La postura de León XIV ante China: ¿nuevo rumbo o continuidad?

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

Desde su elección en mayo de 2025, el papa León XIV ha mantenido un perfil bajo en cuanto a las relaciones con la República Popular China. El acuerdo provisional firmado en 2018 entre la Santa Sede y Pekín sobre el nombramiento de obispos, renovado en 2020, 2022 y 2024, sigue vigente, y muchos se preguntan si el nuevo pontífice modificará esta política. Mientras tanto, la Secretaría de Estado sigue bajo la dirección del cardenal Pietro Parolin, arquitecto de dicho acuerdo, lo que sugiere una posible continuidad. Sin embargo, la historia muestra que la Iglesia ha transitado por caminos diversos frente a regímenes opresores, y la pregunta que surge es: ¿qué camino tomará León XIV?

La postura de León XIV ante China: ¿nuevo rumbo o continuidad?

El legado de la Ostpolitik vaticana

La llamada Ostpolitik, impulsada por el cardenal Agostino Casaroli en los años sesenta, buscaba un diálogo con los países comunistas para obtener espacios de libertad para la Iglesia. Esta estrategia diplomática privilegiaba el acercamiento gradual y los acuerdos pragmáticos. En el contexto de la China actual, el cardenal Parolin ha aplicado principios similares, argumentando que el diálogo permite proteger a los fieles y evitar una persecución abierta.

Sin embargo, críticos como el biógrafo de Juan Pablo II, George Weigel, sostienen que la Ostpolitik fracasó en Europa del Este y que fue la postura firme del papa polaco la que realmente contribuyó a la caída del comunismo. Para Weigel, la defensa intransigente de la verdad y la libertad religiosa, incluso a costa de tensiones diplomáticas, es el camino que la Iglesia debe seguir.

¿Diplomacia o profecía?

La tensión entre la diplomacia y el testimonio profético no es nueva. Por un lado, la negociación puede abrir puertas y evitar males mayores. Por otro, el silencio cómplice o los acuerdos ambiguos pueden debilitar la credibilidad de la Iglesia y dejar a los perseguidos sin voz. En el libro de Apocalipsis, el ángel de la iglesia de Laodicea es censurado por su tibieza (Apocalipsis 3:16, NVI). La Iglesia está llamada a ser sal y luz, no a negociar su esencia.

Juan Pablo II: un modelo de firmeza

San Juan Pablo II no dudó en canonizar a 120 mártires chinos en el año 2000, a pesar de las protestas del gobierno de Pekín, que los tildaba de "enemigos del pueblo". Este gesto fue un claro mensaje: la Iglesia no se doblega ante el poder político cuando se trata de honrar a quienes dieron su vida por la fe. Además, en 1981 otorgó facultades especiales a obispos legítimos para elegir y consagrar sucesores, buscando contrarrestar el control de la Asociación Patriótica de Católicos Chinos.

La postura de Wojtyla se basaba en la convicción de que la Iglesia no puede ser gobernada por el Estado. Como dice Jesús en Mateo 22:21 (NVI): "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". La lealtad a Cristo trasciende cualquier lealtad política.

El desafío actual para León XIV

El papa León XIV enfrenta una encrucijada. Por un lado, el acuerdo con China ha permitido la consagración de obispos aprobados por ambas partes, lo que ha reducido tensiones inmediatas. Sin embargo, informes de organizaciones de derechos humanos indican que la represión contra los católicos no ha cesado; más bien, se ha vuelto más sutil. Iglesias no registradas siguen siendo clausuradas, y sacerdotes y laicos son detenidos.

El nuevo pontífice debe decidir si continuar por la senda del diálogo pragmático o adoptar una postura más profética, similar a la de Juan Pablo II. No se trata de elegir entre confrontación o sumisión, sino de discernir cómo ser fiel al Evangelio en un contexto de persecución sutil. Como dice Romanos 12:2 (RVR1960): "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento".

La importancia de la oración y la unidad

Más allá de las estrategias políticas, la Iglesia universal está llamada a orar por los hermanos perseguidos en China. En Hebreos 13:3 (NVI) se nos recuerda: "Acuérdense de los presos, como si ustedes estuvieran presos con ellos". La solidaridad espiritual y material es fundamental. Como comunidad cristiana, podemos apoyar a los perseguidos a través de la oración, la difusión de información y el apoyo a organizaciones que trabajan por la libertad religiosa.

Reflexión final

La pregunta sobre la postura de León XIV ante China sigue abierta. Pero más allá de las decisiones del Vaticano, cada cristiano está llamado a vivir su fe con valentía, dondequiera que se encuentre. ¿Estamos dispuestos a defender la verdad, incluso si eso implica costos personales? ¿O preferimos una fe cómoda que no incomode al poder? Te invito a reflexionar sobre estas preguntas y a orar por la Iglesia en China, para que el Señor fortalezca a sus hijos y guíe a sus líderes.


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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la postura actual del papa León XIV sobre el acuerdo con China?
Hasta ahora, León XIV no ha hecho declaraciones públicas que modifiquen el acuerdo de 2018. La Secretaría de Estado sigue liderada por el cardenal Parolin, lo que sugiere continuidad, pero se espera que el papa defina su postura en los próximos meses.
¿Qué diferencias hay entre la Ostpolitik y la postura de Juan Pablo II?
La Ostpolitik prioriza el diálogo diplomático y los acuerdos pragmáticos para obtener concesiones, mientras que Juan Pablo II privilegió la defensa profética de la verdad y la libertad religiosa, incluso a costa de tensiones con los regímenes comunistas.
¿Cómo puedo orar por la Iglesia en China?
Puedes orar por la protección de los cristianos perseguidos, por sabiduría para los líderes de la Iglesia, y por la libertad para adorar a Dios sin restricciones. También puedes apoyar a organizaciones que asisten a los perseguidos.
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