Desde el 28 de abril y hasta el 26 de junio, el Palacio Arzobispal de Lima abre sus puertas para ofrecer una experiencia única: la exposición “Santo Toribio de Mogrovejo, Evangelizador del Perú, 300 años de canonización y legado pastoral”. En ella podrás apreciar documentos originales, reliquias y grabados que narran la vida de este gran santo que marcó la historia de la Iglesia en América Latina.
Esta muestra no solo es un viaje al pasado, sino una invitación a reflexionar sobre el llamado que todos tenemos a compartir el Evangelio con respeto y amor. Como dice la Palabra en Romanos 10:14: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (RVR1960). Santo Toribio entendió esto profundamente y dedicó su vida a llevar el mensaje de Cristo a los rincones más lejanos del Perú.
El pastor que caminó 40.000 kilómetros
Santo Toribio de Mogrovejo fue el segundo arzobispo de Lima y un incansable misionero. Recorrió a pie o en mula más de 40.000 kilómetros por los Andes y la costa peruana, visitando comunidades indígenas y llevando el Evangelio con un enfoque pastoral que priorizaba el conocimiento y el respeto por las culturas locales. Su método era claro: antes de anunciar la Buena Nueva, había que aprender de los pueblos, entender su lengua y costumbres.
Hoy, su ejemplo nos desafía a salir de nuestra zona de confort y a encontrar formas creativas de compartir nuestra fe. En un mundo que cambia rápidamente, la lección de Santo Toribio sigue vigente: la evangelización nace del amor y del encuentro genuino con el otro.
La defensa de la dignidad de los pueblos originarios
Uno de los aspectos más destacados de su ministerio fue su firme defensa de los derechos de los indígenas. En una época de abusos y explotación, Santo Toribio alzó su voz para proteger a los más vulnerables. Esta postura profética nos recuerda las palabras de Proverbios 31:8-9: “Abre tu boca en favor del mudo, en el juicio de todos los desvalidos. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso” (RVR1960).
Documentos inéditos y reliquias que hablan al corazón
La exposición presenta por primera vez documentos originales del Archivo Arzobispal de Lima, cuidadosamente conservados. Entre las piezas más emotivas se encuentra una reliquia de segundo grado del santo, que ha acompañado a la Congregación de los Sagrados Corazones desde su llegada al Perú. Cada objeto cuenta una historia de fe, sacrificio y amor por la Iglesia.
Además, podrás ver grabados antiguos que ilustran la vida misionera de Santo Toribio y conocer detalles de su canonización, ocurrida hace 300 años. Es una oportunidad perfecta para que toda la familia se acerque a la historia de la Iglesia y descubra cómo la fe puede transformar sociedades enteras.
Un legado que sigue inspirando
La muestra no solo celebra el pasado, sino que invita a vivir el presente con la misma pasión misionera. El cardenal Carlos Castillo Matasoglio, arzobispo de Lima, destacó que Santo Toribio “no vino como un príncipe, vino como un pastor”, ocupando el último lugar para servir y amar. Esta es una lección poderosa para todos los cristianos: el verdadero liderazgo se encuentra en el servicio humilde.
Como reflexión final, pregúntate: ¿de qué manera puedes tú también ser un instrumento de Dios para llevar esperanza a quienes te rodean? Así como Santo Toribio caminó miles de kilómetros, quizás tu camino sea más corto, pero igual de significativo. La fe no se guarda, se comparte.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19, NVI). Que el ejemplo de Santo Toribio te anime a dar pasos concretos de amor y servicio en tu comunidad.
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