Presidenta costarricense inicia su mandato encomendándose a la Virgen de los Ángeles

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

El pasado 9 de mayo, apenas un día después de asumir la presidencia de Costa Rica, Laura Fernández Delgado se dirigió a la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago, para participar en una celebración eucarística. Acompañada por su equipo de trabajo, la mandataria quiso dejar claro desde el primer momento que su gestión estaría guiada por la fe y la devoción a la patrona del país, conocida cariñosamente como "La Negrita".

Presidenta costarricense inicia su mandato encomendándose a la Virgen de los Ángeles

El momento más significativo de la jornada ocurrió cuando la presidenta colocó su banda presidencial a los pies de la imagen de la Virgen. Este acto, cargado de simbolismo, representó el cumplimiento de una promesa personal y la entrega de su servicio y el futuro de la nación a la protección divina. No era un simple gesto protocolario, sino una declaración de principios: su gobierno se pondría bajo el amparo de la Madre de Dios.

La homilía: el poder como servicio y la necesidad de Dios

La misa fue presidida por monseñor Javier Román, obispo de Limón y presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica. En su homilía, el prelado ofreció una profunda reflexión sobre el ejercicio del poder público y la importancia de la humildad y la dependencia de Dios en quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

La insuficiencia de las fuerzas humanas

Monseñor Román recordó que existen cargas y decisiones gubernamentales que no pueden sostenerse sin la ayuda de Dios. Citando las Escrituras, señaló:

"No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Zacarías 4:6, RVR1960).
El obispo enfatizó que los líderes, por más capaces que sean, enfrentan desafíos que superan sus capacidades humanas. Por ello, invitó a la presidenta y a su equipo a buscar constantemente la sabiduría divina en la toma de decisiones.

El poder como servicio, no como dominio

Otro punto central de la homilía fue la concepción del poder como un servicio. Monseñor Román recordó las palabras de Jesús:

"Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas... pero entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor" (Mateo 20:25-26, RVR1960).
El obispo instó a la mandataria a gobernar con humildad, poniendo las necesidades del pueblo por encima de intereses personales o partidistas. Subrayó que el verdadero liderazgo cristiano se mide por la capacidad de servir, no por el poder que se ostenta.

La importancia de la oración en la vida pública

Finalmente, el prelado animó a los presentes a hacer de la oración un pilar fundamental en la gestión gubernamental. Dijo que la oración no es un acto de debilidad, sino de sabiduría, porque reconoce que hay fuerzas más grandes que las humanas. Citó el ejemplo de los salmos, donde el rey David constantemente buscaba a Dios en medio de sus batallas y decisiones.

Un compromiso con la nación desde la fe

La presidenta Fernández Delgado no solo participó en la eucaristía, sino que también firmó un compromiso público de gobernar con honestidad, justicia y transparencia, inspirada en los valores cristianos. Este acto no es aislado en la historia de Costa Rica, un país donde la fe católica ha estado profundamente arraigada en la vida pública. Sin embargo, la nueva administración busca darle un renovado sentido a esa tradición, integrando la espiritualidad en la toma de decisiones políticas.

"No se puede gobernar sin un fundamento ético sólido, y para mí ese fundamento es mi fe", declaró la presidenta al finalizar la ceremonia. "Pongo mi mandato en las manos de la Virgen de los Ángeles, para que ella interceda por nosotros y nos guíe por el camino del bien común".

La reacción de la comunidad cristiana

El gesto de la presidenta fue recibido con entusiasmo por parte de la comunidad cristiana del país. Líderes de distintas denominaciones expresaron su apoyo y oraron por la nueva administración. "Es alentador ver a una líder que reconoce su dependencia de Dios. Esto nos da esperanza de que gobernará con sabiduría y compasión", comentó el pastor evangélico Carlos Méndez.

Sin embargo, también hubo voces que llamaron a no confundir la fe personal con la política partidista. Algunos analistas señalaron que, si bien la fe puede inspirar buenas acciones, es importante que las decisiones políticas se basen en la razón y el bien común, y no en dogmas religiosos. Aun así, la mayoría de los costarricenses valoró el gesto como una muestra de humildad y transparencia.

Lecciones para los creyentes: orar por las autoridades

Este evento nos recuerda la importancia de orar por quienes nos gobiernan. La Biblia nos exhorta a hacerlo:

"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad" (1 Timoteo 2:1-2, RVR1960).
Independientemente de nuestras preferencias políticas, como cristianos debemos interceder por las autoridades, para que Dios les dé sabiduría y discernimiento. La presidenta de Costa Rica ha dado un paso valiente al reconocer públicamente su necesidad de Dios. Ahora, nos toca a nosotros apoyarla con nuestras oraciones.

Te invitamos a reflexionar: ¿Estás orando regularmente por tus líderes nacionales y locales? ¿Reconoces que, en última instancia, es Dios quien pone y quita gobernantes? Dedica unos minutos hoy para interceder por quienes tienen autoridad sobre ti, pidiendo que gobiernen con justicia y misericordia.


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Preguntas frecuentes

¿Qué significa colocar la banda presidencial a los pies de la Virgen?
Es un gesto simbólico de humildad y entrega, donde la gobernante reconoce que su autoridad viene de Dios y que su mandato está bajo la protección divina. Representa el deseo de gobernar con fe y buscar la sabiduría celestial.
¿Qué enseñanzas bíblicas respaldan la oración por los gobernantes?
La Biblia nos exhorta en 1 Timoteo 2:1-2 a orar por todos los que están en eminencia, para que podamos vivir en paz. También vemos ejemplos como Daniel, que oraba por el rey Nabucodonosor, y el apóstol Pablo, que pedía oraciones por las autoridades.
¿Es apropiado que un gobernante mezcle fe y política?
La fe personal puede inspirar un liderazgo ético y compasivo. Sin embargo, es importante que las decisiones políticas se basen en el bien común y respeten la diversidad de creencias. La clave está en que la fe guíe al gobernante sin imponerla a los demás.
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