León XIV en Pompeya: un llamado a la unidad de la Iglesia y la paz mundial

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

El 4 de mayo de 2026, el Papa León XIV celebrará el primer aniversario de su elección en la ciudad mariana de Pompeya, junto con Nápoles, en su primera visita a Italia. La elección de este lugar no es casual: desde el día de su elección, el 8 de mayo de 2025, el Pontífice mencionó la Súplica a la Virgen, que se reza solemnemente en esa fecha. Monseñor Tommaso Caputo, arzobispo-prelado de Pompeya, explicó que el corazón del Papa está animado por un ardiente deseo de unidad de la Iglesia y de paz para el mundo.

León XIV en Pompeya: un llamado a la unidad de la Iglesia y la paz mundial

La visita también será ocasión para celebrar el 150° aniversario de la colocación de la primera piedra del Santuario, ocurrida el 8 de mayo de 1876. Ese templo, surgido en una tierra desolada y habitada por pocos campesinos acosados por bandidos y malaria, se ha convertido hoy en un centro internacional de espiritualidad mariana y símbolo de paz y fraternidad. Un signo de esperanza que nos recuerda cómo Dios puede transformar incluso las situaciones más difíciles.

«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5,9).

El significado de la Súplica y la oración por la paz

La Súplica a la Virgen del Rosario, compuesta por San Bartolo Longo, es una oración que invoca la protección de la Virgen María para la Iglesia y para el mundo entero. En un tiempo marcado por conflictos y divisiones, el Papa ha querido subrayar la importancia del Rosario como antídoto a la locura de la guerra. Como dijo monseñor Caputo: «No debemos dejarnos llevar por el desaliento. La esperanza de la paz debe mantenerse como una llama viva, sostenida por nuestra oración».

El Rosario es una oración sencilla pero poderosa, que nos une a María y nos ayuda a contemplar los misterios de la vida de Cristo. Rezar el Rosario significa encomendar a Dios nuestras preocupaciones y abrir nuestros corazones a su voluntad de paz. En un mundo desgarrado por guerras y violencias, esta oración se convierte en un acto de resistencia espiritual y un compromiso concreto por la reconciliación.

La fachada de la Basílica y la inscripción PAX

Un elemento particularmente significativo es la fachada de la Basílica de Pompeya, que San Bartolo Longo quiso dedicar a la paz universal. En la cima hay una estatua de la Virgen del Rosario, a cuyos pies está escrito en letras mayúsculas: «PAX». Este llamado a la paz es un mensaje profético para nuestro tiempo, una invitación a no rendirnos nunca a la lógica de la guerra.

El Papa, junto con los fieles, rezará precisamente frente a esta fachada, pidiendo la intercesión de la Virgen por la unidad de la Iglesia y la paz en el mundo. Será un momento de gran intensidad espiritual, que unirá a los cristianos de diferentes tradiciones en una sola voz de súplica.

Preparativos y espera en la ciudad mariana

La espera por la llegada del Santo Padre crece por momentos. La comunidad de Pompeya se ha preparado con la oración: una oración especial se reza cada día desde hace tres meses en todas las parroquias y en el Santuario. Además, se ha realizado un notable esfuerzo logístico, con la colaboración de las autoridades civiles y militares, para acoger a los numerosos peregrinos que llegarán de todas partes de Italia y del mundo.

Monseñor Caputo ha subrayado que esta visita es un gran honor y una gran responsabilidad para la ciudad. Es un signo de la cercanía del Papa a todos los fieles, especialmente a aquellos que sufren a causa de la guerra y las injusticias. La presencia del Papa en Pompeya es una invitación a redescubrir la fuerza de la oración comunitaria y de la devoción mariana.

«La paz les dejo, mi paz les doy; yo no se la doy como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo» (Juan 14,27).

Un mensaje de esperanza para el mundo

En un contexto global marcado por conflictos, como la guerra en Ucrania y otras tensiones internacionales, la visita del Papa León XIV a Pompeya es un mensaje de esperanza. Nos recuerda que, a pesar de todo, la paz es posible si nos unimos en oración y trabajamos por la reconciliación. La Virgen del Rosario nos invita a no perder la fe y a ser instrumentos de paz en nuestros entornos.


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