En los últimos días, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) ha puesto el foco en una realidad dolorosa: la persecución religiosa que sufren niños y adolescentes en varios países, entre ellos Cuba. Durante una audiencia, se escucharon testimonios estremecedores de familias que han visto cómo sus hijos son víctimas directas de represión por causa de su fe o por la postura de sus padres.
La USCIRF podría incluir estos casos en sus recomendaciones oficiales al presidente de Estados Unidos, al secretario de Estado y al Congreso, lo que tendría un impacto significativo en la política hacia la isla. Pero más allá de las implicaciones políticas, lo que está en juego es la libertad de conciencia de los más vulnerables: los niños.
Testimonios que claman justicia
Entre los casos presentados destacó el de los hijos del pastor Rolando Pérez Lora y de la periodista independiente Yunia Figueredo. Estos menores presenciaron la detención de sus padres por ejercer su libertad de conciencia y expresión. La periodista Yoe Suárez, exiliado desde 2022, expuso varios testimonios de familias afectadas por la represión del régimen, con énfasis en niños y adolescentes que han sido víctimas directas de persecución por motivos de fe.
Suárez, reconocido por su labor en periodismo investigativo y defensa de la libertad religiosa, ha sufrido detenciones, secuestro, reclusión domiciliaria y decomiso de bienes debido a su trabajo. Su testimonio ante la comisión fue un llamado urgente a la comunidad internacional.
El caso del pastor Rolando Pérez Lora
Rolando Pérez Lora es un pastor evangélico que fue detenido tras compartir un mensaje bíblico en YouTube. Sus hijos fueron testigos de ese momento traumático. La persecución no solo afecta a los adultos, sino que deja cicatrices profundas en los menores, quienes ven cómo su fe es considerada un delito.
La Biblia nos recuerda:
«Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos» (Mateo 19:14, NVI).Jesús valoró a los niños y los puso como ejemplo de fe. Negarles la libertad de adorar a Dios es ir en contra del corazón del evangelio.
El rol de la comunidad internacional
La USCIRF tiene la responsabilidad de documentar estas violaciones y presionar para que se respeten los derechos humanos. La comunidad cristiana mundial está llamada a alzar la voz por aquellos que no pueden defenderse. El apóstol Pablo nos exhorta:
«Defiendan a los débiles y a los huérfanos; hagan justicia a los pobres y a los oprimidos» (Salmo 82:3, NVI).
Es crucial que los creyentes oremos por nuestros hermanos en Cuba, pero también que actuemos. Podemos informarnos, compartir estas historias y apoyar a organizaciones que trabajan por la libertad religiosa.
Reflexión final
La persecución religiosa no es un tema del pasado; sigue siendo una realidad para muchos hermanos en Cristo alrededor del mundo. En Cuba, los niños están siendo afectados por una ideología que no respeta la libertad de conciencia. Como cristianos, debemos preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo para apoyar a los perseguidos? ¿Estamos dispuestos a ser voz para los que no tienen voz?
Oremos por los niños y familias que sufren, y busquemos maneras prácticas de ser luz en medio de la oscuridad. La fe que profesamos no es solo para los domingos; es un llamado a defender la justicia y la misericordia todos los días.
Comentarios