León XIV: Un año de liderazgo con ternura y firmeza

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

A un año de la elección del Papa León XIV, su pontificado se distingue por un estilo que une dulzura y determinación. El padre Alejandro Moral Antón, antiguo prior general de la Orden de San Agustín y durante doce años vicario general junto a León XIV, traza un retrato del Pontífice: "Es un hombre manso, capaz de escuchar y acoger, pero también firme en los principios de la fe". Tras concluir su mandato, el padre Moral sirve ahora en una parroquia en Buenos Aires, donde vive por primera vez la experiencia pastoral directa: "Estoy sereno y feliz", confía.

León XIV: Un año de liderazgo con ternura y firmeza

La espiritualidad agustiniana, centrada en la fraternidad y la búsqueda de la verdad, se refleja en cada gesto del Papa. Su carisma nunca es autorreferencial, sino siempre orientado al encuentro con el otro, especialmente con los más pobres y olvidados. En este primer año, León XIV ha querido dar una señal clara: la Iglesia está llamada a ser un hogar acogedor, donde nadie se sienta excluido.

El viaje a África: una peregrinación de esperanza

Uno de los momentos más significativos de este año fue el viaje apostólico a África. El padre Moral recuerda: "Es el viaje de un pastor que conoce en profundidad un continente a menudo olvidado. Como su vicario, recorrí África a su lado en varias ocasiones: conoce sus heridas, sus esperanzas, su vitalidad". El Papa había anunciado desde el principio que su primer viaje sería a África, y así fue. No una visita de Estado, sino una verdadera peregrinación entre la gente.

Las imágenes del Papa sonriente, a gusto entre la multitud, tocaron el corazón de muchos. "Los africanos viven en una dimensión distinta –prosigue el padre Moral–, carecen de muchas cosas que nosotros damos por sentadas, pero acogen lo esencial con una frescura que nos interpela". El Pontífice quiso estar físicamente en medio de ellos, escuchar sus historias, compartir su alegría y su dolor. Un gesto profético en un mundo que a menudo olvida a los más vulnerables.

Un mensaje de paz para el mundo

El tema de la paz es el hilo rojo que atraviesa todo el pontificado. "Para él, la paz es el gran desafío al que el Evangelio nos llama", subraya el padre Moral. No es casualidad que el primer saludo desde la Logia de las Bendiciones fuera: "La paz esté con ustedes". Un saludo que resuena con las palabras del Resucitado a los discípulos y que se convierte en programa de vida.

El Papa repite con fuerza que la paz debe construirse día a día, porque la guerra lo destruye todo y a todos, y nada se gana con ella. Es el corazón del carisma agustiniano: hacer de la fraternidad la medida de toda relación humana. En un tiempo marcado por conflictos y divisiones, la voz de León XIV se alza clara y profética, invitando a los creyentes a ser artesanos de paz en sus comunidades.

"Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9)

Esta bienaventuranza parece escrita para nuestro tiempo. El Papa nos recuerda que la paz no es solo ausencia de guerra, sino fruto de la justicia, el amor y el perdón. Cada cristiano está llamado a ser un constructor de paz, empezando por los pequeños gestos cotidianos.

El estilo de un pastor: mansedumbre y firmeza

El padre Moral describe el estilo de gobierno de León XIV como un equilibrio entre mansedumbre y firmeza. "Manso, capaz de escuchar y acoger, y sin embargo firme en los principios de la fe". No es un líder que impone, sino que convence con el testimonio. Su autoridad nace de la coherencia y la cercanía al pueblo.

En un año, el Papa ha encontrado a diversas categorías de personas: jóvenes, ancianos, enfermos, presos, refugiados. Cada encuentro fue un momento de gracia, una ocasión para escuchar y anunciar el Evangelio de la misericordia. Su apretada agenda no le impidió reservar tiempo precioso para la oración y la reflexión.

La reforma de la Iglesia: unidad en la diversidad

El Papa León XIV ha impulsado una reforma que busca la unidad en la diversidad, respetando las tradiciones locales y promoviendo una Iglesia sinodal. Su visión es la de una Iglesia que camina juntos, escuchando al Espíritu Santo y a los signos de los tiempos. En este primer año, ha dado pasos concretos hacia una mayor transparencia y participación de los laicos en la vida de la Iglesia.


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