El 25 de mayo de 2025, el Papa León XIV presentó su primera encíclica, Magnifica humanitas, un documento que aborda uno de los temas más urgentes de nuestro tiempo: la relación entre la inteligencia artificial y la dignidad humana. En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, el Santo Padre nos invita a detenernos y reflexionar sobre el verdadero propósito del progreso. No se trata solo de innovación, sino de cómo esta puede servir —o amenazar— a la persona humana creada a imagen de Dios.
El cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile, compartió un decálogo que resume el mensaje central de esta encíclica. Estas diez claves son como una brújula para navegar los desafíos éticos y espirituales que la inteligencia artificial presenta a la sociedad y a la Iglesia. En este artículo, exploraremos cada una de ellas, iluminadas con la Palabra de Dios y aplicadas a nuestra vida cotidiana.
Las 10 claves del decálogo de Chomali
1. La persona humana está en el centro de todo progreso tecnológico
Dios creó al ser humano con una dignidad única e irrepetible. En el libro del Génesis leemos: “Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios; hombre y mujer los creó” (Génesis 1:27, NVI). Esta verdad fundamental nos recuerda que ninguna máquina, por más avanzada que sea, puede igualar el valor de una vida humana. El progreso tecnológico debe estar al servicio de las personas, no al revés.
2. El gran desafío de nuestro tiempo no es técnico, sino humano y espiritual
Jesús nos enseñó que el mayor mandamiento es amar a Dios y al prójimo (Mateo 22:37-39). La tecnología puede facilitar muchas cosas, pero no puede responder a las preguntas más profundas del corazón humano: ¿Quién soy? ¿Para qué vivo? ¿Cómo amar mejor? El verdadero desafío es mantener nuestra humanidad y nuestra fe en medio de un mundo cada vez más digitalizado.
3. La inteligencia artificial debe estar al servicio del bien común
La Biblia nos llama a buscar el bien de todos, especialmente de los más vulnerables. El profeta Isaías nos recuerda: “Comparte tu pan con el hambriento, hospeda al pobre sin techo, cubre al que veas desnudo” (Isaías 58:7, NVI). La IA puede ser una herramienta poderosa para resolver problemas globales, pero solo si se utiliza con justicia y solidaridad.
4. La dignidad humana no depende de la productividad ni de las capacidades
En una sociedad que valora la eficiencia y el rendimiento, el Papa nos recuerda que cada persona tiene un valor infinito, independientemente de lo que pueda producir. El salmista exclama: “Te alabo porque soy una creación admirable; tus obras son maravillosas” (Salmo 139:14, NVI). Personas con discapacidad, ancianos, niños no nacidos: todos son amados por Dios y merecen respeto.
5. La fragilidad no es un defecto que deba eliminarse
La cultura tecnológica a menudo busca la perfección y la eliminación de todo límite. Sin embargo, el apóstol Pablo nos enseña que la gracia de Dios se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 12:9). Nuestra fragilidad nos hace humanos y nos abre a la ayuda de Dios y de los demás. No debemos buscar una vida sin sufrimiento, sino aprender a ofrecerlo y a acompañar a quienes sufren.
6. Ninguna inteligencia artificial puede reemplazar la experiencia humana
La relación con Dios y con los demás es única e insustituible. Jesús no envió algoritmos para predicar el Evangelio, sino a personas de carne y hueso. Como dice el salmista: “Gusten y vean que el Señor es bueno” (Salmo 34:8, NVI). La fe se transmite a través del testimonio, el contacto personal y el amor concreto.
7. La verdad es un bien común que debe ser protegido
En la era de la desinformación y los deepfakes, la verdad es más valiosa que nunca. Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6, NVI). Como cristianos, estamos llamados a ser testigos de la verdad, a discernir lo que es auténtico y a no dejarnos engañar por las apariencias.
8. El trabajo humano no puede quedar sometido a la lógica de las máquinas
El trabajo es más que un medio de subsistencia; es una participación en la obra creadora de Dios. El Génesis nos dice que Dios puso al hombre en el jardín para que lo cultivara y lo cuidara (Génesis 2:15). La tecnología debe ser una herramienta que facilite el trabajo, no que lo deshumanice o lo elimine sin consideración por las personas.
9. La libertad está amenazada por nuevas formas invisibles de control
Los algoritmos pueden manipular nuestras decisiones, gustos e incluso nuestras creencias. San Pablo nos exhorta: “Para ser libres nos libertó Cristo” (Gálatas 5:1, NVI). Debemos estar alerta ante cualquier sistema que intente controlar nuestra mente o nuestro corazón, y defender nuestra libertad interior en Cristo.
10. La paz y la civilización del amor son la verdadera alternativa al poder tecnológico
El sueño de Dios para la humanidad es un mundo de paz y amor. Jesús nos dejó su paz, no como la da el mundo (Juan 14:27). La tecnología puede usarse para construir puentes o muros; la elección es nuestra. Como Iglesia, estamos llamados a promover una cultura del encuentro, donde el amor sea la fuerza que guíe el progreso.
Un mensaje que resuena en América Latina
El presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, monseñor René Rebolledo, destacó la profunda sintonía de la encíclica con los desafíos pastorales de la región. En particular, señaló la preocupación del Papa por la vulnerabilidad de los jóvenes frente a las adicciones tecnológicas y la manipulación digital. En muchos países latinoamericanos, los jóvenes pasan horas frente a pantallas, expuestos a contenidos que pueden alejarlos de la fe y de relaciones saludables.
La encíclica nos invita a acompañar a las nuevas generaciones, a educar en el uso responsable de la tecnología y a ofrecer alternativas que llenen el vacío espiritual que muchas veces la tecnología pretende ocupar. Como dice el salmista: “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará” (Proverbios 22:6, NVI).
Reflexión final: ¿Qué podemos hacer?
Querido lector, te invito a tomar un momento para reflexionar sobre tu relación con la tecnología. ¿Está la inteligencia artificial al servicio de tu vida o sientes que te controla? ¿Cómo puedes usar las herramientas digitales para amar más a Dios y al prójimo? El Papa León XIV nos ofrece en Magnifica humanitas una guía para navegar estos tiempos con esperanza.
Te animo a compartir estas reflexiones con tu comunidad de fe y a orar por los líderes tecnológicos, para que pongan sus dones al servicio del bien común. Recuerda las palabras de Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5:9, NVI). Que la paz de Cristo llene tu corazón y guíe cada paso de tu vida.
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