La Palabra de Dios en mongol: Una traducción que conecta con el corazón de un pueblo

Fuente: EncuentraIglesias Editorial

Cuando se menciona Mongolia, la imaginación colectiva suele evocar las vastas estepas y la epopeya de Gengis Khan. Sin embargo, pocos saben que algunos descendientes del famoso conquistador fueron criados en la fe cristiana nestoriana en el siglo XIII. Aunque esta forma histórica del cristianismo ha desaparecido del panorama espiritual mongol, testifica una presencia antigua que merece ser recordada. Hoy, después de décadas de restricciones bajo el régimen comunista, la comunidad cristiana experimenta un renacimiento notable.

La Palabra de Dios en mongol: Una traducción que conecta con el corazón de un pueblo

Desde la apertura democrática de 1992, el número de fieles ha pasado de casi cero a aproximadamente sesenta y cinco mil personas, distribuidas en más de cuatrocientas iglesias. Este crecimiento, aunque modesto en porcentaje de la población total, representa una realidad viva y dinámica. Como recuerda el apóstol Pablo:

«Porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. Así que, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin alguien que les predique?» (Romanos 10:13-14, RVR1960)
Esta palabra subraya la importancia crucial de la accesibilidad de la Palabra de Dios para toda comunidad creyente.

El desafío de la traducción: Hacer la Palabra accesible

Durante muchos años, los cristianos mongoles tuvieron que conformarse con una traducción de la Biblia realizada apresuradamente desde el inglés. Esta versión, a menudo descrita como literal y poco natural, hacía difícil la lectura y la meditación para los hablantes nativos. La lengua, con sus matices y musicalidad propia, no transmitía plenamente la riqueza de los textos originales. La Sociedad Bíblica Mongola, consciente de esta carencia, inició en 2015 un proyecto ambicioso: la «Mongolian Standard Version».

Esta nueva traducción no se limita a retomar versiones existentes. Se sumerge en las fuentes, trabajando directamente desde las lenguas originales que son el hebreo, el arameo y el griego. Dirigido por el doctor Bayar Garam, un teólogo formado especialmente en Israel, un equipo de especialistas mongoles se dedica a este trabajo minucioso. Su objetivo es producir un texto que resuene con precisión en el corazón y la mente de su pueblo, manteniéndose fiel al mensaje divino. Es un trabajo que exige tanto rigor científico como sensibilidad espiritual.

Una obra colectiva arraigada en la fe

El proyecto de traducción cuenta con el apoyo de la Sociedad Bíblica Suiza y se enmarca en la red de la Alianza Bíblica Universal. Ilustra la hermosa realidad de la comunión de los santos más allá de fronteras y culturas. Cada miembro del equipo aporta sus competencias lingüísticas y su fe personal, creando una sinergia valiosa. Están animados por la convicción de que, como escribe el apóstol Juan,

«Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad» (Juan 1:14, RVR1960)
. Su misión es hacer «habitar» esta Palabra en la lengua mongola con la misma gracia y verdad.

Una celebración ecuménica en Ginebra

En la primavera de 2025, la ciudad de Ginebra acogió un evento significativo: una Jornada de la Biblia en lengua mongola. Organizada en una iglesia evangélica, esta jornada reunió no solo a la comunidad local, sino también a las cuatro principales comunidades cristianas mongolas de la diáspora establecidas en la región. Este encuentro es un símbolo fuerte de la unidad en la diversidad, apreciado por el espíritu ecuménico.

El programa combinó descubrimiento cultural y profundización espiritual. Los visitantes pudieron contemplar una colección de biblias históricas, incluida la traducción más antigua conocida en mongol, un vínculo tangible con la historia cristiana de este pueblo. La jornada también incluyó momentos de alabanza, testimonios de fe y un panel de discusión sobre el impacto de la nueva traducción. Fue una ocasión para celebrar cómo la Palabra de Dios sigue hablando hoy, adaptándose a cada cultura mientras mantiene su verdad eterna.


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