La historia de Homero Marín Arboleda es un testimonio vivo de cómo la vocación misionera puede llevar a una persona hasta los confines de la tierra y, al mismo tiempo, traerla de regreso a casa con una misión renovada. Tras 25 años de servicio en Papúa Nueva Guinea, este sacerdote vicentino ha sido nombrado nuevo vicario apostólico de Tierradentro, en el sur de Colombia. Su nombramiento no solo representa un cambio geográfico, sino también la continuidad de un legado de entrega y amor por las comunidades más necesitadas.
La noticia ha sido recibida con alegría tanto en Colombia como en Oceanía, donde Marín dejó una huella profunda. Su experiencia en tierras lejanas le ha dado una perspectiva única sobre el trabajo pastoral, especialmente en contextos de diversidad cultural y desafíos sociales. Ahora, regresa a su país natal para servir en una región que también enfrenta complejidades, pero que está llena de esperanza y fe.
¿Quién es Homero Marín Arboleda?
Homero Marín Arboleda es un sacerdote de la Congregación de la Misión (vicentinos), conocido por su dedicación incansable y su corazón misionero. Durante más de dos décadas, trabajó en Papúa Nueva Guinea, un país insular en Oceanía donde la Iglesia católica tiene una presencia significativa pero enfrenta numerosos retos, como la pobreza, la falta de infraestructura y la diversidad lingüística.
En ese contexto, Marín aprendió a adaptarse y a encontrar formas creativas de llevar el mensaje del evangelio. Dominó idiomas locales, estableció vínculos con comunidades indígenas y promovió proyectos de desarrollo sostenible. Su labor no solo fue espiritual, sino también práctica: ayudó a construir escuelas, centros de salud y sistemas de agua potable. Todo esto lo hizo con un profundo respeto por las culturas locales, convencido de que el evangelio se encarna en cada realidad.
«Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me invitaron a su hogar» (Mateo 25:35, NVI).
Este versículo refleja el espíritu de servicio que ha guiado la vida de Marín. Ahora, al regresar a Colombia, lleva consigo esa misma pasión por servir a los más vulnerables.
El vicariato de Tierradentro: un territorio de retos y esperanzas
Tierradentro es una región ubicada en el departamento del Cauca, al suroccidente de Colombia. Es conocida por su impresionante belleza natural, con montañas, ríos y valles, pero también por ser una zona que ha sufrido décadas de conflicto armado, pobreza y exclusión. La mayoría de su población es indígena, perteneciente a grupos como los nasa y los misak, quienes han luchado por preservar su cultura y sus derechos.
El vicariato apostólico de Tierradentro fue creado en 1951 y desde entonces ha sido un faro de esperanza para estas comunidades. Sin embargo, los desafíos son enormes: la falta de acceso a servicios básicos, la violencia y la migración forzada han dejado cicatrices profundas. En este contexto, la llegada de Homero Marín representa una oportunidad para fortalecer el trabajo pastoral y acompañar a las comunidades en su camino hacia la paz y el desarrollo integral.
Un pastor con experiencia intercultural
Una de las fortalezas que Marín aporta a su nuevo cargo es su vasta experiencia en contextos interculturales. En Papúa Nueva Guinea, aprendió a valorar las diferencias y a construir puentes entre tradiciones diversas. Esto será clave en Tierradentro, donde conviven múltiples cosmovisiones indígenas con la fe cristiana.
El nuevo vicario ha expresado su deseo de escuchar primero a las comunidades antes de tomar decisiones. «No vengo a imponer, sino a caminar junto a ustedes», ha dicho en sus primeras declaraciones. Este enfoque participativo y respetuoso es bien recibido por los líderes locales, quienes esperan que su gestión impulse procesos de reconciliación y desarrollo.
El impacto de la misión en la vida del misionero
Servir durante 25 años en un país tan diferente al propio transforma a una persona. Homero Marín no es el mismo sacerdote que partió de Colombia en 2001. La experiencia en Oceanía le enseñó a depender de Dios en medio de la adversidad y a valorar las pequeñas cosas. También le mostró la fuerza de la comunidad cuando las personas se unen en torno a un propósito común.
En Papúa Nueva Guinea, Marín enfrentó situaciones límite: enfermedades tropicales, aislamiento geográfico y hasta amenazas de violencia. Pero en cada dificultad, dice, encontró la mano de Dios sosteniéndolo. «A veces uno piensa que está solo, pero Dios nunca abandona a sus siervos», comenta. Esta certeza lo ha acompañado y ahora la comparte con las comunidades de Tierradentro.
«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia» (Isaías 41:10, RVR1960).
Este versículo ha sido un ancla en su vida misionera y ahora lo ofrece como palabra de aliento para quienes enfrentan incertidumbre en Colombia.
La Iglesia en Colombia: un llamado a la unidad
El nombramiento de Homero Marín también se da en un momento crucial para la Iglesia en Colombia. El país sigue buscando caminos de paz después de décadas de conflicto, y la Iglesia tiene un rol fundamental como mediadora y promotora de la reconciliación. En este sentido, la experiencia de Marín en contextos de posconflicto en Oceanía puede ser de gran valor.
Además, su regreso coincide con el inicio del pontificado de León XIV, quien ha hecho un llamado a los obispos y sacerdotes a estar cerca del pueblo y a ser pastores con olor a oveja. Marín parece encarnar ese ideal: un líder que conoce de primera mano las alegrías y las penas de las comunidades más remotas.
Una visión pastoral para el futuro
¿Qué podemos esperar del nuevo vicario? Según sus propias palabras, su prioridad será fortalecer la formación de líderes locales y promover una Iglesia sinodal, donde todos tengan voz. También planea impulsar proyectos productivos que generen ingresos para las familias y reducir la dependencia de ayudas externas. Todo esto, por supuesto, enmarcado en una profunda vida de oración y celebración de los sacramentos.
Los fieles de Tierradentro ya se preparan para recibirlo con celebraciones y oraciones. Saben que su llegada es un regalo de Dios y una oportunidad para renovar la esperanza. Como dice el salmista: «Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán» (Salmo 126:5, RVR1960). Que así sea para esta porción del pueblo de Dios en Colombia.
Reflexión final
La historia de Homero Marín nos invita a reflexionar sobre nuestra propia vocación. Quizás no todos estamos llamados a viajar al otro lado del mundo, pero sí estamos llamados a ser misioneros dondequiera que estemos. En nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad, podemos llevar el amor de Dios a quienes nos rodean.
¿Qué pasos puedes dar hoy para ser una bendición para otros? Tal vez una visita a un enfermo, una palabra de aliento o un gesto de generosidad. El mismo Jesús nos dijo: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis» (Mateo 25:40, RVR1960). Que el ejemplo de este misionero nos anime a vivir con mayor entrega y amor.
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