Le cortaron las manos por convertirse a Cristo: la historia de Kalegeya Faruku en Uganda

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

En el este de Uganda, un hombre de 40 años, Kalegeya Faruku, sufrió la amputación de sus manos por parte de familiares musulmanes después de anunciar su conversión al cristianismo. El incidente, ocurrido en Jinja, conmocionó a la comunidad local y reavivó el debate sobre la libertad religiosa en regiones donde la presión familiar y las tradiciones islámicas son fuertes. Faruku, que entregó su vida a Jesús en marzo de 2025, enfrentó la furia de su familia, que no aceptó su nueva fe.

Le cortaron las manos por convertirse a Cristo: la historia de Kalegeya Faruku en Uganda

Según los informes, Faruku se había convertido después de escuchar el Evangelio de un amigo. Desde entonces, comenzó a recibir amenazas de muerte. La noche del 17 de abril, al regresar a la casa familiar para recoger sus pertenencias personales, fue emboscado por sus hermanos. Lo agarraron, lo llevaron al interior de la casa y, mientras recitaban versículos del Corán, le cortaron las manos. Luego, lo abandonaron herido a unos 5 kilómetros de allí, donde fue encontrado por un desconocido que lo llevó a una clínica.

El padre de Faruku, Lubega Issa, justificó el ataque como una aplicación de la ley islámica (sharia), afirmando que la religión ordena castigos severos para quienes la abandonan. Hasta el momento, la policía local no se ha pronunciado sobre el caso y no hay información sobre arrestos.

Contexto de persecución religiosa en Uganda

Uganda es un país de mayoría cristiana, pero con una minoría musulmana significativa, especialmente en el este. Aunque la constitución ugandesa garantiza la libertad religiosa, la conversión del islam al cristianismo puede ser vista como una traición en comunidades musulmanas conservadoras. La presión familiar y las amenazas son comunes, y casos de violencia extrema, como el de Faruku, lamentablemente no son aislados.

La persecución religiosa es una realidad para muchos cristianos en todo el mundo. Según organizaciones como Puertas Abiertas, el África subsahariana ha visto un aumento de ataques a cristianos, especialmente en regiones donde actúan grupos extremistas islámicos. Sin embargo, incluso en áreas sin conflictos armados, la conversión puede conllevar serios riesgos.

La historia de Faruku: un testimonio de valentía

A pesar de la violencia sufrida, Faruku no renunció a su fe. En declaraciones a contactos locales, expresó gratitud a Dios por haber sobrevivido y por encontrar ayuda. «Agradezco a Dios que un desconocido me encontró y dio la alarma», dijo. Su historia es un recordatorio del costo que algunos pagan por seguir a Cristo.

La Biblia nos advierte que el discipulado puede implicar sufrimiento. En Mateo 10:22, Jesús dice: «Todos los odiarán por mi causa, pero el que persevere hasta el fin será salvo» (NVI). Y en 2 Timoteo 3:12, Pablo afirma: «En verdad, todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos» (NVI). Estas palabras resuenan en la vida de Faruku, quien, incluso mutilado, permanece firme.

El papel de la comunidad cristiana

La iglesia local ha apoyado a Faruku, tanto en oración como en asistencia médica. Un pastor auxiliar, cuyo nombre se omitió por seguridad, confirmó que Faruku asistía a los cultos. La comunidad cristiana en Jinja y en todo el país ha clamado por justicia y por una investigación completa del caso.

Además, líderes religiosos piden un énfasis renovado en la convivencia pacífica y el respeto a la libertad de creencia. La Constitución de Uganda protege el derecho de propagar la propia fe, pero en la práctica, muchos enfrentan obstáculos. La iglesia está llamada a interceder y acoger a aquellos que sufren por su fe.

¿Qué dice la Biblia sobre la persecución?

La Biblia está llena de ejemplos de siervos de Dios que enfrentaron persecución. El mismo Jesús fue perseguido y muerto. En Juan 15:20, Él recuerda: «Recuerden las palabras que les dije: ningún siervo es mayor que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes» (NVI).

Pedro también anima a los cristianos a no sorprenderse por las pruebas: «Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que se ha encendido entre ustedes para probarlos,


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