuatro días a Roma. Este encuentro continúa el diálogo ecuménico iniciado hace casi sesenta años, pero adquiere una dimensión especial por los profundos cambios que atraviesa el anglicanismo.

Sarah Mullally en Roma: un hito ecuménico entre anglicanos y católicos

Mullally, exenfermera y madre de familia, representa una gran evolución dentro de la Comunión Anglicana. Su ascenso al cargo espiritual más alto de la Iglesia de Inglaterra ha generado reacciones contrastantes, tanto en su propio campo como entre los católicos. Unos lo ven como un signo de apertura y modernidad; otros, como una ruptura con la tradición apostólica.

El papa León XIV, elegido en mayo de 2025, ha querido continuar el camino trazado por sus predecesores. Desde el histórico encuentro entre Michael Ramsey y Pablo VI en 1966, las relaciones entre Roma y Canterbury han tenido avances significativos, pero también tensiones crecientes, especialmente en temas como la ordenación de mujeres y la moral sexual.

Los desafíos del diálogo ecuménico

Durante su conversación, los dos líderes religiosos abordaron temas de fondo: el lugar de la mujer en la Iglesia, la concepción del sacerdocio y la unidad visible de los cristianos. «Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti» (Juan 17,21). Esta oración de Cristo sigue siendo el corazón del camino ecuménico.

La arzobispa de Canterbury reafirmó su compromiso con una Iglesia inclusiva, abierta a las personas LGBTQ+ y favorable a la ordenación de mujeres. El papa León XIV, reconociendo los avances del diálogo, recordó la posición católica sobre la ordenación sacerdotal reservada a los hombres, expresada en Ordinatio Sacerdotalis (1994).

A pesar de estas diferencias, ambos líderes subrayaron su voluntad común de testimoniar el Evangelio en un mundo secularizado. «La misión es más grande que nuestras divisiones», declaró el papa durante la audiencia.

Una figura controvertida

Sarah Mullally no es unánimemente aceptada. Sus posturas sobre el aborto y los derechos de las personas LGBTQ+ le valen críticas de sectores tradicionalistas, tanto anglicanos como católicos. Algunos fieles anglicanos han expresado su preocupación por lo que consideran un alejamiento de la doctrina cristiana histórica.

Sin embargo, la arzobispa se presenta como una pastora cercana a la gente. «Quiero ser una voz para los excluidos, para los que se sienten rechazados por la Iglesia», confesó en un encuentro con jóvenes en Roma. Su fe personal y su trayectoria como enfermera le dan credibilidad ante muchos creyentes.

Reacciones en el mundo cristiano

El encuentro ha sido ampliamente comentado. Para algunos, representa un paso adelante hacia una mejor comprensión mutua. Otros lo ven como una concesión inaceptable. El pastor evangélico John Stott declaró: «La unidad no puede lograrse a costa de la verdad bíblica.»

Del lado católico, algunas voces han denunciado el riesgo de confusión doctrinal. Pero el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, consideró que «el diálogo no es una negociación, sino un camino de conversión mutua».

En las próximas semanas, se publicará una declaración conjunta que precise los puntos de acuerdo y las divergencias persistentes. Se invita a los cristianos a orar por la unidad, como recomienda el apóstol Pablo: «Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz» (Efesios 4,3).

¿Y después?

Esta visita es solo un paso. El camino hacia la unidad visible


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