El papa León XIV ha nombrado al padre Emilio Biosca como nuevo obispo de la diócesis de Venice, en Florida. Este sacerdote franciscano capuchino de 61 años, hijo de inmigrantes cubanos, ha dedicado gran parte de su vida al servicio de comunidades migrantes en diferentes partes del mundo. Su nombramiento refleja la preocupación constante de la Iglesia por los más vulnerables, especialmente aquellos que buscan una vida mejor lejos de su tierra natal.
Biosca habla español y tok pisin, el idioma criollo de Papúa Nueva Guinea, donde sirvió durante más de doce años. Luego continuó su labor en Cuba y, desde 2019, pastorea la parroquia del Sagrado Corazón en Washington D.C., una comunidad mayoritariamente latina, pero también con fieles haitianos, brasileños y vietnamitas. Su experiencia multicultural lo convierte en un líder sensible a las realidades de la migración.
Un ministerio centrado en el migrante
Bajo el liderazgo del padre Biosca, la parroquia del Sagrado Corazón no solo ofreció atención espiritual, sino que implementó programas de acompañamiento legal, apoyo para alquiler y asistencia en cortes de inmigración. Muchos de sus feligreses han enfrentado detenciones por su estatus migratorio. En agosto de 2025, Biosca compartió con medios locales cómo los grupos de WhatsApp de la parroquia se llenaban de alertas sobre la presencia de agentes migratorios.
En el otoño de ese mismo año, encabezó una procesión con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, declarando: "No importa de dónde vengan ni qué lengua hablen, sabemos que son hermanos y les damos la bienvenida en nombre del Señor Jesucristo". Sus palabras resonaron con el mandato bíblico de amar al extranjero: "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios" (Efesios 2:19, NVI).
Un patrón de nombramientos inclusivos
El nombramiento de Biosca no es un caso aislado. Cerca de la mitad de los obispos designados por León XIV para Estados Unidos han nacido fuera del país, muchos de ellos con profundos lazos con América Latina. En los últimos cinco meses, el pontífice ha nombrado a cuatro obispos de origen latinoamericano: Rodríguez (República Dominicana), Gómez (Colombia), Menjivar-Ayala (El Salvador) y ahora Biosca.
Esta tendencia refleja una Iglesia que busca pastores que comprendan las realidades de las comunidades inmigrantes, que a menudo enfrentan desafíos como la separación familiar, la discriminación y la incertidumbre legal. Como dice el Salmo 146:9: "El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda" (RVR1960).
Un llamado a la acogida
La historia del obispo electo Biosca nos recuerda que la Iglesia está llamada a ser un refugio para todos, sin importar su origen. Su labor en Washington D.C. muestra cómo la fe puede traducirse en acciones concretas de solidaridad. ¿Cómo podemos tú y yo, en nuestras comunidades, ser instrumentos de acogida y esperanza para quienes llegan buscando un nuevo comienzo?
Que el ejemplo de este nuevo obispo nos inspire a abrir nuestros corazones y nuestras iglesias, siguiendo las palabras de Jesús: "Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recibisteis" (Mateo 25:35, NVI).
Comentarios