La Súplica a María: una oración que sigue tocando los corazones

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

La Súplica a la Reina del Santo Rosario, compuesta por Bartolo Longo en 1883, sigue siendo un momento de profunda espiritualidad para miles de peregrinos. Cada año, el 8 de mayo y el primer domingo de octubre, los fieles se reúnen frente al santuario de Pompeya para recitar juntos esta oración. Don Salvatore Sorrentino, director del Archivo Histórico del santuario, destaca que esta súplica aún hoy es capaz de conmover los corazones, porque toca necesidades universales: la petición de paz, sanación y consuelo.

La Súplica a María: una oración que sigue tocando los corazones

La oración nació en un período difícil para la Iglesia y la sociedad, marcado por tensiones sociales y espirituales. El Papa León XIII, con la encíclica Supremi Apostolatus Officio, había invitado a los católicos a redescubrir el Rosario como arma para enfrentar los males del tiempo. Bartolo Longo, comprometido con la construcción del santuario de Pompeya, vio en esa invitación una señal divina y compuso la Súplica como respuesta personal y comunitaria.

«La Súplica – explica don Sorrentino – nace como oración, como petición a la Virgen Santísima de gracias espirituales y materiales. Es un grito del corazón que atraviesa los siglos.»

El contexto histórico: León XIII y el Rosario

El 1 de septiembre de 1883, el Papa León XIII publicó la encíclica Supremi Apostolatus Officio, en la que señalaba el Rosario como instrumento seguro para obtener el bien espiritual de la sociedad y de la Iglesia. El Pontífice estaba preocupado por las «graves calamidades» que afligían al mundo, y veía en la oración mariana un medio para obtener la paz y la conversión de los corazones.

Bartolo Longo, fundador del santuario de Pompeya, acogió con entusiasmo esa invitación. El 23 de septiembre envió un telegrama al Papa para agradecerle y asegurarle que la encíclica sería un estímulo para la fiesta de octubre y para la construcción del templo. La Súplica se recitó por primera vez el 14 de octubre de 1883, durante la fiesta del Rosario.

El significado espiritual de la Súplica

La Súplica no es solo una petición de gracias materiales, sino un acto de abandono confiado en las manos de María. Bartolo Longo, después de una juventud marcada por crisis espirituales, encontró en la Virgen del Rosario una madre y una guía. Su oración refleja un camino de conversión y esperanza.

Don Sorrentino recuerda que «Longo era un hombre de Dios, atento a las necesidades del pueblo. La Súplica nace de un trabajo interior, pero también de la voluntad de dar voz a quienes sufren».

Una oración para todos los cristianos

Aunque nació en el ámbito católico, la Súplica tiene un valor ecuménico. Su invocación a María como Reina de la paz y Madre de misericordia resuena en muchos corazones cristianos. En una época de divisiones, esta oración une a los fieles en una sola voz de súplica.

«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados» (Mateo 5:6).

La Súplica, en efecto, expresa el deseo de justicia y paz que habita en cada creyente. Es una oración que no conoce fronteras.

La actualidad de la Súplica hoy

En 2025, la Súplica sigue recitándose con devoción. La figura del Papa Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025, y la elección del Papa León XIV han reavivado el interés por la oración del Rosario. El nuevo Pontífice, en su primer mensaje, invitó a los fieles a redescubrir el Rosario como oración por la paz en el mundo.

Don Sorrentino observa que «la Súplica es muy actual porque responde a las necesidades de hoy: el miedo a las guerras, la incertidumbre económica, la soledad. La Virgen escucha el clamor de sus hijos».

Cómo rezar la Súplica

La Súplica se reza tradicionalmente el 8 de mayo y el primer domingo de octubre, pero puede rezarse en cualquier momento. Aquí tienes una breve guía:

  • Prepara el corazón con un momento de silencio y recogimiento.
  • Reza los misterios del Rosario correspondientes al día.
  • Al final, recita la Súplica con fe y devoción.

La Súplica es un regalo para todos los cristianos, una oración que nos une como familia en torno a María. Que su intercesión nos alcance la paz que tanto anhelamos.


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