El padre Louis Salman, un sacerdote jordano de 36 años que servía como párroco en Beit Sahur, una localidad palestina de mayoría cristiana cerca de Belén, ha sido forzado a abandonar el país. Tras un interrogatorio de seguridad inusualmente largo y riguroso por parte de las autoridades israelíes, su visa no fue renovada y se le ordenó salir antes del 11 de mayo. El domingo pasado, ofició su última misa en la Iglesia del Campo de los Pastores, un lugar emblemático para los cristianos de la región. La congregación, compuesta por fieles de toda la Gobernación de Belén, se despidió entre lágrimas y oraciones.
Una figura influyente entre los jóvenes
El padre Louis era mucho más que un párroco: era capellán del movimiento juvenil Cristiano Palestino y una de las voces más escuchadas entre los jóvenes cristianos de la zona. Su labor pastoral iba más allá de lo espiritual; organizaba actividades, brindaba apoyo emocional y era un defensor de los derechos humanos. Según fuentes eclesiásticas, Israel justificó la no renovación de su visa citando sus opiniones políticas y su influencia en la juventud, especialmente por haber calificado a Israel como una “potencia ocupante” en declaraciones públicas.
El contexto de su labor
Beit Sahur es conocida por ser el lugar donde los ángeles anunciaron el nacimiento de Jesús a los pastores. Allí, el padre Louis trabajó incansablemente para fortalecer la fe de una comunidad que enfrenta desafíos diarios. Su expulsión se produce en medio de una creciente presión israelí sobre las iglesias e instituciones cristianas palestinas, que incluye restricciones a celebraciones festivas, ataques de colonos contra clérigos y monjas, y la usurpación de terrenos eclesiásticos. También se ha endurecido la obtención de permisos de residencia para sacerdotes de Jordania, Siria, Líbano y Egipto que vienen a servir en iglesias palestinas.
Un vínculo con el asesinato de Shireen Abu Akleh
El nombre del padre Louis cobró notoriedad internacional tras el asesinato de la periodista cristiana palestino-estadounidense Shireen Abu Akleh en mayo de 2022, a manos de un soldado israelí. El padre Louis ofició su funeral y una procesión solemne en Jenin, antes de su entierro en Jerusalén. Durante el cortejo fúnebre, soldados israelíes atacaron a los portadores del féretro mientras trasladaban el cuerpo desde el Hospital San José hasta la iglesia en la Ciudad Vieja. Este evento marcó un antes y un después en la relación entre la comunidad cristiana palestina y las autoridades israelíes.
¿Qué dice la Biblia sobre la justicia y la hospitalidad?
La situación del padre Louis nos recuerda pasajes bíblicos que hablan de justicia y trato al extranjero. En Levítico 19:33-34, Dios instruye: “Cuando un extranjero resida con ustedes en su tierra, no lo opriman. Al contrario, trátenlo como a un compatriota. Ámenlo como a ustedes mismos, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor su Dios” (NVI). Asimismo, Jesús nos llama a ser pacificadores y a amar a nuestro prójimo, incluso a nuestros enemigos (Mateo 5:44). La expulsión de un pastor que dedicó su vida a servir a los jóvenes y a su comunidad plantea preguntas profundas sobre cómo vivimos estos mandatos en medio de conflictos políticos.
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9, RVR1960).
El impacto en la comunidad cristiana palestina
Muchos interpretan la decisión de expulsar al padre Louis como un mensaje dirigido no solo a él, sino a toda la comunidad cristiana palestina. Se percibe como un intento de limitar el papel nacional y espiritual que las iglesias palestinas desempeñan en la preservación de la identidad y la resiliencia del pueblo. La Juventud Cristiana Palestina celebró una ceremonia de homenaje al padre Louis, con la asistencia de unos 150 jóvenes de diversas ciudades palestinas. La despedida fue un testimonio del amor y respeto que la comunidad le tiene.
Un llamado a la oración y la acción
Como hermanos en la fe, estamos llamados a orar por el padre Louis y por todos los cristianos en Tierra Santa que enfrentan situaciones similares. También podemos apoyar a organizaciones que trabajan por la justicia y la paz en la región. La historia del padre Louis nos recuerda que la fe no es ajena a las realidades políticas y sociales; al contrario, nos impulsa a buscar la justicia y la reconciliación.
Reflexión final
¿Cómo podemos, desde nuestras comunidades, ser agentes de paz y defensores de aquellos que son marginados? La expulsión del padre Louis nos invita a reflexionar sobre nuestro propio compromiso con la justicia y la hospitalidad. Que el ejemplo de este pastor nos anime a vivir nuestra fe con valentía, incluso cuando enfrentamos oposición. Como dice Romanos 12:12: “Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración” (NVI).
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