El papa León XIV ha convocado a los cardenales para un consistorio extraordinario los días 27 y 28 de junio de 2026. El tema central será la liturgia, un asunto que quedó pendiente desde el consistorio de enero pasado. La Iglesia camina con pasos firmes hacia una reflexión profunda sobre cómo celebrar la fe, y este encuentro promete ser un hito en el pontificado de León XIV.
Muchos se preguntan si el nuevo papa mantendrá las restricciones a la misa tridentina impuestas por Francisco en Traditionis custodes (2021). Hasta ahora, León XIV no ha dado señales claras, pero su reciente encuentro con dos académicos que estudian a los católicos tradicionalistas en Estados Unidos sugiere que el tema le interesa personalmente.
El papa que quiere entender la tradición
Según la biografía León XIV, papa misionero de una Iglesia globalizada, publicada en francés en noviembre de 2025, el pontífice admitió no conocer en profundidad la misa tridentina. Incluso llegó a pensar que podría ser similar a la misa de Pablo VI celebrada en latín. Sin embargo, prometió investigar más a fondo. Y cumplió su palabra: el 5 de marzo de 2026, recibió en audiencia privada a Stephen Bullivant y Stephen Cranney, autores del libro Trads: Latin Mass Catholics in the United States, que será publicado por Oxford University Press.
Bullivant es profesor de Teología y Sociología de la Religión en la Universidad de St Mary's (Londres) y dirige el Centro Benedicto XVI para la Religión y la Sociedad. Cranney es un científico de datos con doctorados en demografía y sociología, investigador en la Universidad de Baylor. Su estudio combina datos cuantitativos y cualitativos para trazar un perfil de los fieles que asisten a la misa tradicional en latín.
¿Qué dice la Biblia sobre la adoración?
La discusión sobre la forma de la liturgia no es nueva. En Juan 4:23-24, Jesús dice:
"Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." (RVR1960)Este pasaje nos recuerda que el centro de la adoración no es el rito en sí mismo, sino la actitud del corazón. Tanto la misa tradicional como la moderna pueden ser vehículos para encontrarse con Dios si se celebran con fe y devoción.
El perfil de los católicos tradicionalistas
El estudio de Bullivant y Cranney revela datos fascinantes. Los asistentes a la misa tridentina suelen ser familias jóvenes, con un fuerte compromiso catequético y una vida sacramental activa. Muchos han redescubierto la fe a través de la belleza de la liturgia antigua. Sin embargo, también hay quienes se sienten marginados por las restricciones impuestas en los últimos años.
El papa León XIV, conocido por su estilo pastoral y misionero, busca equilibrar la unidad de la Iglesia con la legítima diversidad de expresiones litúrgicas. En una carta reciente a los obispos, escribió: "La liturgia es la fuente y la cumbre de la vida cristiana. No podemos permitir que se convierta en un campo de batalla. Debemos caminar juntos, respetando las tradiciones que han nutrido la fe de tantos, sin perder de vista la necesidad de una celebración que sea comprensible y participativa para todos."
¿Qué esperar del consistorio de junio?
Se espera que el consistorio aborde tres puntos clave: la situación de la misa tridentina, la formación litúrgica del clero y la promoción de una liturgia que sea a la vez fiel a la tradición y abierta a los signos de los tiempos. Algunos cardenales han expresado su deseo de que se permita una mayor libertad para celebrar la misa antigua, mientras que otros piden mantener las restricciones para evitar divisiones.
León XIV, con su estilo dialogante, probablemente buscará un consenso que evite tanto el rigorismo como el laxismo. Como dice San Pablo en 1 Corintios 14:40:
"Pero hágase todo decentemente y con orden." (RVR1960)El orden y la decencia no están reñidos con la diversidad, siempre que se busque la edificación del cuerpo de Cristo.
Reflexión final
Querido lector, más allá de las decisiones que se tomen en el consistorio, lo importante es que tú y yo mantengamos vivo el fuego de la fe. La liturgia es un don, pero la relación con Cristo es lo esencial. Pregúntate: ¿cómo vivo mi fe en el día a día? ¿Participo en la Eucaristía con un corazón abierto, sea cual sea su forma? La Iglesia camina hacia adelante, y tú eres parte de ese caminar. Que el Espíritu Santo guíe a nuestros pastores y a cada uno de nosotros hacia una adoración que sea en espíritu y en verdad.
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